Lunes, 30.03.2020 - 19:35 h
Mano izquierda
ICAE/Universidad Complutense de Madrid. Ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio

España, gobernable

Las elecciones de ayer domingo, 28 de abril han cerrado un período de una gran incertidumbre política, tanto en España como en el exterior. Varias eran las fuentes de dicha incertidumbre, y que resumo a continuación:

- Bloqueo institucional. España no iba a conseguir una mayoría de gobierno, ni de unos ni de otros, y se produciría un bloqueo institucional que acabaría en una repetición de las elecciones (la segunda repetición en 3 años) y en un impasse gubernamental paralizador.

- Enfrentamiento territorial. La victoria de “la opción dura” para abordar el desafío soberanista en Cataluña podía degenerar en un conflicto territorial de una dimensión desconocida, y podría incendiar a otros territorios que en la actualidad se hallan relativamente pacificados, como País Vasco, Navarra o Baleares.

- Auge de la extrema derecha. La gran movilización y asistencia a sus mítines y la prohibición de participar en los debates públicos televisados auguraban un resultado espectacular para la extrema derecha, que podría convertirse en la segunda o tercera fuerza del país. Una fuente de preocupación en España y en Europa, de cara a las próximas elecciones al Parlamento europeo.

- Papel determinante de los independentistas. La ausencia de una clara opción de gobierno, en uno u otro sentido, otorgaría a los independentistas un papel decisivo para conseguir la investidura. Ello agudizaría aún más el conflicto territorial y profundizaría la polarización sobre la forma de abordar el desafío soberanista. Los partidarios del diálogo perderían, por mostrar una debilidad al necesitar sus votos para formar mayorías, y los partidarios del 155 permanente se pertrecharían, insistiendo en que España “se rompe por su sometimiento a los golpistas”.

- Riesgo de “podemización” del Gobierno Sánchez. En caso de ser el PSOE la fuerza más votada y conseguir la mayoría absoluta con Unidas Podemos, el consiguiente gobierno de coalición podría derivar hacia unas políticas populistas, que introdujese contrarreformas, o unos presupuestos contrarios a los objetivos de disciplina fiscal de Europa, o simplemente que desatase una ola de desconfianza internacional, con retirada del interés financiero de los inversores extranjeros por España, en una legislatura en la que se tienen que refinanciar unos 800.000 millones de deuda pública.

Un resultado que resuelve casi todas las incertidumbres

El resultado de las elecciones podrá gustar más o menos, en función de la posición ideológica de cada lector. Pero lo cierto es que buena parte, si no toda, de esa lista de incertidumbres, queda resuelta.

- Varias mayorías posibles. Frente al riesgo de bloqueo institucional, se vislumbran varias opciones de gobierno. En la Tabla 1 presento los resultados para el Congreso, con una distribución que, salvo algún recuento o recurso, será prácticamente la definitiva. Para simplificar, en la Tabla 1 ya he añadido el escaño de Compromís al grupo Parlamentario de Podemos, y los dos de Navarra+ al Grupo Parlamentario Popular.

grafico Sebastian
grafico Sebastian

Lejos de no encontrarse mayorías de gobierno, como señalaba el primero de los focos de incertidumbre, el resultado de este domingo alumbra varias mayorías posibles. No digo que sean probables, ni juzgo su deseabilidad. Simplemente digo que son factibles. Si seguimos el criterio estricto de la mayoría absoluta (176 escaños), aparecerían, al menos, 3 combinaciones posibles: (i) PSOE con Ciudadanos (180 escaños), (ii) Tripartito de izquierdas, PSOE con Podemos y ERC (181 escaños), (iii) Coalición de varios partidos no independentistas: PSOE con Podemos, PNV, Partido Regionalista de Cantabria y Coalición Canaria (175 votos). Aunque esta última no llega estrictamente a 175, tampoco tendría enfrente una mayoría absoluta de signo contrario, por lo que sería difícil que fuera derrotada. Y esto nos lleva a la segunda vía para conseguir una mayoría de gobierno: obtener más votos a favor que en contra en segunda votación o, si se prefiere, la mayoría simple. Esta opción da muchas más posibilidades de formación de gobierno. Al tener PSOE y Podemos (166 escaños) un número de votos superior al de los 3 partidos de la derecha, PP, Ciudadanos y Vox (149 votos), con el juego de las abstenciones se podría conseguir, con una cierta facilidad, una mayoría simple para gobernar. En parte, la opción (iii) de la lista anterior podría verse acompañada de este juego de abstenciones. Será difícil que partidos como Bildu o los soberanistas catalanes, voten de la mano de PP, Ciudadanos y Vox, para bloquear una propuesta de gobierno de Sánchez. Sus votantes no lo podrían entender y no lo aceptarían fácilmente. Por tanto, su abstención será casi “natural” o, si se prefiere, “barata” de conseguir en términos de posibles condiciones. Nótese que la diferencia entre la situación actual y la de moción de censura de junio, es que la segunda requería de una mayoría absoluta (“moción de censura constructiva”), y ahora sólo se necesita la mayoría simple. Esto, sin duda, facilita la gobernabilidad. Por otra parte, en el Senado el PSOE ha conseguido una cómoda mayoría absoluta. Eso es otra diferencia importante con la situación actual, en la que una cámara, gobernada por el PP, bloqueaba con frecuencia las iniciativas del Congreso. A partir de ahora, ambas cámaras remarán en la misma dirección. Y ello también facilitará la gobernabilidad.

- Dialogo para evitar el enfrentamiento territorial. Cualquiera de las opciones de gobierno descritas anteriormente excluye a PP y Vox, que son los que enarbolaban la bandera del 155, o algo peor, así como su aplicación inmediata y duradera. Aunque Ciudadanos está en una posición similar, tendrá que tomar nota de su resultado en Cataluña para entender que esta no es la vía por la que optan la mayoría de los catalanes no soberanistas. La opción por el diálogo se abre camino no sólo en Cataluña, donde la polarización se ha frenado, sino en el resto de España.

- Un auge limitado de la extrema derecha. Frente a los temores de que VOX se convirtiera en segunda o tercera fuerza parlamentaria, y riesgo de ser la primera en alguna provincia, lo cierto es que Vox ha quedado en quinto lugar, obteniendo casi la mitad de los escaños de la cuarta fuerza y la quinta parte de los escaños del PSOE. Es cierto que ha conseguido 2,5 millones de votos. Pero ese no es un número diferente del que consiguen los independentistas en Cataluña y País Vasco, sumados. Y, si consideramos que todos ellos son españoles, habrá que prestarles la misma atención a unos que a otros. Poca, en cualquier caso.

- No habrá papel determinante de los independentistas. En dos de las tres mayorías consideradas, los independentistas no juegan ningún papel. Y, en las opciones en las que se necesita su abstención, se trata de un papel secundario. Y casi “incondicional”, porque será difícil, como he dicho antes, verles votar del lado de los partidos de la derecha con los que mantienen una gran hostilidad.

- Una “podemización” muy relativa del Gobierno Sánchez. El hecho de que haya varias opciones de Gobierno, debilita el poder negociador de las minorías y eleva el del partido mayoritario, en este caso el PSOE. Lo peor hubiera sido un “monopsonio” por parte de Unidas Podemos en su poder de negociación con el Gobierno de Sánchez. Pero eso no ha ocurrido. Por otro lado, que Podemos haya sacado un resultado débil, prácticamente la tercera parte del obtenido por los socialistas, también debilita su poder de negociación y su posible presencia en el gobierno. Incluso manteniendo la proporcionalidad, le correspondería, a lo sumo, la cuarta parte de los ministerios del nuevo gobierno. Ciudadanos tiene la mitad del resultado socialista, por lo que con el criterio de proporcionalidad apenas llegaría a un tercio del número de miembros del Gabinete. Pero es que, en el caso de Podemos, también se va a requerir la opinión, influencia o presencia de Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de otros socios, como Coalición Canaria (CC) o el Partido Regionalista de Cantabria (PRC). Ello va a limitar aún más el margen de actuación de Podemos en el área económica. Estos tres partidos centristas, CC, PRC y PNV tienen programas económicos razonables. El PNV es el único partido que habla de la productividad y de la política industrial, que muchos creemos imprescindibles para la modernización de nuestro país. Defiende la opción reformista que Ciudadanos abandonó hace tiempo. Y tiene un discurso razonable en lo que se refiere al mercado laboral y la fiscalidad. Todo ello moderará las exigencias económicas del partido de Pablo Iglesias, que deberá centrase en la dimensión política, donde hay mucho por hacer y donde puede jugar un papel fundamental. Aprobar unos nuevos presupuestos, algo que suele ser importante para los mercados y para Bruselas, va a ser complicado. Pero va a ser mucho más fácil de lo que fue para el último gobierno de Sánchez. Y estuvo a punto de conseguirlo.

Los pesimistas dicen que España va a ser ingobernable. Discrepo de ese enfoque. Creo que no va a ser fácil conseguir una mayoría estable de gobierno. Pero también debemos reconocer que es más factible de lo que era con el mapa que teníamos hace unos meses. Y mucho más fácil de lo que pronosticaban las encuestas las últimas semanas. Deseemos suerte y aciertos al nuevo gobierno. Y que los inversores confíen en las posibilidades de una España que se ha hecho más gobernable. Al menos, en potencia.

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