Lunes, 20.11.2017 - 16:42 h

No confundir política y contabilidad

El arma contra el déficit se centra exclusivamente en la subida de ingresos fundamentalmente vía subida de impuestos... ¿y reducir el gasto?

Rajoy dice que no le gusta hacerlo, pero que es inevitable… Hombre, es inevitable si uno no quiere fajarse y hacer política.

(Ampl.) Rajoy invita al PSOE a hacer sugerencias en el campo laboral pero sin cambiar su política económica

Superado el vacío de político, se impone centrarse en las cosas de comer. Como si fuera una empresa o una familia la sociedad española debe platearse las preguntas importantes: cuánto dinero necesito para vivir, de dónde saldrá, como lo gastaré.

A pesar de que se presentan numéricamente, son decisiones de alto contenido político. No es lo mismo ganar dinero que pedirlo prestado, como tampoco es igual gastar en los colegios de la muchachada que en escapadas turísticas, o, en el terreno empresarial, dedicar recursos al marketing o a la producción…

El Gobierno, de lejos el primer agente económico nacional, está metido de lleno en la elaboración de sus presupuestos que impactarán directamente en los demás actores, empresas y familias.

Bruselas ha ordenado que en el año que viene, el déficit público no supere el 3,1 por ciento del PIB. Como el mandato no es discutible es lógico que se parta de ese dato. Lo que no es lógico es que se supedite a esa orden toda la filosofía política que late bajo el Presupuesto: el arma contra el déficit se centra exclusivamente en la subida de ingresos fundamentalmente vía subida de impuestos y no se toma en consideración la posibilidad de llegar al objetivo marcado por Bruselas por la vía de reducir el gasto.

Nuestro señor Presidente del Gobierno, cuando anuncia o le preguntan por la subida de impuestos, dice que no le gusta hacerlo, pero que es inevitable Hombre, es inevitable si uno no quiere fajarse y hacer política. Si se aplicara el criterio político y racional a la revisión de los gastos, no tendríamos aeropuertos vacíos y la red de trenes de Alta Velocidad mas extensa del mundo, después de la de China.

En una sociedad en la que la mayoría aspira a vivir de la ubre estatal, reducir gastos exige liderazgo fuerte, convicción y coraje político… Al día de la fecha, ninguna de esas cualidades se aprecian en el escenario político y por eso lo mejor que pueden esperar las personas físicas y jurídicas es que los impuestos suban poco, porque subir, subirán. Y con esa subida adicional, a lo mejor se cumplen el mandato de Bruselas.

Pero eso es contabilidad, la política es otra cosa.

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