Viernes, 24.11.2017 - 21:29 h

¿Por qué un evasor fiscal paga pero un político manirroto nunca responde?

El fraude fiscal me parece injustificable, pero también pienso que tan malo es el fraude, como el derroche. ¿Por qué los juzgamos diferentes?

Conthe advierte que tan malo e insolidario es el fraude de Carceller como el de los cientos, o miles, de chapuzas caseros que facturan sin IVA…

¿Por qué un evasor fiscal sabe que si le pillan acaba pagando lo evadido más una multa, mientras que el funcionario o el político manirrotos nunca responden?

Demetrio Carceller es un empresario e inversor que, junto con su padre, se ha avenido a pagar a Hacienda una multa de 93 millones de euros, para así evitar la cárcel y rebajar la calificación penal de sus delitos.Cambio de papeles

Manuel Conthe es, en la actualidad, una de las mejores plumas que se pueden leer en los periódicos o en la Red. No es frecuente que alguien, después de una ejemplar trayectoria como Director General del Tesoro y Presidente de la CNMV, se “rebaje” a escribir artículos periodísticos. Solo conozco dos casos similares: Kenneth Galbratih, que después de dejar la Oficina de Control de Precios de la Administración Rooselvet, se incorporó a la redacción de la revista Fortune y Carlos Solchaga que al cabo de una intensa carrera política, fichó como Presidente del Consejo Editorial de Expansión.

Con su solvencia y moderación habituales, Conthe en uno de sus últimos artículos en Expansión, lamentaba el fraude fiscal de los Carceller porque cumplir con las obligaciones fiscales es una de las bases que sostienen la organización social. Lejos de cualquier populismo, Conthe advierte que tan malo e insolidario es el fraude de Carceller como el de los cientos, o miles, de chapuzas caseros que facturan sin IVA… Aunque por su condición de hombres principales en el sistema económico, los Carceller cargan con la obligación adicional de ejemplaridad.Cómo se ingresa… y cómo se gasta

Me gusta, como de costumbre, la reflexión de Conthe, pero metidos en ese terreno de la moral civil, echo de menos alguna alusión a la otra cara de los impuestos: como se gastan. Para la buena marcha de una empresa mercantil, tan importantes son las ventas como las compras. Un negocio es rentable en la medida que se vende y se compra al mejor precio posible.Defraudadores a pagar

El fraude fiscal me parece injustificable, pero también pienso que tan malo es el fraude, como el derroche. ¿Por qué los juzgamos diferentes?. ¿Por qué un evasor fiscal sabe que si le pillan acaba pagando lo evadido más una multa, mientras que el funcionario o el político manirrotos nunca responden del dinero malgastado?.

Dos ejemplos catalanes: en 2008 la Generalitat de Catalunya compró la línea aérea Spanair, que estaba a un cuarto de hora de quebrar, para convertirla en la línea de bandera “de país” ; segundo caso: la construcción del aeropuerto del Alguaire en Lérida, en marzo de 2010 cuando la crisis era una innegable realidad.

Después de perder unos cuantos millones de euros —calculo que por encima de 200, unas cuatro veces lo defraudado por los Carceller— de dinero público, Spanair cerró definitivamente… Y después de seis años de funcionamiento el Alguaire casi puede contar sus pasajeros con los dedos de la mano.Con no robar no basta

Cualquiera entiende que no es lo mismo quedarse con un dinero que legalmente no es suyo, que cometer un error de análisis que lleva a realizar una inversión equivocada. Pero creo que no se insiste bastante en que la responsabilidad de los servidores públicos no acaba en no robar. Y si personas como Manuel Conthe, insistieran en la necesidad de que el dinero público fuera bien invertido, seguro que algo se avanzaría.

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