Viernes, 06.12.2019 - 01:54 h

La última semana ¿Cambiará algo?

Serán las negociaciones de las semanas posteriores las que lo hagan. Así que no hay que estar nerviosos.

El voto inconsciente se irá haciendo consciente a lo largo de esta semana, incluso en el último momento; a la hora de votar.

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Ha empezado la última semana antes del 26J ¿Cambiará algo? No y sí. No porque lo que va a votar cada uno está decidido desde hace mucho tiempo en la inmensa mayoría. Si porque depende de algunos acontecimientos que se materialice el voto de esa mayoría y se decida el de unos pocos, muy pocos, para que luego las coaliciones decidan el Gobierno.

Al principio de la campaña los votantes mostraron en las encuestas que tienen decidido su voto en gran parte. Desde el principio reflejaron que el PP tendría la mayor votación. También que la suma de Podemos e IU (UP) sería la segunda, dando sorpasso al PSOE y que Ciudadanos sacaría más o menos los mismos diputados, incluso algo menos. Por último indicaban teóricamente indecisos, cerca del 30%. Pero la composición de ese porcentaje tiene dos partes: los que tienen el voto decidido de forma inconsciente, y los realmente indecisos.

El voto inconsciente se irá haciendo consciente a lo largo de esta semana, incluso en el último momento; a la hora de votar. Es casi el 28% y queda una pequeña parte, el 2 o el 1%, que se decidirá a lo largo de esta semana ¿Cambiará esa pequeña porción el resultado de manera? Muy poco, pero esta vez podría ser de manera significativa a la hora de asignar escaños ¿Por qué?

Porque lo importante no es tanto el resultado en votos sino su traducción a escaños. En el sistema de reparto español las colas son las que deciden quién se lleva el último escaño en las provincias pobladas. En las que tiene pocos escaños los pocos indecisos reales no cambian el reparto. Pero en las grandes, sí. Grandes en las que la población se concentra en las ciudades. Así que será el voto urbano indeciso el que decidirá ese reparto vital.

Pero ninguna encuesta anuncia mayorías absolutas en ninguno de los bloques. Ni PP+C's, ni PSOE+UP tendrán los 167 diputados necesarios para la mayoría absoluta. Menos aún ninguno de los otras combinaciones (PSOE+C's). Solo la Gran Coalición (PP+PSOE) al que se podría añadir o no C's, o el tripartito de izquierdas (PSOE+UP+C's) podrían dar un Gobierno estable.

Y esas combinaciones dependen más de la voluntad posterior de los grupos parlamentarios, o mejor dicho de sus dirigentes, de construirlas. Para ello, que haya unos pocos más diputados en un grupo parlamentario o en otro no es definitivo. Esos aumentos o disminuciones se utilizarán como argumentos, pero serán las matemáticas las que decidirán definitivamente según esa voluntad.

En consecuencia esta semana no decidirá el resultado que realmente importa. Serán las negociaciones de las semanas posteriores las que lo hagan. Así que no hay que estar nerviosos. Salvo que la demoscopia se equivoque mucho el voto individual es sólo una ficha con la que van a jugar los partidos. La decisión es a qué jugador se quiere dar la ficha. Dicho de otra forma de quién se fía el votante, tanto por sus ideas, como por su poder dentro del partido para poder hacer lo que quiera.

Pero eso es sólo para los pocos votantes urbanos de las grandes ciudades de las provincias grandes. Los demás, tranquilos, a votar lo que siempre quisieron, consciente o inconscientemente. Son las reglas de la democracia parlamentaria cuando no hay mayorías claras de uno u otro partido. Pero eso es lo que los votantes en su gran mayoría han decidido.

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