Lunes, 23.10.2017 - 03:09 h

En qué mienten los sindicatos sobre el empleo temporal, parcial y estacional

La temporalidad ha bajado 5 puntos desde el inicio de la crisis y el empleo parcial ha descendido en el último año. Sólo crece a tiempo completo.

La ocupación no aumenta ni el paro desciende por motivos estacionales: lleva mejorando nueve trimestres consecutivos sin el 'efecto calendario'.

Toxo y Álvarez creen que es "mala sin paliativos", sobre todo por las "corrientes de fondo" que refleja

Vuelvo a escuchar hoy a los sindicatos afirmar con un tono catastrofista que los datos sobre la evolución del paro y la creación de empleo que hemos conocido en la EPA son desastrosos.

No sé si en las plantillas de sus propias organizaciones será así. Los responsables de las organizaciones sindicales no han dejado de aprobar expedientes de regulación de empleo, sí EREs, en lo que llevamos de crisis. Y, además, sin mejorar en muchos casos el mínimo legal de las indemnizaciones por despido establecidas por la última reforma laboral. Sí, esa que les llevó a convocar sucesivas huelgas generales.

Entiendo que la tarea de los representantes de los trabajadores sea siempre la de poner el foco sobre el que aún sigue siendo el problema económico y social número 1 de este país: el desempleo. Comprendo que aprieten a los políticos para que trabajen en pos de la creación de puestos de trabajo y no cejen en la batalla contra el paro. Alabo la labor que muchos sindicalistas de base y empleados presentes en los comités de empresa hacen día a día para defender la situación de los trabajadores que tienen la suerte de tener un empleo.

Pero las cúpulas sindicales deberían ser mucho más constructivas en su crítica. Deberían arrimar el hombro para sumar, para generar confianza, en lugar de afilar sus repetitivas espadas con frases tópicas y muchas de ellas contrarias la verdad. Y, mucho menos, deberían manipular los datos a su antojo con el consecuente desánimo de los parados en busca de empleo y de la sociedad en conjunto. Deberían usar menos la demagogia y atenerse más a los números.

Sencillamente, sus afirmaciones en torno a la interpretación de la evolución del mercado laboral son falsas.La creación de empleo no es estacional

Vayamos por partes. Quién no ha escuchado en los últimos tiempos a los dirigentes de los sindicatos asegurar que la creación de empleo es algo meramente coyuntural, por la época del año en la que nos encontremos, pero sigue sin crearse empleo de forma sostenida.

Pues no es así. Por más que insistan. No sé si con ese objetivo de que una falsedad repetida hasta la saciedad, al más puro estilo Goebbles, a la usanza de la propaganda nazi, acaba convirtiéndose muchas veces en una verdad.

Cierto que el paro ha subido en el primer trimestre de este año. Pero también que la creación de empleo ha caído casi la mitad que el pasado año en el mismo periodo, que en términos desestacionalizados (sin el efecto calendario) baja el desempleo y aumenta la ocupación, que en cómputo interanual los desocupados descienden en más de 650.000 y los trabajadores con empleo aumentan en prácticamente 575.000.

Pero es que, en dos años se han generado más de un millón de empleos netos y más de un millón cien mil personas han dejado de estar desocupadas. Son 9 ya los trimestres consecutivos en los que se crea empleo neto en España de forma desestacionalizada. ¿Puede seguir diciéndose que es algo coyuntural, estacional, que fluctúa según los meses pero que no se generan puestos de trabajo de forma sostenida en el tiempo? Evidentemente, no.Baja la ocupación a tiempo parcial

También les habrán oído asegurar que los trabajos a tiempo parcial son los que explican el crecimiento del empleo. Y no porque el trabajador elija esa opción por interés personal, sino porque no le queda más remedio, porque no hay otra cosa.

Pues también es, sencillamente, falso. Nada más lejos de la realidad. En el último año, son 575.000 nuevos empleos los que ha ganado nuestro mercado de trabajo, como mencionábamos anteriormente.

Pues bien. No sólo no tenemos más empleo parcial que hace un año. Es que éste tipo de jornadas ha descendido. Son 5.800 ocupados menos que hace 12 meses los que tienen un empleo parcial. En el último año sólo han crecido los ocupados a tiempo completo, que son 580.600 más que en 2015 por estas fechas.La temporalidad no es propia de esta crisis

Y, sobre todo, habrán escuchado lamentar a los sindicatos que la inconsistente y coyuntural, a su juicio, creación de empleo se explica por los contratos temporales.

Pues el tercer leit motiv de las organizaciones sindicales es falso. La tasa de temporalidad apenas ha crecido 1,4 puntos porcentuales en los últimos 12 meses y dos puntos desde 2014. El aumento es de 1,6 puntos desde la entrada en vigor de la última reforma laboral. Y es inferior a la de hace cuatro años.

Ahora tenemos un 25,04%, mientras que hace un año era del 23,6%, a principios de 2014 estaba en el 23,1%, cuando se introdujo la reforma laboral era del 23,4%, y al término de la anterior legislatura, en el tercer trimestre de 2011, era del 25,8%. En este terreno, las variaciones durante la recuperación del empleo están siendo ligeras y fluctúan escasamente cada trimestre.

Es decir, que desde hace 5 años en España aproximadamente una cuarta parte de los trabajadores con empleo tienen un contrato temporal y tres cuartas partes tienen un empleo indefinido.

Pero es que, en los inicios del año 2008, antes de que comenzara la grave crisis de empleo que hemos sufrido, estaba situada en el 30%. Y, en 2004, en plena expansión económica estaba en el 32%-33%.

De hecho, en España la tasa de temporalidad siempre ha sido mayor en las últimas décadas en las épocas de mayor empleo y cuando se ha reducido la eventualidad ha sido en las etapas de caídas de la ocupación. Eso quiere decir que en las crisis se destruye más el empleo temporal. Porque es más barato despedir con ese tipo de contratos.

La realidad es que desde 2008, en España se han perdido 1,4 millones de asalariados temporales, mientras que la reducción de asalariados indefinidos ha sido de 700.000, justo la mitad.

Nuestra economía alcanzó en el año 1995 su máximo nivel de trabajadores temporales en proporción al número total de ocupados del país. En aquel año, 35 de cada 100 personas empleadas en nuestro país lo era de forma eventual. Es decir, la tasa de temporalidad era del 35%, 10 puntos mayor que ahora.

En una década la temporalidad ha bajado de forma progresiva en España, independientemente de la crisis. No es cierto que se haya disparado.

Sí es verdad que crecen más los eventuales que los fijos. El empleo indefinido se ha incrementado en 197.700 personas y el temporal en 343.600 en el último año. Crece más la contratación temporal, algo normal en la salida de una crisis, pero con casi 200.000 nuevos indefinidos en un año no puede decirse que la creación de empleo se deba sólo a la temporalidad.Los salarios subirán con el empleo, no por ley

También aseguran los sindicatos que la creación de empleo se hace ofreciendo salarios inaceptables. Esa es harina de otro costal. Si bien la evolución media de los sueldos varía en función de las diferentes estadísticas, no hay más que darse una vuelta por un portal de empleo o hablar con cualquier desocupado que esté realizando entrevistas de trabajo para comprobar que las remuneraciones que se ofrecen en las nuevas vacantes se han devaluado en nuestro país en los últimos años como consecuencia de la crisis.

Otra cosa son las retribuciones de los trabajadores con empleo. Ahí la evolución ha sido muy dispar. En muchas empresas asoladas por la caída de la actividad económica se han aprobado planes con reducciones salariales para sacrificar un menor número de empleos. Y la mayoría de las veces ha sido con el visto bueno de los empleados a cambio de salvar su puesto de trabajo.

En sectores o compañías menos dañados por la recesión el castigo en las nóminas no ha sido tan severo o ni siquiera se ha producido.

Y me temo que este asunto no cambiará en cuestión de cuatro días. Mientras siga habiendo el volumen de desempleo actual, seguirá siendo así. Las retribuciones de los trabajadores no subirán por Ley (eso sólo conduciría a menos empleo). Lo harán cuanto más vaya disminuyendo la tasa de desempleo y la oferta de candidatos disminuya en relación a las ofertas de empleo. Es la ley de la oferta y la demanda.

Una vez más, la creación de empleo debe ser la prioridad. Para aumentar la estabilidad y reducir la temporalidad. Para sostener el Estado del Bienestar con impuestos y cotizaciones sociales. Para ayudar al crecimiento del consumo y por tanto a la actividad económica. Para asegurar las pensiones del futuro. Y, también, para que los salarios puedan comenzar a recuperarse, especialmente de los nuevos puestos de trabajo que se ofertan en el mercado.

Objetivos a los que también contribuirían unos líderes sindicales más constructivos, que no se guiasen por ideas preconcebidas, tópicos, demagogia y, en ocasiones, manipulaciones y mentiras cuando interpretan los datos del paro y del empleo.

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