Rajoy es el único que por ahora no ha perdido los nervios

  • Iglesias y su Podemos ven cómo se les escapa la posibilidad de gobernar ¡Qué no se engañen! Se les está pasando el arroz.

    En el otro lado de los impacientes se encuentra el PSOE, que puede optar por seguir a los sanchistas o por intentar apostar por su vía asturiana con Fernández.

El PP augura un Gobierno con "experiencia" y C's insiste en que no formará parte de él
El PP augura un Gobierno con "experiencia" y C's insiste en que no formará parte de él
EUROPA PRESS
José Ramón Pin Arboledas

Rajoy pidió que le dejen gobernar. Pero, aún más, después de anunciar que se tomará varios días para decidir su gabinete su mensaje es: que le dejen gobernar y ¡a su ritmo! Nada de prisas ni precipitaciones; quiere una legislatura larga en la que se piensen muy bien las cosas para que duren.Si se produjese ese tipo de legislatura, sosegada y, a la vez, fructífera, los políticos habrían hecho un gran servicio a España. Una legislatura en la que se sentasen las bases de un Pacto Educativo, una Reforma de las Administraciones, un pacto Constitucional de Ordenación Territorial del Estado, una Ordenación Racional del Sistema de Pensiones; todo ello, con una aprobación de los Presupuestos que incluyesen la senda de ajuste fiscal que pide la Unión Europea ¡Ah! Sin olvidar una Reforma de la Ley electoral que equilibre la presencia de los partidos y ponga a los nacionalistas-independentistas en su lugar.Ese tipo de legislatura es la que desea trasmitir Rajoy al futuro. Entonces se iría con la sensación de que después de arreglar la economía (empezando por la Reforma Financiera) ha puesto a punto la política.Mariano Rajoy recibió en el 2011 una España hecha ciscos en economía y en política. Durante los años de la mayoría absoluta se dedicó a levantar la economía. Sin que ésta funcione lo demás se acaba hundiendo. De hecho crecer al 3,2% y reducir el paro a menos del 19% ha sido a base de cirugía mayor. Pero esa cirugía le restó fuerzas para acometer la Reforma Política. Hasta tal punto que ahora sólo cuenta con una minoría propia y tiene que gobernar con diálogo y equilibrios continuos. Nunca le han gustado las prisas, pero ahora no puede permitírselas ni se las permitirán los demás. Por eso ha pedido calma y empieza dando ejemplo de parsimonia a la hora de nombrar a los ministros.En el otro extremo están los impacientes: Iglesias y su Podemos que ven como se les escapa la posibilidad de gobernar ¡Qué no se engañen! Se les está pasando el arroz. Cada vez desilusionan a más de sus partidarios que empiezan a ver sus promesas como utopías inalcanzables y los mandan a la abstención o a votar otras opciones más realistas. También están impacientes los independentistas catalanes y Bildu. Ambos ven que alargar el “proces” o dejar al PNV a sus anchas les quitan posibilidades. El cansancio hace mella a sus partidarios y las nuevas generaciones empiezan a verlos como antiguallas inservibles. Cuatro años más sin conseguir nada y serán retirados al baúl de los recuerdos.Frente a los impacientes, tranquilidad. Esta es la fórmula de Rajoy. El riesgo está en el PSOE: ¿será consciente de que a él también le conviene la “fórmula gallega”, o se romperá en un próximo Congreso dejándose llevar por los impacientes sanchistas, ávidos de revancha? De momento la gestora socialista ha decidido tomarse su tiempo, acompasando su ritmo a lo que conviene a Rajoy. No en balde Fernández, su presidente, es de Asturias, comunidad vecina de la gallega de Rajoy. Es cuestión de temperamentos.

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