Domingo, 27.05.2018 - 03:36 h
Mano izquierda
ICAE/Universidad Complutense de Madrid. Ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio

Adeu, Europa, adeu... El adiós de los independentistas a ellos mismos

E
n una de sus últimas comparecencias desde Bruselas, el ex President de la Generalitat, Puigdemont, ha propuesto un referéndum para que Cataluña salga de la Unión Europea. La propuesta de “Catexit” en plena precampaña de las elecciones autonómicas catalanas ha sorprendido por varios motivos. El primero, porque apenas hace unas semanas Puigdemont salía arropado por la bandera de la UE, junto a la senyera, como muestra de su voluntad de permanecer en el club continental en la improbable hipótesis de que se reconociera la independencia unilateralmente declarada de la “República de Cataluña”. El segundo, por las dudas sobre el rendimiento electoral que pueda tener esa propuesta, porque el sentimiento europeísta en España ha aumentado en el último año.

Según el último Eurobarómetro publicado por la Comisión Europea hace apenas un mes, el 70% de los españoles piensa que ser miembro de la UE ha beneficiado a España, y sólo un 20% se muestra contrario a esta pertenencia, un porcentaje muy inferior al que presuntamente se declara independentista en Cataluña. Además, las respuestas positivas de los españoles suponen un apoyo 4 puntos mayor que el del conjunto de los ciudadanos europeos. Y, lo que es más importante, presentan un aumento de 15 puntos sobre el respaldo que la Unión recibía de los españoles hace justo un año.

Precisamente, uno de los aspectos que los españoles valoran mejor de su pertenencia a la Unión es “su contribución al crecimiento económico” (un 40% de las respuestas), seguida de la “posibilidad de nuevas oportunidades laborales” (un 23%). Pese a ese reconocimiento, resulta llamativo que, al cumplirse en 2016 los 30 años de nuestro ingreso en la entonces Comunidad Europea, nadie haya hecho un balance riguroso de los logros económicos. Uno de los motivos que justifican esta ausencia es la dificultad para conseguir datos comparativos con el conjunto de la Unión, pues ésta ha ido cambiando a lo largo de estas tres décadas: de ser 15 miembros entonces a ampliarse sucesivamente a los 28 actuales, si incluimos al Reino Unido, además de la reunificación alemana de 1990, la ruptura de la URSS en 1992 y la Guerra de los Balcanes hasta 2001.

La convergencia real

Uno de los gráficos más significativos, y más complicados de obtener, es el de la renta per capita relativa de España en relación a la media de la UE, lo que se conoce como la “convergencia real”.

Gráfico 1 ADEU, EUROPA, ADEU
                                   

Cuando España se unió a la Comunidad Europea en 1986, su renta per cápita, en paridad de poder de compra (PPC), era apenas un 73% de la media europea. Pero se trataba de una media muy elevada, de 12 países, casi todos más ricos que España, algo que se agudizó en 1995 con la ampliación a 15, incluyendo a Finlandia, Austria y Suecia, con renta superior a España. Por el contrario, en 2004 la UE se amplió a 25 estados, con la entrada de buena parte de los países del Este de Europa, además de Chipre y Malta, y la renta media europea bajó, facilitándose la convergencia. En el Gráfico 1 he utilizado los datos de Eurostat desde 2000 hasta 2016 y he enlazado hacia atrás con el total de la Europa de 28, a partir de los datos del FMI. Se trata, por tanto, de una renta relativa de la que se han eliminado estos efectos de la ampliación.

Y, tal y como recoge el sentimiento de los españoles, el proceso de convergencia fue espectacular en los primeros 20 años, alcanzándose en 2005 la renta per capita media de la Unión y superándola (hasta un máximo de 103,5) durante 5 años hasta 2010, en los que la crisis, sobre todo la de la deuda soberana que se cebó en los países del sur de Europa, se tradujo en una caída de nuestra renta relativa de casi 11 puntos, y que sólo se ha empezado a remontar en 2015. Es verdad que la crisis ha empeorado la valoración global de las 3 décadas, aunque la responsabilidad de la crisis no puede asignarse a la pertenencia a la UE, sino a los desequilibrios asociados a nuestro ingreso en el euro, tal y como narro en “La Falsa Bonanza” (ed. Península 2015). Otras variables que han evolucionado positivamente desde que formamos parte de la UE son, de forma esquemática:

- PIB real: se ha multiplicado por más de dos en este período, siendo uno de los países de la OCDE con un mayor crecimiento real. Ello ha posibilitado, entre otras cosas, financiar una gran expansión del Estado del Bienestar

- Exportaciones de bienes: se han multiplicado por más de 6 en términos reales en estas 3 décadas. Un resultado espectacular, incluso si se compara con Alemania, un país exitoso en su capacidad exportadora, pero que “sólo” las ha multiplicado por 5 en el mismo período. En el caso del sector del automóvil esta capacidad exportadora nos ha permitido convertirnos en el octavo productor mundial de vehículos, pese a no tener ni una sola marca española.

- Empleo: pese a la crisis, España ha creado 7,5 millones de empleos, partiendo de 11,4 millones en 1986. Ello supone un 66% de incremento acumulado, frente al 22% logrado en el mismo período por un país dinámico como es Alemania.

- Inflación: en 1986, seguíamos siendo un país inflacionista, con una tasa promedio del 9% y una elevada volatilidad, lo que se traducía en una mayor incertidumbre para la inversión, un impedimento para el ahorro, más allá de los activos reales y una mayor tensión social en la distribución de la renta.

- Innovación: pese a que seguimos muy por debajo de los estándares de los países más desarrollados, se ha conseguido avanzar algo en estos años, desde una inversión del 0,5% del PIB en 1986 hasta un máximo del 1,5% en 2009, aunque hemos vuelto a retroceder durante la crisis. Hemos multiplicado el número de patentes por 300, y las de alta intensidad tecnológica por casi 500.

- Educación: además de prácticamente erradicar el analfabetismo (de un 13% de la población a un 1,5% hoy) y de extender universalmente la Educación Primaria y avanzar en la Secundaria, también ha habido un importante salto cualitativo en la Educación Terciaria: hoy, más del 45% de la población de edad comprendida entre los 25 y 35 años tiene estudios universitarios.

- Sanidad: en 1986 se crea el Sistema Nacional de Salud y se define el concepto de servicio público sanitario, extendiéndose la cobertura a todas las personas, independientemente de sus recursos.

Lo más sorprendente de todos estos avances, que sin duda han requerido un importante esfuerzo por parte de los contribuyentes, con la introducción del IVA en 1986 y sucesivas reformas fiscales, es que se han llevado a cabo sin un especial aumento del Gasto Público.

Gráfico 2 ADEU, EUROPA, ADEU
Gráfico 2 ADEU, EUROPA, ADEU

Tal y como recoge el Gráfico 2, el Gasto Público en términos de PIB ha oscilado cíclicamente en torno a un promedio del 42% (46% en Alemania), pero sin presentar una tendencia, con un mínimo del 38% en 2006 y un máximo del 48% en 2012.

Hay mucho por hacer en España con nuestro modelo productivo, el sistema educativo, el aparato judicial, el paro y la temporalidad, la desigualdad, las pensiones y el endeudamiento público y privado. También hay mucho por hacer en el avance de la Unión Europea y el diseño institucional de la zona euro. Pero lo peor que han podido hacer los independentistas catalanes es anunciar su “adeu, Europa”. Porque ese "adeu", en el fondo, se lo están dando a ellos mismos.

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