Miércoles, 08.04.2020 - 21:24 h
Cuaderno de venta

AMLO, Banco del Bienestar y el error de un Podemos con mano en Bankia

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha iniciado el camino para la creación de una banca pública en México. Ni es una broma ni tampoco un proyecto pequeño. El llamado Banco del Bienestar, “el banco de los mexicanos”, tendrá una red de 2.700 sucursales de nueva construcción, más que cualquier otra entidad que opera en el país, incluyendo a Santander (Serfin), BBVA (Bancomer) o CitiBanamex. Tanto la puesta en marcha como la financiación del negocio bancario correrán a cuenta del erario público. El objetivo es promover la inclusión financiera en México, llegar allí donde no llega el sector privado y facilitar los servicios bancarios a millones de ciudadanos de un país de baja bancarización.

La loable misión tiene una gran cruz: estará bajo el mando de un político en la órbita del propio AMLO. En España, todo eso suena a pesadilla, huele a rescate y a caja de ahorro como brazo ejecutor de promociones inmobiliarias del partido en el gobierno autonómico de turno. Fue el sistema que puso contra las cuerdas a todo el país hace menos de una década. López Obrador todavía no se sabe la lección y su proyecto tropezará en la misma piedra que otros, aunque para entonces probablemente él no estará ya en el poder y su legado pasará a manos de otros. El Gobierno de México financiará con 10.000 millones de pesos (unos 480 millones de euros) la construcción y puesta del Banco de Bienestar, la mayor red bancaria del país. El proyecto estará acompañado por otra empresa pública, en este caso de telecomunicaciones, que tiene el objetivo de llevar internet a cualquier rincón del país.

El brindis de AMLO por la banca pública o una red de telecomunicaciones gratuita -costeada por el Estado- lleva el sello de líder de Morena, el ‘unidas podemos’ mexicano, pero bien podría estar apadrinado por los ojos golosos tanto el futuro ministro de Consumo, Alberto Garzón, como el vicepresidente, Pablo Iglesias. El ahora partido en Moncloa, en coalición con el PSOE, tiene sus propios planes de banca pública y sigue mirando con apetito a Bankia, cotizado en bolsa pero bajo control del Estado. Es el motivo principal por el que la entidad que preside con buen tino José Ignacio Goirigolzarri esté cotizando en bolsa (5.500 millones) por debajo de sus rivales más pequeños como Sabadell o Bankinter.

Su valoración a precio de derribo (0,4 veces su valor en libros) esconde el temor de los inversores a que el nuevo Gobierno con Unidas Podemos (UP) desande todo lo andado en el saneamiento hacia la privatización. El programa de Iglesias, en su artículo 74, señala que hay que “impedir la inminente privatización de Bankia” para usarlo como ariete público para introducir “mayor competencia” en la banca española, “atender funciones sociales” y, “con carácter inmediato”, relevar a Goirigolzarri “por una nueva presidencia que sí sea capaz de entender” el rol de la banca pública. A diferencia de AMLO, sus aliados en España tienen todo hecho en Bankia para hacer un Banco del Bienestar… y estropearlo todo. ¿Las consecuencias de hacerlo? El espanto del capital, la destrucción de la confianza de los agentes económicos más pronto que tarde.

Para bien o para mal, el 'Pedro Sánchez presidente del Gobierno de coalición' no es el mismo que el que hace una semana estaba en funciones y suspiraba por un escaño para su investidura. Es otro Sánchez. Ha sufrido una nueva metamorfosis tras las ocurridas desde su paso por la oposición y cada vez que se han celebrado elecciones en España. El nuevo Sánchez conoce a la perfección el interés de Podemos por introducirse en los círculos económicos y financieros a través de su cuatro ministerios y una vicepresidencia. Por eso en el PSOE ni han pestañeado en dibujar una suerte de ‘cordón sanitario’ dentro del propio Ejecutivo que acompañará a Sánchez con un equipo económico blindado, reforzado y aislado (Calviño, Montero, González Laya, Escrivá, Ribera, Ábalos…) que tapará todos los huecos que puedan a Iglesias y los suyos en el ámbito económico. Ahora bien, Bankia exige también un refuerzo y Goirigolzarri un respaldo del Gobierno antes de que cale la ocurrencia mexicana de convertirlo en un Banco del Bienestar... con dinero público.

Con el escenario tipos de interés negativos, la escasez de rentabilidad del negocio bancario se debe a lo fácil y barato que es acceder a financiación para empresas y particulares. Lo extraordinario del momento actual ha colocado al propio sistema en situación de falta de rentabilidad y, por tanto, como no sostenible. Nunca antes el grifo estuvo tan abierto gracias al Banco Central Europeo (BCE), pero no hay que olvidar que debe servir para construir una salida. Bankia tiene su hoja de ruta dibujada para ser privatizada en cuanto los tipos comiencen a levantar el vuelo y las valoraciones vuelvan a ser razonables. Cuando se venda, España cumplirá con las condiciones del rescate financiero que concedió Europa. Todo lo que impida ese final acabará costándonos mucho más caro a todos.

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