Miércoles, 18.10.2017 - 15:10 h

Cómo defender el capitalismo de los capitalistas, y la política de los políticos

En tres años de vida, la CNMC ha pisado muchos callos de poderosas empresas y empresarios, por eso ahora los políticos quieren recortar sus facultades.

Si los empresarios necesitan leyes y reglas que eviten el desarrollo de sus  naturales instintos monopolísticos, los políticos también para no acumular poder.

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¿Cuál es el principal enemigo del capitalismo y de la economía de mercado? El propio empresario; en el fondo de su corazón y declare lo que declare públicamente, todo buen empresario aspira al monopolio, es decir, a no tener una molesta competencia que, cual mosquito caribeño, le suelte un picotazo cada vez que quiera subir precios o rebajar la calidad de sus productos y así aumentar los beneficios.La regla de oro

Defender el capitalismo de los capitalistas es la regla de oro que hace más próspera a una economía, por eso resulta decisivo defender con uñas y dientes una política de juego limpio entre las empresas: que no controlen la mayoría del mercado, que no abusen de su mayor tamaño, que no practiquen el espionaje industrial, que respeten patentes y demás derechos de propiedad, que no se unan en cárteles para eliminar a los competidores, que no practiquen el dumping vendiendo por debajo de coste para arruinar a la competencia…

Y con los políticos, los mismo. También ellos son los principales enemigos de una vida política limpia y democrática. Y si los empresarios necesitan leyes y reglas que eviten el desarrollo de sus naturales instintos monopolísticos, los políticos también necesitan leyes y reglas que les impidan acumular poder hasta desvirtuar la democracia.Defender y limitar

Ni lo uno –la defensa de la competencia--, ni lo otro –la limitación de poder— ha sido bien comprendidos en España, y por eso tuvo que ser la Union Europea la que impusiera un sistema de control y defensa de la competencia, mediante la legislación oportuna y el órgano ejecutivo encargada de aplicarla: la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia.Pisando callos

A pesar de su bisoñez, fue creada en 2013, la CNMC ha conseguido resultados estimables. Medio millar de expedientes que acabaron en sanción, unos más famosos que otros, pero todos enfocados a conseguir que el ciudadano del común se beneficiara del libre juego de mercado, traducido en mercancías y servicios más baratos.

Pero en tres años de vida, la CNMC ha pisado muchos callos de poderosas empresas y empresarios, ante la impotencia de los políticos que no podían hacer nada para cancelar una multa o sobreseer un expediente.

Y por eso lo que ahora ronda en las cabezas locas de sus señorías los diputados es recortar las facultades de la CNMC, incluso aplicando el viejo principio de divide y vencerás… Cuando el bien del común exige lo contrario: aumentar las competencias de la CNMC, tanto por el campo de actividad, como en la capacidad sancionadora y en la efectividad de sus recomendaciones.Montesquieu 2.0

Cuando el ejemplo de otros países –Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña y la propia UE, en los que la autoridad de la competencia es respetada y aún temida—no deja lugar a la discusión, España corre el peligro de emprender el camino contrario al correcto.

Este es el irrefrenable impulso de los políticos: cuando surge un centro de poder independiente de los partidos, maniobrar hasta hacerlo desaparecer.

Es una historia tan vieja como esta nueva democracia española: sometieron al poder judicial, sometieron a los medios de comunicación y ahora quieren someter a la competencia. Si Alfonso Guerra condenó a muerte a Montesquieu y su doctrina de la separación de poderes, estamos a un cuarto de hora de que se perpetre el asesinato Montesquieu 2.0.

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