Martes, 17.10.2017 - 15:35 h

¡Qué pronto se ha hecho vieja esa nueva política!

Los nuevos ya son viejos. Como los frutos que caen del árbol una vez pasados de sazón, y se resisten a morir en el suelo, cubiertos por una capa de moho que precede a la putrefacción.

Pablo Iglesias, venció de forma legítima, pero con el mismo sistema y estrategia con que Rajoy superó los escollos (pocos) que le pusieron delante los suyos.

Unidos Podemos no reserva ninguna pregunta a Errejón en el próximo Pleno del Congreso, pero sí a Irene Montero

El último acontecimiento de los portavoces de la “nueva política”, en la Plaza de Toros “Vistalegre” de Madrid, ha servido para constatar que la que se ha llamado, gratuitamente, “nueva” ya se ha aviejado, en tal medida que las noticias anteriores y posteriores al acontecimiento en nada se distinguen de lo que ha venido ocurriendo cuando quienes se han reunido en asamblea han sido las genuinas formaciones representativas de la “vieja Política”. Para más inri el Congreso de Podemos han coincidido en el tiempo con el del PP, y las llamadas de sus respectivos Presidentes electos, -Mariano Rajoy y Pablo Iglesias-, a sus militantes respectivos han coincidido en el espíritu y la palabra utilizada: “unidad”.De modo que los nuevos ya son viejos. Como los frutos que caen del árbol una vez pasados de sazón, y se resisten a morir en el suelo, cubiertos por una capa de moho que precede a la putrefacción en el mejor de los casos. Vinieron para innovar pero traían bien aprendidas las viejas lecciones y costumbres que han regido los comportamientos de cualquiera de las asociaciones humanas representativas que han existido. Por eso el debate de ideas se convirtió en una pelea de gallos en la que Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse) y Errejón porfiaron en “kikirikis”, mientras sus textos ideológicos seguían caminos antagónicos, uno hacia el ámbito insurreccional de la calle y el otro hacia el reformista de las instituciones. Debatidos los “kikirikis”, el resultado no ha sido un texto compartido ni mestizo, porque el texto perdedor quedará recluido en alguna estantería del domicilio del perdedor Errejón, como recuerdo de los viejos tiempos. Pablo Iglesias, venció de forma legítima, pero con el mismo sistema y estrategia con que Rajoy superó los escollos (pocos) que le pusieron delante los suyos a poca distancia de Vistalegre, o con la misma estrategia con la que las demás formaciones han debatido en sus senos las posiciones a adoptar en cada momento, o han elegido sus respectivas direcciones.“Podemos” ya no solo “puede” sino que además “quiere”, es decir como todos los que acuden a un proceso electoral. Jugando con las palabras, antes “quería poder” (deseaba ser capaz de llegar al Gobierno), ahora “puede querer”, de modo que es el poder lo que le urge. Antes quería “cambiar”, ahora ya desea “mandar”. Y cuando está en juego la preeminencia del poder, -que “Podemos” la lleva incrustada en su propio nombre o identificación-, todo cambia, porque se descubre la farsa y el “poder” se convierte en el leitmotiv de la actuación política.Siempre me pareció una coartada aquello de sobrevalorar el término “gente”, adocenando a todos los gobernados, mientras las élites subían a los pedestales y proclamaban la “conquista de los cielos”, mucho cercanos a ellas que a la gente. De modo que en la corrida de Vistalegre que ha protagonizado Podemos ha habido todo lo que puede caber en la llamada Fiesta Nacional. Ha habido cornadas y cogidas, como la sufrida por Errejón, a quien se la ha relevado como portavoz del Congreso aprovechando la convalecencia. Ha habido toros devueltos a los corrales, como el propio texto presentado por Errejón o lo presentado por los Anticapitalistas. Ha habido pancartas reivindicativas y contrarias a la propia fiesta, como la minoritarísima candidatura del espontáneo madrileño que no pasó del intento. Ha habido voces en los tendidos de varias tendencias, y también palmas y pitos.Eso sí, ha habido también contradicciones flagrantes. “Podemos”, que con tanto ahínco resalta que el sistema (capitalista) imperante, hace aguas y no sirve para resolver ni atenuar los importantes problemas que aquejan a la “gente”, solo ha elegido a dos “anticapitalistas” para su elenco directivo. Igualmente las mujeres que forman el referido elenco directivo no llegan ni al veinte por ciento del total de los miembros. Y más aún, la Tribuna de Invitados de su Congreso en Vistalegre no fue ocupada por los/as Alcaldes emblemáticos “fichados” (Manuela Carmena, Ada Colau, o los Alcaldes de Zaragoza, Valencia, Santiago de Compostela, etc…), que deben estar aburridos, o hartos, de los devaneos caprichosos de Pablo Iglesias que en tantos momentos y situaciones ponen en jaque sus actuaciones de hoy o sus lustrosas historias de ayer, que fueron usadas precisamente para obtener los resultados electorales brillantes para la formación en las Elecciones Municipales.Nada más. Dada la escasísima seriedad que acompaña a los sistemas de participación y votación en esta “nueva” política de Podemos, que permite que se inscriban 400.000 para poder participar en las pertinentes votaciones, pero los votantes definitivos apenas llegan al cuarenta por ciento de los inscritos, bien cabe afirmar que lo nuevo de la “nueva Política”, no sólo se ha hecho viejo sino viejísimo, pues no en vano las formaciones tachadas de “viejas” han ido modernizándose, fomentando la participación y la comunicación, mientras las formaciones de la “nueva Política” van cerrándose, víctimas de un liderazgo como el de Pablo Iglesias, hermético, interesado, cerrado en sí mismo, e insolidario incluso con sus propios compañeros de formación.La retirada de Iñigo Errejón, sustituido en sus funciones parlamentarias por una “familiar” muy señalada del nuevo Secretario General, es una buena muestra. La irrupción de Monedero como “ángel de la guarda” de Podemos y de Pablo Iglesias, pero actuando desde fuera de los órganos directivos, es otra muestra. Y sucesivamente habrá nuevas muestras.Fdo. JOSU MONTALBAN

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