Miércoles, 22.11.2017 - 00:28 h

Sánchez continúa siendo decisivo: o Gobierno del PP o elecciones

Se desprende un aroma de elasticidad en la coletilla “a día de hoy” con que Sánchez ha comunicado su rechazo a Rajoy

No es exagerado conjeturar que por la mente de los socialistas sigue circulando la posibilidad de una abstención en el último minuto

Rajoy: "Si tuviera la certeza total de que es imposible ser investido abriría un período de reflexión con todos"

En los primeros años de la democracia, Alfonso Guerra demostró su afición a hablar sin pelos en la lengua y se ganó fama de pendenciero frívolo con sus acometidas personales contra políticos moderados, que desentonaban en el clima de consenso que se había logrado establecer. Con el paso de los años, Guerra ha ido dando muestras del equilibrio que entonces se le echaba en falta, hasta llegar a ser una voz socialista que impone la lógica. En las fluctuaciones e incógnitas del PSOE ante la aplicación del resultado electoral, ha dicho lo más juicioso y razonable: “es contradictorio votar no a un Gobierno del Partido Popular (primera fuerza) y decir 'no quiero elecciones nuevas'”. Lástima que lo haya referido un poco tarde, cuando el Comité Federal ya adoptó la postura del “no”, que es lo que le ha trasladado Pedro Sánchez a Mariano Rajoy en su primera entrevista de tanteo.

Establecido el “no” del PSOE, la puerta de salida conduce a la convocatoria de terceras elecciones. Tiene razón Guerra, como la tiene Felipe González, que antes ya pidió que su partido deje gobernar a la fuerza más votada, que le supera en 52 escaños nada menos. No obstante, tenemos dicho aquí que el “no” decidido por la dirección socialista es más un “ya veremos” y también se desprende un aroma de elasticidad en la coletilla “a día de hoy” con que Sánchez ha comunicado su rechazo a Rajoy. Por lo tanto, no es exagerado conjeturar que por la mente de los socialistas sigue circulando la posibilidad de una abstención en el último minuto que permita la formación de un Gobierno popular y evite la calamidad de tresdoblar las elecciones.

Posibilidad cada vez más exigida, porque a los apremios de Guerra y González más los realizados por los barones socialistas que reconocen el fracaso electoral y temen que la sociedad les siga pasando factura, se une ahora la maniobra de Ciudadanos, que ha dado ya por hecha su rectificación de abstenerse en segunda votación. Ese movimiento de C’s –que no acepta entrar en el Gobierno con el PP pero sí facilitarle su formación- pone contra las cuerdas a Sánchez a quien, para no ser el causante final de las terceras elecciones, le quedan estas dos soluciones: votar sí a Rajoy (absolutamente descartada) o abstenerse en número suficiente que permita que los 137 escaños del PP (y si acaso 138 con la adhesión de Coalición Canaria) sean mayoría en segunda votación y pueda formar Gobierno.

No obstante, en el plano teórico, el PSOE de Sánchez podría aún intentar formar mayoría para sacar adelante un Gobierno. Pero necesitaría para ello arrinconar principios y aceptar numerosas servidumbres, además de consumar la quiebra de la regla no escrita de que gobierne la lista más votada, respetada siempre en el ámbito estatal. Sánchez tendría para ello que pactar con Podemos y con los independentistas catalanes. Pablo Iglesias le está incitando a sumar escaños, en una versión renovada del abrazo del oso que hay que esperar que el socialista perciba, y también le tiende una oferta envenenada Francesc Homs, portavoz de la súbita independentista Convergencia. En teoría, una alianza alternativa a PP y C’s sumaría escaños en el Parlamento, pero en la práctica el precio a pagar por el PSOE sería desastroso.

Tras los primeros contactos de Rajoy para formar Gobierno las cosas están casi como al principio. Lo sustancial es que la opción del PSOE sigue siendo decisiva: o acepta un Gobierno del PP o terceras elecciones. Lo que la lógica demanda es que Sánchez trate de salir del atolladero mediante una transacción con Rajoy. ¿Por qué no negocia su abstención? ¿Por qué no pacta reformas que lleva en su programa? Eso es lo racional, y no encerrarse en un “no” solemne porque “nosotros somos la oposición”. Precisamente, la oposición se puede hacer con pactos con el Gobierno si realmente se busca el bien de la nación. Rajoy ha sugerido que seguirá intentando todas las fórmulas posibles. Una de ellas consiste en convencer, mediante cesiones, a Rivera para un voto a favor y a Sánchez para una abstención. No tendría que ser tan difícil si todos pensaran en el bien de España y no solo en su propia circunstancia.

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