Martes, 17.10.2017 - 19:29 h

Los coches españoles triunfan en el mundo

Coches fabricados en España – a lo largo y ancho de toda la piel de toro: en Barcelona, Madrid, Valladolid, Vigo, Valencia, Vitoria…-- ruedan por el mundo.

La manera de comportarse de estas empresas y de los trabajadores es un ejemplo para el resto. Y triunfan.

Los coches españoles triunfan en el mundo

Cuando un guiri prueba el jamón ibérico corre el peligro del convertirse en adicto, igual que si cata las gambas de Garrucha, o los camarones gallegos… Y cuando el foráneo es gente de sensibilidad, aguanta impertérrito unas pocas de horas para acceder a El Prado, o a la Alhambra… Y hasta capaces son de colapsar –servidor lo ha sufrido-- el Paseo de Gracia, frente a La Pedrera o la Casa Batlló.Poco amigos del trabajo

España es así, señora, un país para disfrutar de la vida –aun sin echar mano de la sangría-- ; por el contrario, a los españoles el trabajo no les llama la atención: nunca olvidaré la carta que, en el verano de 2007, me escribieron algunos empleados de la factoría gaditana de Delphi, una filial de General Motors fabricante de componentes para el automóvil, en la que me reprochaban mi falta de sensibilidad por lo duro que era su trabajo, en el que debían de mover piezas de gran peso. Hoy la factoría de Delphi está en Marruecos.

Pues bien, a pesar de todo este gusto por la vida –que soy el primero en compartir—hay una excepción en la que los productos industriales españoles brillan con luz propia en casi cualquier parte del mundo: los coches.Made in Spain

Coches fabricados en España –no en un rincón de España: a lo largo y ancho de toda la piel de toro: en Barcelona, Madrid, Valladolid, Vigo, Valencia, Vitoria…-- ruedan por el mundo. No diré que es un éxito comparable al del jamón ibérico porque artesanía e industria no son homogéneos, pero casi.

¿A qué se debe el éxito? Una cosa es que la economía española esté medio saliendo de la crisis -- ¡Ay!, Luis de Guindos, si dijeras toda la verdad…-- y otra es que en solo seis meses de este año electoral se hayan vendido al exterior 1,3 millones de coches, por los que se han cobrado 16.533 millones de euros (sin IVA, que no grava a la exportación), el 18 por ciento de lo que la economía española vende al exterior.

Aunque no entiendo nada de coches y, según mi mujer, soy un pésimo conductor, me parece interesante diseccionar este éxito, por lo que puede tener de ejemplo para otros sectores de la economía española.Cinco razones de éxito

Para mí tengo que entre las razones que explican tal éxito se encuentran las siguientes:

1. Todas las factorías españolas pertenecen a grupos multinacionales. Cuando en los cuarteles generales de estos—ninguno situado en España-- se decide fabricar un nuevo modelo se abre una suerte de 'subasta interna' en la que pujan las diferentes fábricas, europeas, asiáticas o americanas;

2. Las fábricas españolas llevan años triunfando en estas subastas porque son capaces de presentar costes de fabricación inferiores a los de sus rivales;

3. Esta capacidad de bajar costes estriba en que la dirección y los empleados de las factorías españolas articulan sus propuestas al margen de convenios colectivos nacionales o sectoriales; adecuan el nivel de empleo a las ventas. Todos, dirección y empleados viajan, y nunca mejor dicho, en el mismo coche;

4. La autoridad política nacional lleva años subvencionando la compra de coches, mediante el Plan PIVE; la subvención es variable (de 750 a 1.000 euros), pero en todo caso supone una rebaja de impuestos;

5. A más a más, el Gobierno ha autorizado nuevas fórmulas de transporte como los trenes de hasta 600 metros y los megacamiones, que abaratan los costes logísticos, muy importantes cuando se trata de vender productos de gran peso a Turquía, Alemania o Finlandia.Si todos fueran así…

Con otras palabras, los coches españoles triunfan en el mundo porque sus fábricas son flexibles a la hora de competir: a más ventas, más horas de trabajo, más sueldos y viceversa; porque el Gobierno les subvenciona –o sea, les baja los impuestos-- en las ventas interiores y, finalmente, les facilita la vida autorizando modos de transportes hasta ahora prohibidos.

En fin, que cuando piensas en los coches te preguntas por qué otros sectores no consiguen el mismo grado de flexibilidad laboral, de rebaja fiscal y de comprensión infraestructural…

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