Viernes, 20.10.2017 - 18:26 h

A codazos en las pandillas

Cuando Echenique, el tercer preboste de Podemos, advierte que su formación debe evitar "la dinámica de la pandilla", ha dejado claro que Podemos es o se comporta como tal.

La izquierda amenaza ruina según estamos viendo. El eterno debate, -si son galgos o podencos los perros con que ataca la derecha-, nos hará caer en el desánimo.

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Cuando Pablo Echenique, el tercer preboste de Podemos, ha advertido que su formación debe evitar "la dinámica de la pandilla", ha dejado claro que Podemos es o se comporta como una pandilla. El término "pandilla", usado para nombrar o calificar a una formación política, sobre todo si tal formación pretende ser progresista, no es nada halagüeño. El Diccionario considera que quienes forman una pandilla no suelen perseguir fines importantes ni constructivos, en todo caso el fin más venial e intrascendente suele ser "divertirse cuando salen al campo". Lo evidente es que el término "pandilla" no augura buenas consecuencias a quien se considera en ella. Echenique lo ha explicado de un modo informal: “estar en pandilla da gustito,…, es normal e inofensivo, pero que en Podemos mantengamos pandillas puede generar disfunciones en los objetivos”.

En el seno de las pandillas se generan debates pero se construyen escasas conclusiones, además de poco consistentes. Ahora que en el PSOE está teniendo lugar una absurda e improcedente reyerta entre los "empoderados" autonómicos y la dirección del Partido, no resulta saludable que también Podemos debata sin fundamento preciso. ¡Mal augurio para la izquierda española, ahora que Rajoy ha vuelto a amenazar públicamente con otro triunfo suyo en las Terceras Elecciones que ya se atisban como inevitables!

La izquierda española amenaza ruina según estamos viendo. El eterno debate, -si son galgos o podencos los perros con que ataca la derecha-, nos hará caer en el desánimo y al abandono de nuestros ideales y de nuestros objetivos. Estos, los de la pandilla que barrunta Echenique, prefieren la indefinición: "Nos quieren encasillar, no somos ni el PSOE ni el PCE" (Errejón). Según el número dos de Podemos el cemento que une a los miembros de Podemos no es "que pensemos igual en todo, lo que nos une es la fraternidad y el compañerismo", que suelen ser vínculos demasiado frágiles e inconsistentes cuando se trata de fortalecer a un partido político.

Nadie ha permanecido callado. También han debatido Pablo Iglesias y Monedero, para completar el cuarteto fundador de la formación "podemita" (por cierto, no me gusta nada este término). De modo que las izquierdas españolas andan entre dimes y diretes, enmarañadas entre sí, alejadas de una realidad que les reclama responsabilidad y, sobre todo, les pide que cuiden y mimen a los ciudadanos que están sufriendo las brutales consecuencias del egoísmo y la inhumanidad con que han actuado las derechas.

No es bueno que las izquierdas sean meras pandillas que apenas sirven para dar "gustito", como ha advertido Echenique. Ha dicho Monedero, que es con Errejón la mente más lúcida de Podemos, que la discusión ha de ser "ideológica y de poder". La discusión que afecta a Podemos, también está teniendo lugar en el PSOE, donde se produce la flagrante contradicción de que los "barones" que gobiernan sus territorios mediante acuerdos con Podemos, o con partidos de ámbito autonómico (regionalistas o nacionalistas), quieren impedir a Pedro Sánchez que acuerde con esos mismos partidos para desbancar a Rajoy y al PP de la Moncloa. Dice bien Echenique cuando advierte de que mantener pandillas en los partidos políticos, sin más cemento aglutinador entre sus miembros que las semejanzas teórica, genera disfunciones en los objetivos.

Las dos "pandillas" que ocupan el espacio de la izquierda española están dirimiendo sus ideas y estrategias, internas y externas, a codazos. Resulta descorazonador para los ciudadanos, sobre todo para los más sencillos y humildes, que la lucha por ostentar los puestos del poder esté convirtiendo la Política en una mera disputa de "mamporreros", entendidos tales como suministradores o propinadores de mamporros. (Ya se que "mamporrero" no significa precisamente eso, pero es una palabra que viene al caso). Si las izquierdas siguen mirándose sus ombligos, el futuro de las gentes honestas y sencillas, de la "gente", se me antoja que será penoso.

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