Viejos rencores y arroz: así ha sido la agónica última semana de González

Aislado y deprimido, alimentándose a base de arroz. Así describen fuentes cercanas a Ignacio González los últimos días antes de su detención.

González no dejaba de hablar a sus íntimos de un montaje en su contra de algunos comisarios de Policía con los que había tenido serias disputas por el caso del ático.

Viejos rencores y arroz: así ha sido la agónica última semana de González

Cansado, sin apenas relacionarse con nadie y cada día más delgado. Alimentándose cual ermitaño a base de arroz. Desconfiado, recordando siempre aquéllas conversaciones con los comisarios policiales sobre su ático. Resignado y sabiendo que su detención sería inminente. Así ha pasado los últimos días Ignacio González, antes de ser detenido por la UCO por el Caso Lezo.

Lejos quedan los días en los que el expresidente de la CAM posaba sonriente mientras recibía los aplausos del público. Lejos quedan también los días en los que la gente se peleaba por hacerse un 'selfie' con él. Los tiempos de gloria y poder. Ahora, González es otro. Las personas de su entorno reconocen que otrora mano derecha de Esperanza Aguirre, ha estado estos últimos meses "deprimido, aislado en su casa con los suyos, siempre nervioso".

"Apenas comía y dormía muy mal. Se alimentaba casi a base de arroz, y eso acaba pasando factura. Se siente completamente abandonado por el PP, al que ha entregado su vida, y muy traicionado", cuentan. Sus palabras recuerdan, y mucho, a las que se escucharon en el caso Rita Barberá. Convencido de ser víctima de una conspiración

Porque los cercanos al expresidente siguen defendiendo su inocencia. Para ellos, la tesis de González es perfectamente válida: todo se trata de un montaje y de un viejo ajuste de cuentas de la 'mafia policial' por el caso del ático. No es la primera vez que dice ser acosado por estos policías. En 2015 aseguró ser víctima del chantaje de dos comisarios por su negativa a retirar las denuncias contra ellos por "actuaciones ilegales", tras la difusión de unas grabaciones que revelaban que se había reunido en 2011 con Villarejo y García Castaño para abordar el asunto de su ático y en las que se oía cómo González expresaba su deseo de que el escándalo no saltase a los medios.

A pesar de que Villarejo está jubilado y Castaño fue cesado de su puesto, el expresidente creía, dicen, que podrían haber encontrado la forma de vengarse.Quiso reunir apoyos... sin éxito

En las últimas semanas, González ha intentado reunir apoyos y recurrir a contactos que conoció en su 'época dorada'. Todo ha sido en vano. A pesar de las decenas de llamadas que ha realizado en los últimos días, pocos han sido los que han estado dispuestos a echar un mano a aquel al que antaño rendían pleitesía.

Toda la tensión, cuentan, le ha hecho estar algo "paranoico". "Aunque con razón", justifica siempre su entorno. En este ambiente se han producido hasta disputas familiares "algo fuertes" porque consideraba que algún miembro de su familia le acusaba injustamente y "daba credibilidad a las mentiras que se publicaban sobre él".

Ayer, intuyendo la que se avecinaba, se despidió de su círculo más cercano, cada día más reducido. Ahora, solo y sin apoyos tendrá que enfrentarse a una imputación que podría terminar con él compartiendo condena con aquellos que, como él, también fueron adorados dentro de su partido. 

Ahora en portada

Comentarios