Domingo, 21.01.2018 - 21:08 h
Universidad Complutense de Madrid. Ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio

No Merkel, no cry

Si hay una canción que nos trae Jamaica a la memoria es, sin duda, la inolvidable "No woman, no cry" de Bob Marley and The Wailers (1979). Los colores de la bandera de Jamaica, negro, verde y amarillo, han servido para describir el posible acuerdo de coalición en Alemania, que lleva tratando de formar gobierno desde las elecciones generales del pasado 24 de septiembre, hace ya casi 3 meses. Negro, el color de la CDU de Merkel, ganadora de las elecciones, aunque con una importante pérdida de votos con respecto a 2013, amarillo, el FDP (liberales) que experimentaron una gran subida y los Verdes, que mantuvieron el resultado de hace 4 años.

Gráfico Miguel Sebastián
    

Que Alemania forme o no gobierno no es una cuestión baladí. Se trata de la cuarta economía mundial y la primera de Europa. Es uno de los grandes ahorradores, un valor en alza en un planeta fuertemente endeudado. Su liderazgo en Europa es clave en un momento complicado por el desenlace del Brexit, la incertidumbre que genera Trump, superar la parálisis tanto en la lucha contra el cambio climático como en los tratados comerciales pendientes, buscar un entendimiento con Rusia, abordar el reto inmigratorio, el riesgo terrorista, la ampliación o no de la UE y la necesidad de avanzar en la lucha contra los paraísos fiscales. Como líder de la zona euro, le toca a Alemania profundizar en la unión política y fiscal, culminar la unión bancaria, lanzar los eurobonos, impulsar unas reformas que favorezcan la productividad sin empeorar la desigualdad y buscar el reemplazo de Draghi en un momento financiero delicado de salida de la expansión monetaria de los últimos años.

El pasado 20 de Noviembre, tras semanas de duras negociaciones, se anunció la ruptura de las conversaciones entre los tres partidos “jamaicanos”. Las principales discrepancias, en materia energética, medioambiental y migratoria. Y es que resulta difícil combinar el verde y el amarillo. Pese a este aparente fracaso político, los mercados se lo han tomado con calma. No ha habido turbulencias en el euro, de hecho se ha apreciado desde octubre, ni en la deuda (la rentabilidad de los bonos alemanes a 10 años está en el 0,30%, dos puntos por debajo de la deuda americana, ni en las Bolsas: el Dax-30 ha subido un 5% desde las elecciones, mientras que el Ibex-35 ha estado plano en esas mismas fechas.

La fortaleza de la economía alemana.

¿De dónde viene esta tranquilidad de mercados e inversores, pese a la parálisis política que va a cumplir un trimestre?. Creo que son dos los motivos. El primero, es la fortaleza de la economía alemana. El segundo, el convencimiento de los mercados de que, en el peor de los casos, habrá una repetición de las elecciones de las que Merkel saldrá reforzada, siguiendo el “ejemplo español”. Y, en el mejor de los casos, una nueva Gran Coalición.

En cuanto al primero de los argumentos, muchas veces nos perdemos en la coyuntura más inmediata, los datos anuales o trimestrales, y perdemos la perspectiva de más largo plazo. En la Tabla 1 presento los datos de PIB per cápita de los principales países europeos, donde excluyo a los países del Este, que son emergentes, y a Irlanda, que es un caso aparte. Es decir, lo que se conocía antiguamente como la UE-15.

pib per capita
 

En la última columna presento la pérdida o ganancia de renta per cápita relativa, en relación al conjunto de la UE desde 2005, el año en que fue elegida Merkel, hasta 2016. De la Tabla llama la atención, en primer lugar, que en dicha columna prácticamente todos los valores son negativos. Es decir, la gran mayoría de los países de la UE-15 ha
perdido renta per capita relativa con respecto a la media. Esto, en principio, sería consistente con un deseable proceso de convergencia entre los países del Este, que son países emergentes y de elevado crecimiento potencial, con los países del núcleo europeo, la vieja UE-15. Sin embargo, cuando nos fijamos país por país, comprobamos que sólo dos países ricos, Alemania y Suecia han tenido un desempeño mejor que la media de UE. En el caso de Suecia, la diferencia positiva no es muy significativa, de apenas un punto. Pero en el caso alemán, la ganancia de renta relativa es muy llamativa: 5 puntos de avance cuando se compara con la media de la UE-28 y unos 9 puntos de avance cuando se compara con la zona euro, pues ésta ha retrocedido en relación al conjunto de la Unión. Las divergencias entre la vieja UE-15 han aumentado. Los países
del sur, como Grecia, Italia y España han retrocedido de forma muy significativa. También lo ha hecho el Reino Unido. Portugal, Francia y Bélgica se han comportado algo mejor, y han retrocedido en sintonía con la media de la zona euro. Es decir, se trata de un fracaso relativo de la zona euro, pero de un triunfo absoluto de Alemania. Hay muchas otras variables que complementan la Tabla anterior y que resumo de forma
esquemática:

Gráfico tasa paro Miguel Sebastián
    

- La tasa de paro, que se situaba en el 11% en 2005, hoy ha bajado del 4% por primera vez desde la reunificación. Y ello pese a la severa crisis financiera global. Tal y como recoge el Gráfico, la evolución de la tasa de paro de la zona euro desde su nacimiento en 1999 hasta el inicio de la crisis fue muy similar a la alemana. Pero desde 2008 se produce una gran divergencia: la tasa de paro subió 4 puntos en el conjunto de la eurozona, y se redujo en otros tantos en el caso alemán.
- La deuda pública bruta, en términos de PIB, se ha mantenido estable e incluso se ha reducido un punto desde 2005. En términos netos la caída ha sido mayor, de unos 10 puntos del PIB. En la mayoría de sus socios europeos ha tenido lugar una explosión de deuda.
- Se han creado 6 millones de empleos, pese a la crisis económica, desde 2005. En los 15 años anteriores, desde la reunificación alemana, no se creó ni un solo empleo neto.
- El saldo por cuenta corriente, tradicionalmente superavitario para la economía alemana, se situaba en el 4,5% en 2005. Pero desde la reunificación hasta esa fecha apenas había sido de un 0,20% del PIB en promedio anual. En la actualidad supera el 8% del PIB por tres años consecutivos. Financieramente hablando, Alemania no depende de nadie excepto de sí misma.
- Todos estos avances han tenido lugar con una contención del gasto público. Cuando Merkel asumió la Cancillería, el ratio de gasto público superaba el 46% del PIB. Hoy se sitúa en el 44%.

Y ahora, Kenia.
¿Y ahora? Probablemente nos iremos “de Jamaica a Kenia”, cuya bandera es roja, negra y verde. Un gran dilema y un gran problema para el SPD, que saldrá perdiendo haga lo que haga. Mientras, sentada en la fortaleza de su economía, Merkel sabe que tiene todas las papeletas para salir airosa de esta crisis política, por lo que probablemente se levante
a diario canturreando el “No woman, no cry”.

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