Radiografía de la UCO: 550 agentes contra la corrupción en toda España

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil es la encargada de perseguir la corrupción. Lezo, Púnica y los ERE son sus investigaciones más destacadas.

Son 550 agentes especializados que se están viendo desbordados por los casos que tienen que asumir. También son los encargados de investigar desapariciones. 

La UCO apenas dispone de 550 agentes contra la corrupción en toda España

Para cualquier guardia civil formar parte de la plantilla de la Unidad Central Operativa (UCO) es todo un honor. De los más de 77.000 agentes de toda España son solo unos elegidos los que llegan a entrar en este selecto grupo. Lo hacen tras años de formación y especialización en investigaciones relacionadas con la corrupción, la desaparición de personas, el narcotráfico o el crimen organizado. En total, 550 profesionales son los seleccionados para integrar esta unidad de élite que ha conseguido, con sus investigaciones, destapar la trama corrupta del Canal de Isabel II y que ha llevado a Ignacio González a prisión preventiva.

Acceder a la UCO no es nada sencillo. Son puestos mejor pagados y de libre designación. Es decir, se necesita que un responsable seleccione al aspirante. La unidad fue creada a finales de los ochenta con el objetivo de investigar y perseguir aquellos delitos que por su complejidad y trascendencia exigían una especialización mayor.

Fueron al principio cinco guardias civiles los que pusieron en marcha este equipo encuadrado en Policía Judicial. Ahora, ese pequeño embrión se ha convertido en una unidad de élite de la Guardia Civil, una de las más respetadas a nivel profesional y una de las más reconocidas por el Ministerio del Interior, quizá solo a la altura del GAR que ha detenido a centenares de etarras en el norte de España.

Para entrar en la UCO hace falta superar un proceso de selección en el que varios profesionales de Recursos Humanos de la dirección de la Guardia Civil evalúan a los aspirantes. Les hacen entrevistas personas para conocer sus conocimientos y especialización y tienen que someterse también a exámenes psicotécnicos y psicológicos.

Si se les declara aptos pasan a formar parte de la unidad central (que cuenta con unos 400 agentes) o de algún Equipo de Crimen Organizado (ECO). Son unos 100 efectivos repartidos en lugares calientes como Alicante, Baleares, Málaga, Galicia, Las Palmas y Tenerife. Además hay un grupo de profesionales en comisión de servicios, de manera temporal.

La UCO, que tiene hasta un club de fans en Internet, cuenta con varias especialidades. La lucha contra la corrupción es la más potenciada en los últimos: Lezo, Púnica o los ERE de Andalucía son los que más horas de trabajo les ha llevado. Pero no son los únicos casos relacionados con el saqueo públicos ni sus únicas investigaciones. También están intentando dar con el paradero de Diana Quer, de Manuela Chavero, desaparecida en Extremadura, o de Yéremi Vargas, el niño canario. El tráfico de drogas internacional y la presencia en España de mafias de otros países también son territorio UCO. Pinchazos, miles de folios, seguimientos...

Una importante cantidad de investigaciones en marcha, algunas de ellas de gran interés mediático, y 550 agentes para "tirar de los hilos" que van dejando las pesquisas. Esta es una de las quejas de los agentes de la UCO: la falta de medios humanos que sufren. 

A esta situación hay que sumar la especialización cada vez mayor de los grupos organizados. La UCO se ha encontrado con bandas criminales en nuestro país cuyos conocimientos para delinquir requieren una gran cantidad de horas de investigación y una formación necesaria para perseguir el delito. 

Son, en definitiva, multitud de pinchazos o intervenciones, miles de folios de investigación, seguimientos permanentes o puntuales a sospechosos, transcripciones de conversaciones y un largo etcétera de trabajos que llenan el día a día de este medio millar de profesionales. Una carga de trabajo que ha llevado a la UCO a tener que echar mano, en ocasiones, de guardias civiles de otras unidades para practicar algún registro o proceder a alguna detención.La UCO resuelve nueve de cada diez casos que caen en sus manos

Se necesitan más agentes, sí, pero no es tan sencillo aumentar el número de efectivos de la UCO. Por una razón principal, explican desde dentro: "Somos una unidad de élite y no todo el mundo vale". El crecimiento de la plantilla, por tanto, debe ser ordenado y conforme a la capacidad de los agentes que aspiren a ingresar en ella. Una forma de integrarse en la unidad es pasando un tiempo en comisión de servicios. Estos agentes reciben entrenamiento y conocen de primera mano qué es la UCO y cómo trabaja para, más tarde, pasar a formar parte de ella de manera permanente.

Si por algo se conoce a la UCO es por la resolución de algunos casos. Ellos dicen que solucionan nueve de cada diez que caen en sus manos. Esta unidad, por ejemplo, consiguió solucionar el secuestro de la farmacéutica de Olot. Esa fue, probablemente, la investigación que les catapultó a la élite. También han desarticulado peligrosos grupos mafiosos, como el clan Polverino de la Camorra, o han recuperado obras de gran valor artístico, como el Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana, valorado en 18 millones de euros. Otros casos mediáticos de la UCO han sido las niñas de Alcasser, o el crimen de Fago.

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