Domingo, 25.08.2019 - 11:54 h

Desconcierto político, todos a por el sillón

Ni los botes de Mariano Rajoy la noche de las elecciones ni la depresión de Podemos estaban tan justificados. Ahora estamos en lo que tanto gusta a Pablo Iglesias: Juego de tronos.

¿Quién será el Presidente del Congreso? ¿Cómo quedará compuesta la mesa? Esos son los primeros pactos de verdad, donde ya se habla de poder.

Desconcierto político, todos a por el sillón

Nada es seguro. El desconcierto es total al día de hoy. Mariano Rajoy dice estar dispuesto a ir a la investidura; luego asegura que abrirá un periodo de reflexión si no ve los apoyos claros; y al cabo de unas horas declara que “España necesita un Gobierno” y está dispuesto a intentarlo.

Pedro Sánchez dice que “al día de hoy” su voto es no a un Gobierno del PP. Albert Rivera insiste en que él nunca vetó a Rajoy y que, aunque le dijo no, se abstendrá en última instancia por el bien del país, convencido de que no es decisivo.

Pablo Iglesias sigue insistiendo en el “frente progresista” mientras Francesc Homs asoma la patita tentando a Sánchez con los votos independentistas. En el PSOE las discrepancias están en los extramuros del Comité Federal; barones y viejos lobos (Felipe González y Alfonso Guerra) discrepan de la estrategia del Secretario General socialista. Podemos anda reflexionando sobre el porqué de su “fracaso electoral” y CDC busca un nuevo nombre que ha resultado difícil de registrar.

De momento aclarar el desconcierto no es perentorio, porque hasta el día 19 no se constituyen las Cortes y es ahí donde se decantan de verdad las primeras posiciones ¿Quién será el Presidente del Congreso? ¿Cómo quedará compuesta la mesa?

Son los primeros pactos de verdad, en serio; donde ya se distribuye poder y presupuesto. Pero si descifrar el desconcierto no es urgente, sí es preocupante. Con interlocutores tan inseguros de sus propias bazas llegar a acuerdos no es fácil. Sólo entre líderes seguros de su poder ante quienes representan es posible un acuerdo viable, respetado por sus bases.

Rajoy tiene el apoyo del PP, máxime después de la remontada del 26J. Ni Aznar le pudo criticar en la Escuela de Verano de FAES. Iglesias aún es respetado por la pluriforme composición de Podemos, pero si empieza a quebrar expectativas puede tener una revolución interna. Rivera debería pensar que su posición no es tan fuerte como antes de la bajada electoral. Sánchez tiene los pies de barro.

El único que está asentado de verdad en sus bases es Rajoy. Pero sin el apoyo del PSOE los números no le salen. Si Sánchez intenta el frente progresista es posible que le salgan algunos diputados respondones. No es fácil que se arriesgue, porque la suma con Podemos y los independentistas es frágil porque no supera los 180 escaños y necesita a todos los votos socialistas.

Por eso cuando en la mesa del comedor preguntan al teórico experto: ¿Qué noticias tienes? La respuesta honesta es: estoy desconcertado; puede salir cualquier cosa; un Gobierno en minoría del PP, un frente progresista o elecciones nuevamente. Hasta hay quien aventura una fecha para los comicios en noviembre de este año ¿Son los prolegómenos de una negociación o de verdad están confusos los políticos en liza?

En resumen, ni los botes de Mariano Rajoy la noche de las elecciones ni la depresión de Podemos estaban tan justificados. Ahora estamos en lo que tanto gusta a Pablo Iglesias: Juego de tronos. Todos a por el sillón. Ninguno lo tiene seguro y por eso el Trono debe meditar con mucha clama a quién se le encarga el Gobierno y en qué condiciones.

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