Viernes, 17.11.2017 - 20:38 h

El PSOE en su laberinto

¡Compañeros Socialistas, en nuestras manos está volver a poner al PSOE en el pódium o condenarle a terminar la carrera en la cola del pelotón!

Pedro Sánchez y Susana Díaz, que son los nombres barajados en los medios de comunicación, deben definirse y decidirse ya.

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El PSOE siempre ha sido un partido serio, incluso cuando entre sus militantes y afiliados han surgido las discordias. El debate que está teniendo lugar ahora mismo en su seno es muy engañoso y, en todo caso, no se sabe muy bien a qué responde ni siquiera quienes son los cabecillas en cada una de las dos partes en litigio. ¿Sánchez versus Díaz, acaso? Si así fuera, ambos deben decirlo con claridad, y si no están dispuestos a serlo, que lo digan también, porque el PSOE, que es el segundo partido más votado en España y la alternativa única al gobierno del PP, no puede seguir desangrándose durante más tiempo víctima de las puñaladas que recibe de quienes dicen ser los que más le aman, los que más le respetan y los que más le preservan. Algunas veces el exceso de amor llega a producir los mismos efectos que el exceso de odio, sin embargo en el caso del PSOE, que es el que nos ocupa, no creo que los partidarios de la Gestora que le dirige actualmente, y los de las Plataformas de nuevo cuño que surgen de forma tan arbitraria, amen tanto al PSOE como suelen pregonar, del mismo modo que tampoco creo que se odien entre sí. ¿Hasta tanto podríamos llegar?

Es el momento de reclamar serenidad a unos y a otros. Sobre todo hay que pedirles que se junten en un espacio intermedio en el que las partes puedan acordar un armisticio. Y creo que produce dolor a cualquier socialista de corazón y tradición, debidamente ideologizado, asistir a esta pelea de gallos que le acucia teniendo en cuenta que en el palenque socialista ningún gallo ha estirado suficientemente la cresta.

Vayamos por partes. ¿Responde a una de las posibilidades que confieren los estatutos del PSOE la formación de una “gestora” cuando dimite el Secretario General o la mayoría de la Comisión Ejecutiva? Sí. ¿Responde a lo mismo la creación de grupos, grupúsculos y plataformas dentro del PSOE para reclamar aspectos parciales como la “inmediata” convocatoria del Congreso de rigor? Parece ser que también lo permite, principalmente porque no lo prohíbe, aunque no contenga ni una sola alusión a la creación de estas “plataformas paralelas de expresión u opinión”… Pero el PSOE necesita que le voten, como poco, veinte veces el número de sus afiliados para poder optar al Gobierno de España, de modo que la labor de desgaste que están ejerciendo entre sí los partidarios de las dos posiciones actualmente en litigio en el PSOE bien puede traer consigo la desconfianza de los votantes socialistas, aunque no sean afiliados a él, que están viendo cómo en el interior de la formación los unos intentan traicionar a los otros, y viceversa, sin que la ideología y el programa político sirvan lo suficiente para evitar la debacle que parece avecinarse.

Pedro Sánchez y Susana Díaz, que son los nombres barajados en los medios de comunicación, deben definirse y decidirse ya. Su definición, o su renuncia, son mucho más urgentes que los pronunciamientos definitivos de la Gestora. Un Congreso convocado a ciegas bien puede ser lo que los Estatutos señalan, pero conviene señalar que en esta ocasión la dimisión del Secretario General (o la dimisión de la mayoría de la Comisión Ejecutiva del PSOE) no ha sido consecuencia de un resultado electoral adverso, o de una vicisitud insalvable, sino que ha obedecido a estrategias mucho más espurias que nobles. De modo que los supuestos adalides ya nombrados están convirtiéndose en los más importantes agitadores, y no precisamente dotados de ninguna buena voluntad.

Y bien, ¿qué papel juegan las sufridas “bases” del PSOE? En las perversas, y nada rigurosas, Redes Sociales se viene generalizando la impresión de que se trata de una lucha desenfrenada entre las élites del partido y los militantes de base, lo cual lleva a pensar que Pedro Sánchez, por ejemplo, aun habiendo sido votado en el Hemiciclo del Congreso para llegar a ser Presidente de España, como lo fueron antes Felipe González o Zapatero, no pertenece ni ha pertenecido a las élites. En cambio Susana Díaz, que solo ha concurrido una vez como candidata a gobernar la Comunidad de Andalucía, ya está en la élite de los que han gobernado España. Las conclusiones son, por tanto, tan gratuitas como erróneas. Y debemos ser los socialistas los que resolvamos el galimatías que nosotros mismos hemos embarullado, pero debemos hacerlo pensando hacerlo pensando en los millones de españoles que necesitan al PSOE para sentirse más seguros y respaldados.

Ahora mismo urge tanto saber a quién respalda la Gestora del PSOE como saber a quién respaldan las Plataformas que se han creado por aquí y por allá para reclamar unas Primarias y un Congreso de inmediato. Salvo que todas ellas estén ocultando algunas de sus cartas se impone la serenidad, porque el socialismo se encuentra en una disyuntiva que, si no obedece a las ideas, solo puede responder a un empecinamiento enfermizo por llegar al poder a cualquier precio, en cada una de las partes. Da la impresión de que nada nuevo ofrecen las partes salvo aprovechar las dos corrientes que ahogan al PSOE, la de la política ya contrastada, que dio tantos resultados buenos como malos, y la de la política aún en ciernes en que han metido al PSOE los populismos de salón, aprendidos jugando a Tronos y al Monopoly.

¡Compañeros Socialistas, en nuestras manos está volver a poner al PSOE en el pódium o condenarle a terminar la carrera en la cola del pelotón! ¡Ni élites ni bases, Socialistas, por el bien de todos, de los socialistas y de quienes no lo son!

Fdo. JOSU MONTALBAN

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