Lunes, 23.10.2017 - 08:22 h

Sobre el empleo, el turismo y la inversión china, Carmena y Ada Colau

España sigue teniendo más de 4 millones de parados, pero algunos gobernantes parecen empeñados en poner trabas ideológicas a la iniciativa empresarial.

La gestión política crea pocos empleos de forma directa, pero de manera indirecta puede destruir o dejar de generar miles y miles de puestos de trabajo.

Colau aporta un libro de Manuela Carmena a la campaña solidaria de Reyes

Leo que llegan estos días a nuestro país 2.500 turistas chinos, que tienen la fortuna de que el propietario de la empresa en la que trabajan todos ellos les ha regalado una especie de viaje de incentivos con todos los gastos pagados, por el que conocerán nuestro país durante una semana, visitando Madrid, Toledo y Barcelona.

Se trata de Li Jinyuan, uno de esos nuevos multimillonarios del Gigante Asiático, dueño del grupo empresarial Tiens, un holding internacional con negocios en el sector de la salud, la distribución, las finanzas y el inmobiliario.

El magnate, que dio sus primeros pasos como empresario con 16 años de edad, se ha gastado ya 7 millones de euros según las informaciones de las que se hacen eco todos los medios de comunicación nacionales desde ayer, teniendo en cuenta billetes de avión y tren, alquiler de autobuses, alojamientos hoteleros, reservas de restaurantes, servicios de guías turísticos, etcétera.

A lo que habría que sumar lo que los 2.500 empleados se gasten durante su estancia en las tres ciudades españolas en estos días, en posibles compras y demás gastos personales. Es lo que tiene el mundo globalizado: los resultados de una compañía china desconocida en nuestro país termina repercutiendo sobre nuestra economía de la noche a la mañana y de la forma más inesperada.Turismo chino en auge

El turismo chino crece en nuestro país, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), casi 400.000 llegaron a España a lo largo de 2015. Exactamente, 399.741 turistas procedentes del país más poblado del planeta, que se dejaron en nuestro territorio un total de 260.000 millones de euros el pasado año, según los datos de Egatur, la Encuesta de Gasto Turístico que elabora el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

No obstante, nuestra capacidad para atraer como destino internacional a un turismo chino en auge es aún pequeña. Sólo el 0,6% del total de viajeros que visitaron España en 2015 fueron de esta nacionalidad y su gasto fue sólo el 0,4% del total que realizaron los turistas internacionales en nuestro país el pasado año.

El chino es un viajero codiciado por el que compiten en la actualidad todos los países. Se caracteriza por ser un turismo de compras, con uno de los gastos más elevados por viajero y día. España, con un sector turístico que representa aproximadamente el 10% del Producto Interior Bruto y el 11% del empleo, está batiendo récords en los últimos años en cuanto a la llegada de visitantes internacionales, con 68,1 millones en 2015. Un crecimiento que ha ayudado a la maltrecha economía y al siniestro mercado laboral en los peores momentos de la crisis.

Los expertos aconsejan a las autoridades españolas trabajar en el exterior su marca como destino de compras y posicionarse en el creciente mercado chino. Y es que 120 millones de turistas de este país visitan ya destinos fuera de sus fronteras cada año, un número que según las previsiones del sector puede crecer hasta los 500 millones en una década.Inversión internacional

Y si el turista chino está de moda, también parecen estarlo los inversores de la que está llamada a ser la primera economía del mundo si no lo es ya (sobre si China ha superado ya o no a Estados Unidos en este ranking los economistas y distintas fuentes estadísticas no se ponen de acuerdo).

Pero para atraer tanto a inversores como a turistas hay que crear el mejor marco posible, alentar un ambiente que les resulte atractivo. Y, desde luego, esto no se consigue con decisiones arbitrarias, ni con mentalidades sectarias ni con discursos demagógicos.

Como ejemplo, un botón. El actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid llegó al Consistorio la primavera pasada con toda una serie de prejuicios sobre el grupo chino Wanda, que pretendía remodelar el maltrecho y abandonado Edificio España, un espacio emblemático de la ciudad que quería, convertir en gran centro comercial con hotel y viviendas de lujo incluidos, en plena Gran Vía, uno de los espacios turísticos por antonomasia de la capital.

Las pegas al proyecto que puso desde el principio el gobierno municipal de Ahora Madrid liderado por Manuela Carmena han dado como resultado la posible huida del inversor, Wang Jianlin, considerado el magnate más rico de China.

Hoy, los responsables del ayuntamiento capitalino, que han rectificado mal y tarde su postura inicial, aseguran que el plan sigue adelante, mientras otras fuentes afirman que el histórico edificio sigue en venta al haber abandonado el pasado mes de febrero Wanda sus pretensiones, que tiene planes similares en París, Londres y Nueva York.

¿El resultado? Posible adiós a los miles de puestos de trabajo y cientos de millones de euros de inversión que algunas fuentes calculan que podría dejar en nuestro país esta iniciativa. Se calculaban 6.000 empleos directos y 700 millones de euros de inversión.Efecto contagio

Pero puede haber más consecuencias. El posible abandono del mismo grupo Wanda de la llamada Operación Campamento, un macroproyecto aún más ambicioso en los terrenos en venta del Ministerio de Defensa a las afueras de Madrid, también en lamentable estado de abandono en la actualidad. Allí pretendía levantar más de 10.000 nuevas viviendas y centros comerciales con una inversión estimada de 3.000 millones de euros y los correspondientes empleos directos e indirectos.

Y aún podría haber más derivadas. La posibilidad de un efecto contagio que haga desistir de sus ideas a otros grandes inversores nacionales o, sobre todo, internacionales, al comprobar las políticas del gobierno del Ayuntamiento de Madrid.

Siempre se ha dicho que el dinero es miedoso por naturaleza.Peor en Barcelona

Algo similar, pero aún más acentuado, al comportamiento de Ada Colau y su Barcelona en Comú en el Consistorio de la Ciudad Condal, con sus cortapisas a la llegada de cruceros a la ciudad, que quiere limitar. Como también desea recortar los horarios comerciales.

Algo que ya ha hecho con las nuevas aperturas de alojamientos turísticos en la capital catalana, que han sido vetadas desde el pasado verano.Políticos, al menos no molesten

Por mucho que se empeñen algunos, la iniciativa empresarial es finalmente la que crea empleo en mayor medida, y con diferencia. Aunque Alberto Garzón prometa en campaña electoral crear un millón de empleos públicos, aún quedarían en nuestro país más de 3 millones de inscritos en el antiguo INEM (hoy hemos conocido que el pasado mes de abril el paro registrado se ha situado en 4.011.000).

O todavía habría cerca de 4 millones de desempleados si nos atenemos a la Encuesta de Población Activa (en la EPA de la semana pasada eran 4.791.000 los desocupados). Además, un exceso de personal en la Administración pone en riesgo las cuentas públicas y por ende el Estado del Bienestar.

Por contra, la iniciativa privada contribuye al aumento recaudatorio, al empleo y, como consecuencia, también al consumo y a la actividad sin requerir gasto público.

Empresarios e inversores suelen pedir a los responsables políticos que si no contribuyen a crear un marco económico propicio, con medidas estimulantes, al menos no lo obstaculicen. Es decir, que se aparten lo más posible, que entorpezcan lo mínimo. Buena nota deberían tomar algunos por lo visto en Madrid y en Barcelona.

Porque, si bien la gestión política crea pocos empleos de forma directa, de manera indirecta puede destruir o dejar de generar miles y miles de puestos de trabajo.

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