Viernes, 22.06.2018 - 17:09 h

Si fuera dirigente popular ¿qué habría hecho en el cónclave del PP?

Lunes 12 de febrero de 2018. Reunión de ministros, dirigentes y Barones del PP en Genova 13, Madrid. Presididos por Rajoy, Presidente del Gobierno y del partido. Se trata de analizar la situación política dada la secuencia de encuestas que anuncian la subida de Ciudadanos, alguna espectacular, otras no tanto. Después del 21D la subida del partido de Ribera parece imparable. Los electores metropolitanos de centro-derecha se decantan por apoyarlo; hasta ahora ese era un caladero de votos típico de los populares. También Ciudadanos parece morder al electorado socialista en esa área, pero en menor medida.¿Qué haría usted si fuera dirigente del PP en ese cónclave? Hay varias posibilidades a adoptar.

Una postura sería la de un político avezado. Esperar a ver lo que dicen otros, observar con paciencia. Especialmente lo que diga el líder o sus allegados. Una vez escuchada la opinión de los demás reforzar aquellas opiniones que hablen de ilusionar al electorado y retomar la iniciativa política. Luego callarse y, si acaso, comentar en cenas privadas o con sus amigos íntimos lo que de verdad piensa, si es que tiene alguna idea. La prudencia siempre ha sido buena consejera en esta cultura política en los partidos españoles de la transición que describió Alfonso Guerra con aquella frase de: “El que se mueve no sale en la foto”.

Otra postura sería reconocer que eso de la iniciativa política es palabrería hueca. Lo que despierta al electorado son los “golpes de efecto”. La renovación de la imagen. Recordar la teoría de la “disonancia cognitiva” que dice que para que una información tenga efecto, es necesario que difiera más de un umbral de la información presente. En caso contrario se refuerza la anterior información. Por tanto en esta postura, si usted fuera el dirigente popular, diría que para eso hace falta cambiar de caras. En una sociedad de la imagen llena de “storytelling y reality shows” personales eso es lo que de verdad cambia la imagen. Claro está que, si quiere ser consistente, después de tal discurso debería anunciar que va a hacerlo en su organización territorial, con un proceso abierto con repercusión mediática.

También podría hacer un análisis que usted podría calificar de realista. Decir que las encuestas no son definitivas y que el PP tiene una estructura territorial inexpugnable. El número de alcaldes y concejales le convierten en el primer partido de su espectro de centro-derecha. Por tanto, el mejor campo de juego para el PP es el de las elecciones municipales y autonómicas. En consecuencia lo que se debe hacer es aguantar y resistir en el Gobierno todo lo posible para que las elecciones generales sean después de las locales. Luego ya se verá. Consigna: preparar las elecciones municipales y autonómicas, ese es el trabajo del partido ahora.

La enésima postura sería alegrarse de la situación. Según algunas encuestas la subida de Ciudadanos tiene como consecuencia la mayoría absoluta con la suma de PP y Ciudadanos en el Congreso y la recuperación de muchas alcaldías. El problema es que es posible que esa mayoría capaz de hacer un Gobierno estable podría ocurrir con una coalición Ciudadanos-PP, PP-Ciudadanos o con una Ciudadano-PSOE o, quizás con una PP-PSOE. Lo que es evidente es que los populismos de izquierda menguan y eso es bueno para España. Ya sólo queda resolver la cuestión territorial y en eso Ciudadanos y el PSOE pueden colaborar.

Habría otra alternativa. La sangrante, la que no quiere oír ningún cónclave. Decir que el proyecto actual está lastrado por su historia. Explicar que España debe mucho a esta generación política de este partido, que ha salvado el país de una crisis económica e institucional lacerante. Pero los ciudadanos no votan por el pasado. Los ciudadanos hacen reconocimientos futuros a quienes les ayudaron políticamente pero son sólo juegos florales. Como los que se hicieron a Adolfo Suárez.

Ahora bien, a la hora de depositar su voto sólo piensan en quién lo puede hacer bien y no siempre es el que lo hizo bien antes. La historia es un indicio de lo que puede hacer pero no lo asegura. Los de UCD lo aprendieron en sus carnes. Pero hablando de UCD, el dirigente popular debería recordar que el final de aquel partido lo precipitó la imagen de luchas intestinas. Así que lo peor que puede ocurrir es que de esta reunión salgan filtraciones de diferencias. De manera que a pesar de lo dicho es importante que haya unión en los mensajes.

Si usted fuera del “Sanedrín Popular” ¿cuál de estas posturas adoptaría? o ¿cualquier otra?

Ahora en portada

Comentarios