Martes, 17.10.2017 - 17:22 h

Blackberry ha muerto ¿será iPhone la próxima víctima?

Después de llegar a la cumbre en 2011 y haciendo buena la sentencia de Lola Flores –“lo dificil no es llegar, sino mantenerse”--, la trayectoria de BlackBerry, ha sido descendente.

En esta revolución digital que nos ha tocado vivir solo una cosa está clara: ninguna empresa de las que ahora triunfan, tiene el futuro garantizado.

Los BlackBerry revolucionaron la industria móvil cuando se introdujeron en el mercado en 1999.

No hay que remontarse a la noche de los tiempos: en 2007 o 2008 el profesional que no manejara un BlackBerry Curve o BlackBerry Bold era, sencillamente, un pardillo sin futuro… De hecho un servidor nunca alcanzó a utilizar  semejantes teléfonos y aquí estoy desde entonces.Llegar y mantenerse

En todo caso, después de llegar a la cumbre en 2011 y haciendo buena la sentencia de Lola Flores –“lo dificil no es llegar, sino mantenerse”--, la trayectoria de BlackBerry, ha sido descendente.

Es cierto que Research In Motion, la empresa canadiense propietaria de BlackBerry, sacó nuevos modelos pero ninguno alcanzó el éxito del Curve o del Bold, de modo que recién iniciado el otoño de 2016 RIM acaba de anunciar que deja de fabricar devices y centraría su actividad en la venta de software y servicios. Dejará de competir con Apple o Samsung, pero ahora se enfrentará a IBM, Orange y Microsoft.Vita brevis est

Decían los romanos que la vida es breve, pero nunca el ciclo vital de las empresas había sido tan corto como ahora. Lo cual no es necesariamente negativo, porque la causa principal de mortalidad corporativa es, precisamente, la aparición de competidores que hacen mejor las cosas. Es decir, que el progreso se cobra víctimas empresariales.La próxima víctima ¿el iPhone?

El iPhone de Apple, que como se sabe fue el verdugo de BlackBerry, ha dejado de venderse como se vendía y en el lanzamiento de iPhone 7 han desaparecido aquellas variopintas colas de consumidores impacientes para conseguir cada nuevo modelo. Solo Dios sabe cuanta vida le queda a Apple, pero ya nadie piensa que su futuro no tiene límites.

En esta revolución digital que nos ha tocado vivir solo una cosa está clara: ninguna empresa de las que ahora triunfan, tiene el futuro garantizado.

Y para adaptarse a la incertidumbre, la única fórmula es no empeñarse en dedicar recursos a modelos de negocio por la única razón de que funcionaron en el pasado.

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