Asoman dudas y habrá una reautopsia del empresario español asesinado y quemado en Argentina

El juez que instruye en el caso quiere corroborar los resultados del examen forense practicado en un primer momento al cuerpo de Roberto Fernández Montes.

La Justicia busca determinar la manera en que fue asesinado, si el cadáver fue mutilado por sus agresores y otras cuestiones claves. Buscan a un tercer hombre, que sigue prófugo.

Roberto Fernández Montes

No deja de sorprender la decisión de la Justicia argentina, que ha encargado una nueva autopsia del cuerpo de Roberto Fernández Montes, el empresario español recientemente asesinado y calcinado en el país sudamericano. El juez que instruye en el caso quiere corroborar el informe forense de la Policía Científica de la provincia de Buenos Aires, con un nuevo estudio que será practicado por el Cuerpo Médico Forense en la capital argentina.

Cabe recordar que el cuerpo de la víctima, que fue calcinado después del crimen cometido en su piso de Buenos Aires, el pasado 21 de este mes, será remitido de manera inminente de la morgue de localidad de La Plata (municipio cercano a la capital de Argentina), donde permanece desde que fue encontrado, a la sede central de Buenos Aires.

Las dudas sobre las características del homicidio surgen tras la primera de las autopsias. Ésta fue practicada por el servicio especializado de la Policía Científica bonaerense. En ese momento, el cadáver de Fernández estaba registrado como 'No Identificado, NN' (no se sabía el nombre del muerto ni que era el empresario, ya que los restos habían sido quemados por sus asesinos). Como el cadáver estaba absolutamente carbonizado, no se detectaron en principio indicios sobre su muerte en los pocos tejidos válidos que quedaban para analizar.

Cada vez cobra más fuerza que el cadáver del hombre español fue seccionado al menos en dos partes por parte de sus atacantes. Una de las posibilidades es que sus asesinos mutilaron el cuerpo para poder deshacerse más fácil del mismo. La otra línea de investigación apunta a que, como el cuerpo permaneció horas abandonado en una zona rural de las afueras de Buenos Aires, el fuego y la acción de animales podrían haber desprendido algunas partes del cadáver.

Por otra parte, la investigación del caso que ha conmocionado a la Argentina avanza a pasos lentos. Hasta el momento, ya han sido detenidos Santiago Corona -yerno de la víctima-, y el mecánico César Ricardo Arce López, considerado cómplice del hecho para la investigación.

La Policía sigue buscando a un tercer hombre. Se trata de Pedro Ramón Fernández, alias 'El carnicero', quien sería otro de los colaboradores del asesinato. Este hombre, de nacionalidad paraguaya, por ahora sigue prófugo. Éste sería el autor material del crimen y el hombre que quedó grabado por las cámaras de seguridad del edificio de la víctima junto al propio Corona, presunto autor intelectual del asesinato.

En las últimas horas se habría disipado la posibilidad de que en el asesinato hubiese participado un cuarto hombre. En el transcurso de la investigación se llegó a mencionar -de acuerdo con el testimonio del abogado de la familia de la víctima-, que hubiese un cuarto implicado, cuyo nombre sería 'Gabriel'. Esto habría quedado descartado.

Todo apunta a que el móvil del crimen de Roberto Fernández Montes fue económico. Santiago Corona, su yerno, llevaba las cuentas de la empresa familiar que la víctima había fundado, dedicada al alquiler de máquinas de construcción. Las aparentes maniobras opacas del principal sospechoso del caso dejaron al emprendimiento al borde de la quiebra.

Corona habría efectuado diversas operaciones fraudulentas en los últimos nueve meses. Sus acciones dejaron al borde de la quiebra a la compañía 'Mini Val', que había fundado la víctima. Las deudas superaban ya los 60.000 euros y, según se desprende de la causa, su suegro pensaba denunciarlo ante la Policía. Por este motivo, su yerno decidió planificar el asesinato. Finalmente, lo concretó.

Fernández Montes era natural de la localidad lenense de Vega del Ciego. Con solo tres años, en 1951, se fue a vivir a Argentina en compañía de sus padres -Santiago y Blanca- y sus hermanas mayores: Mari Flor y Cela.

Decidieron buscar un nuevo futuro para la familia en el país sudamericano, debido a que un hermano del padre vivía allí. Solía visitar frecuentemente a sus familiares en España, aunque decía que en Buenos Aires terminaría su vida. Finalmente, así ocurrió, pero de la manera más violenta e inesperada.

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