Viernes, 24.11.2017 - 14:10 h

De cómo Cataluña pierde su hegemonía económica a golpe de procés

Europa mira con recelo la posibilidad de que Barcelona sea la Agencia Europea del Medicamento por culpa del independentismo. El 3% ha golpeado a la inversión en infraestructuras. Y Cataluña, lidera en corrupción.

Grifols se va a Irlanda, las empresas empiezan su peregrinaje fuera, mientras que Cataluña se coloca en las listas de espera al nivel de esas regiones del sur a las que tanto desprecia. 

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Tomas de Iriarte (1750/1791) fue un fabulista español célebre por sus poesías. La más conocida es la de los dos conejos que discutiendo si sus perseguidores eran perros galgos o podencos fueron apresados por ellos. Tomás de Iriarte era madrileño, pero ahora los dirigentes separatistas catalanes se parecen a los dos conejos. Somos catalanes o españoles, se preguntan, y mientras tanto los perros que los persiguen se van acercando y puede que los devoren.

En esa discusión estéril dice Tomás de Iriarte al final de su poema de los dos conejos: “los que por cuestiones/de poco momento/dejan lo que importa/llévense este ejemplo”. Y en la discusión de si habrá o no un referéndum los catalanes ven como muchas empresas trasladan su sede a otro lugar. Incluso Grifols, la farmacéutica independentista, se ha ido a Irlanda (¡menudo patriota!). Pero no es sólo eso. Acabamos de saber que mientras gastan dinero en asuntos que no son de su competencia (el Tribunal Constitucional anuló su “Ministerio de Exteriores”) Cataluña es una de las Comunidades Autónomas con las listas de espera más larga, junto con Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha (las del sur, esas que los independentistas desprecian).

Poco a poco, enredados en el process, la Cataluña, “motor económico español”, está perdiendo su hegemonía económica. Es un proceso lento pero imparable. Sin darse cuenta los “cerebros” jóvenes se van yendo a mercados laborales con mayor futuro. Madrid incluido. Sus Universidades siempre punteras en España empiezan a acusar falta de empuje.

Otro ejemplo: el Brexit ha dado una oportunidad al tener que trasladar el Centro Europeo sobre el Medicamento. El Gobierno español quería que fuese a Cataluña, la concentración de industria farmacéutica lo hacía razonable. Pero en las actuales circunstancias cualquier otra ciudad aspirante puede argumentar la posible inestabilidad política para atacar a Barcelona como sede de la Agencia Europea del Medicamento. Perderlo es perder un tren importante.

Aunque la población no sea consciente, en el ranking de corrupción 2015/2016 Cataluña es la campeona, según el CGPJ; los jueces. Y la corrupción es uno de los factores más importantes del subdesarrollo. Aún no se nota el efecto. Pero si los jueces no lo remedian acabará socavando el vigor económico de esta Comunidad Autónoma. Quizás por ello, La Generalitat es el Gobierno Autónomo que menos invierte en Infraestructuras (informe de Hacienda 2011/2016 justo en el momento de auge del process). El “3%” dejó tocado el sector. Y las infraestructuras son un factor de desarrollo. Pero es difícil invertir cuando se lidera el ratio de deuda pública por habitante. Una deuda que es soportada por el Estado a través del FLA, porque nadie fía a la Generalitat.

Sin contar que el principal cliente de las empresas catalanas es el resto de España y viceversa. En realidad la geopolítica y la historia mandan mucho. Cataluña fue siempre una parte importante de España, abierta al Mediterráneo por razones geográficas, pero unida al resto de la península por vocación.

Cataluña aún tiene una capacidad importantísima en materia económica. Sus empresarios han sido siempre activos y ejemplares en muchos temas. Pero con un Gobierno distraído en el process, poco a poco se va deteriorando su empuje ¿Estamos a tiempo de revertir este proceso? Sí, si se revierte el process.

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