Domingo, 24.02.2019 - 01:04 h
De la firma Meganom

Un rascacielos superestrecho, la última joya arquitectónica de Manhattan

En el número 262 de la Quinta Avenida lucirá una torre de 307,5 metros de altura en la que los residentes elegirán el tamaño de los apartamentos.

Fotografía de la torre superestrecha de Meganom en Manhattan.
La torre superestrecha de Meganom en Manhattan. / Meganom.

La ciudad de los rascacielos añadirá otro a su espectacular elenco. La firma de arquitectura rusa Meganom ha obtenido la autorización para construir un nuevo rascacielos con una peculiaridad: será superestrecho.

Situada en el número 262 de la Quinta Avenida de Nueva York, la torre de Meganom alcanzará los 307,5 metros de altura y tendrá un mirador en su parte más alta. Con estas dimensiones se incluye en la categoría de rascacielos superaltos (superan los 300 metros), la segunda más importante.

El edificio se enmarca en la última moda arquitectónica de realizar rascacielos superestrechos, y según sus arquitectos, los pisos serán como "estantes en el aire".

“Decidimos que no fuese más alto que el Empire State y nos aseguramos de que no entorpeciese las vistas de otros edificios”, explica el cofundador de Meganom,Yury Grigoryan, en una entrevista a la web ‘Dezeen’.

Las obras ya han dado su pistoletazo de salida y se organizarán sesiones con los futuros compradores para diseñar aspectos específicos para su interior.

Diseño de la torre de Meganom en Manhattan.
Diseño de la torre de Meganom en Manhattan. / Meganom.

Los residentes podrán elegir el tamaño de sus apartamentos

Cada uno de los "estantes" se corresponderá con un apartamento que tendrá una dimensiones superiores a los cien metros cuadrados, todos ellos con grandes ventanales en las caras norte y sur.

Eso sí, serán los compradores quiénes decidan su tamaño ya que se podrá comprar un piso entero, varios a la vez, o incluso porciones de alguno de ellos en función del espacio que requieran.

Además de su aspecto innovador, entre las características del edifico destaca el haber sido construido con materiales que garanticen un clima interior adecuado para los calurosos veranos y los fríos inviernos de Nueva York, una ciudad de extremos.

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