Cuaderno de venta

Un cambio de chip en el Ibex 35: liquidez, dividendo y recompra de acciones

El Ibex 35 se convirtió en el peor índice en 2020 en el mundo desarrollado.
El Ibex 35 se convirtió en el peor índice en 2020 en el mundo desarrollado.
Europa Press

El Ibex 35 se ha convertido en uno de los peores índices de bolsa en los últimos años tanto con el viento en contra de las caídas como a favor en las subidas. En sus virtudes están sus grandes pecados como el quasi-inmovilismo en su composición o el tradicional sobrepeso de valores ligados al sector energético, la banca y las telecomunicaciones. Después de tres lustros de revolución tecnológica ligada a internet y al software, la composición de los grandes índices mundiales incorpora las tecnológicas como sus valores de referencia. En el caso de la bolsa ibérica, el discurso dominante en torno a la transición digital demuestra que la asignatura 'tech' todavía está suspendida y en tareas pendientes.

Pero la falta de adaptación a los nuevos tiempos también se da en el plano meramente bursátil. Por ejemplo, la obsesión por el pago de dividendos en el Ibex 35 como fórmula para atraer al accionista ha dejado, a la larga, compañías cotizadas debilitadas con balances tensionados, cargados de deuda y con menor capacidad para generar beneficios. El mitificado dividendo no deja de ser una pérdida de capital de una empresa o banco que acaba en manos de su accionista en lugar de ser reinvertido en el negocio o en pagar deudas y, con ello, reducir el gasto en intereses. No está de más recordar siempre que cada pago de este tipo queda descontado automáticamente de la cotización. Tampoco hay que perder de vista como el piñón fijo con esta cuestión ha llevado al abuso de fórmulas como el 'scrip dividend', que no dejan de ser ampliaciones para remunerar al accionista.

Es cierto que el mercado español está a la vanguardia mundial en la liga del dividendo, con una rentabilidad histórica del 'cupón variable' de las acciones que supera el 4% anual. Pero también es verdad los rendimientos de índices con empresas que han optado por recomprar acciones (y amortizarlas) como alternativa ha sido mucho más atractiva para el inversor internacional como reflejan las trayectorias de índices como los S&P 500, Nasdaq, Dax.... Algunos inversores institucionales se lamentan por lo bajo de la falta de apoyo a sus cotizaciones de la mayoría de cotizadas españolas.

La liquidez llama a la liquidez

Pero hay una queja mucho más sencilla de solucionar: la baja liquidez de algunos valores españoles y esto nada tiene que ver con que estas empresas tengan más o menos tesorería disponible. Es un factor que afecta sobre todo al accionista. Hablamos de volumen de compraventas en bolsa, de rotación del capital y, en definitiva, de la capacidad que tiene un gran inversor con una posición relevante de vender sus acciones, o hacerlas líquidas en efectivo, sin que esa operación tumbe la cotización o distorsione la cotización de una compañía. Al contrario, el inversor que está buscando acciones en las que tomar posiciones en aquellas empresas con poco ‘free float’ -acciones que cotizan libres sin el control de un accionista estable- porque distorsionaría su precio al alza.  

Blackrock, la mayor gestora del mundo de fondos de inversión y ETFs con 8,7 billones en activos gestionados, no tuvo reparos en lanzar una dardo hacia al Ibex 35 y otras grandes empresas españolas por este motivo, como contó Carlos Rodríguez en La Información. “Uno de los grandes problemas en España es el tamaño y la liquidez de las compañías. No podemos entrar en determinadas posiciones del Ibex por su tamaño o liquidez”, apuntó Manuel Gutiérrez-Mellado, responsable de negocio institucional de la firma.

 Este es uno de los motivos por los que, por ejemplo, los fondos indexados tienen menos presencia de la que deberían en las grandes empresas españolas en comparación con otras multinacionales equivalentes en otros países. Por ejemplo, gigantes como Inditex o Endesa tienen alrededor de dos tercios de sus acciones cautivas en manos de su principal accionista y estos grandes inversores rehuyen. Blackrock apenas cuenta con una posición del 1% en la textil pese a que es la empresa de mayor capitalización.

Este guante que lanzó uno de los mayores inversores del mundo parece que no ha caído en saco roto. De hecho, esta semana hemos asistido a un cambio de mentalidad en ese sentido. Rhone Capital y la familia Galíndez, accionistas principales de Fluidra y Solarpak, respectivamente, han vendido una parte relevante de sus acciones (más de 500 millones de euros entre ambas) con el objetivo de dar un extra de liquidez bursátil a sus participadas. Tener una menor participación, a veces, puede mejorar la valoración de una cotizada por la potencial entrada de nuevos inversores.

El movimiento no es trivial sino que parece necesario. De hecho permitirá al constructor de piscinas convertirse en un claro candidato a entrar en el índice Ibex 35, cuya puerta de entrada está restringida a normas de free-float y capitalización. Otras empresas deberían seguir este camino para atraer a más inversores como los nuevos reyes del parqué, como son los ETFs y fondos indexados de Blackrock, Vanguard, Invesco y multitud de firmas que viven la particular bonanza de la inversión pasiva y automatizada.

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