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El grito de BBVA o Ferrovial: empresa que no crece... morirá en la sombra

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El grito de BBVA, Ferrovial: empresa que no crece, morirá en la sombra
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Las empresas europeas se están marchitando a paso acelerado en el nuevo orden mundial. Si eso sucede en Europa, imaginen en España donde se lincha al empresario, al inversor y las compañías que ganan dinero, quieren progresar e ir a más. La falta de competitividad y tamaño corporativo europeo en el contexto global es un hecho que denuncian los informes Letta y Draghi encargados por la Comisión Europea para reformar el mercado único e impulsar una agenda estratégica de industria, economía, defensa… Habrán oído hablar poco de ellos, pero que van a marcar las directrices de la nueva agenda de Bruselas una vez pasen las elecciones del próximo 9 de junio. Ambos documentos convergen en alabar la virtud de ser más grandes y criticar el vicio de la mediocridad o la jibarización. Hay un grito sordo en ellos, un S.O.S con un augurio tenebroso: empresa que no crezca, morirá en la sombra de los colosos estadounidenses, rusos, chinos, indios, coreanos, árabes.

"Es crucial apoyar a las grandes empresas de la UE para que crezcan y compitan en el escenario global”, escribe Enrico Letta, ex ministro italiano. La receta no es sencilla pero es fácil de entender: comprar o ser comprado, cazar o ser cazado, sobrevivir o morir, competir o perder… "Permitir que las empresas de la UE crezcan dentro del Mercado Único no es sólo un imperativo económico sino también estratégico. Existe una necesidad urgente de ponerse al día y fortalecer la dimensión del Mercado Único para los servicios financieros, la energía y las telecomunicaciones", apunta. Europa necesita un cambio radical con una ambición como la que llevó a lanzar el euro, ha recordado Draghi, llamado a una nueva misión comunitaria. Hay que superar las fronteras nacionales que atan las manos a la espalda a las empresas europeas.

Que se lo pregunten a Naturgy, otrora un gigante intocable del gas al que cada vez con mayor frecuencia le doblan el pulso en los contratos, como la argelina Sonatrach o la emiratí Taqa y los petrodólares de Abu Dabi. Incluso Moncloa se ha dado cuenta que las cohortes de ricos, fortunas e inversores patrios a los que denunciaba en tiempos electorales, resulta que escasean y no hay gran capital patrio para apuntalar a las multinacionales españolas. Tiene mucho que ver con el maltrato al ahorrador y los desincentivos para invertir, sobre todo, para residentes. El dinero de los europeos acaba volando para financiar a Apple, Alibaba, un ETF sobre Bitcoin con sede en Delaware o climas menos hostiles con el capital.

Como inspiración intelectual, el presidente de BBVA, Carlos Torres, citó las conclusiones de Letta y Draghi en la presentación de su proyecto de absorción de Banco Sabadell el jueves ante los analistas. Quiere crear un gigante europeo de la banca. Pocos lo han entendido. Lo que no podía esperar es la que se le venía encima uniendo a una mayoría de líderes políticos de PSOE, Sumar, ERC o Junts. Todos saliendo en tromba a criticar su operación, eso sí, con argumentos miopes o pocos números, solo negativas. Nada que tenga validez más allá de este 12 de mayo de elecciones catalanas. "Es bueno para el país tener un banco tan fuerte que pueda operar en el mercado europeo y global y el Gobierno va a apreciar, seguro, el valor de esta transacción una vez que las cosas se vean más claras. Hay mucha politización en estos momentos, hay elecciones", lamentó Torres.

BBVA-Sabadell promete 5.000 millones de euros más de inversión crediticia con la fusión que sin ella, mayor pago de impuestos, capacidad de atraer capitales o impulsar a las empresas que buscan internacionalizarse. También vela por el bien de sus accionistas, claro. La operación bancaria puede verse como una ofensiva pero también como defensiva. La amenaza es latente para ambos, dos bocados apetecibles para competidores cada vez más grandes en los servicios financieros. Si el banco no crece en el mar bancario, tarde o temprano llegará un pez más grande de otro país que lo hará a su costa. El aumento de la escala (1 billón de euros en activos, 100 millones de clientes) crearía una entidad con mejor capacidad para financiarse ella misma para poder financiar a los demás que es de lo que trata la banca.

Otro ejemplo de la necesidad de escalar y reforzar las capacidades financieras es Ferrovial. Con sigilo y discreción, la multinacional española de la ingeniería, concesiones y grandes infraestructuras ha logrado el hito de salir a cotizar esta semana en el Nasdaq americano. Completa en 15 meses su migración desde España a Países Bajos y luego a Estados Unidos, después del acoso político que sufrió cuando hizo públicos sus planes en 2023. La constructora de los Del Pino sigue cotizando en el Ibex 35 como recordatorio de por qué un grupo puntero de 25.000 millones de valor en bolsa ha tenido que irse fuera para ser competitiva en su negocio. A brocha gorda, obtener fondos a buen precio para construir infraestructuras. Europa necesita generar una materia prima tan denostada como necesaria, el capital, para que sus empresas puedan crecer. La solución está en el Mercado Único.

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