Qué hay detrás del crimen del empresario español calcinado que estremece a Argentina

Las hijas de Roberto Fernández Montes, brutalmente asesinado en Buenos Aires el pasado fin de semana, han pedido protección policial porque temen por sus vidas.

Éstas contribuyeron a la detención del marido de una de ellas, acusado de ser el autor intelectual del asesinato. Las estafas y el móvil económico, las principales hipótesis.

Roberto Fernández Montes

La historia más oscura de traiciones familiares se cierne sobre el crimen del empresario español Roberto Fernández Montes, quien fue brutalmente asesinado y calcinado a sus 67 años, el pasado sábado en Buenos Aires, Argentina.

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A medida que avanza la investigación, los detalles sobre el siniestro suceso causan cada vez más asombro . Mientras Interpol busca a un tercer acusado por el homicidio (dos personas se encuentran ya detenidas) el móvil del suceso parece asomar irreversible, aunque los investigadores no tienen claro todavía ciertas conexiones que derivaron en el trágico desenlace.

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Uno de los arrestados es el yerno de la víctima. La Policía ya tiene en su poder el vídeo que muestra a Santiago Corona, el día del crimen, bajando un bulto enorme (cubierto por una manta) en un ascensor del apartamento donde Fernández vivía con Giselle, una de sus hijas. Acto seguido lo introdujeron en el maletero de un vehículo que estaba aparcado en el garaje de ese edificio.

El empresario, dedicado al alquiler de maquinarias para la construcción, residía en el número 36 de la calle Aranguren, en el barrio porteño de Caballito. La fatídica jornada donde encontró la muerte, no solo Corona ingresó en su domicilio. Lo hizo junto al mecánico César Ricardo Arce López, conocido de la familia, que hasta ahora está considerado como cómplice por la investigación.

Corona está casado con Natalia Fernández, de 34 años, la hija mayor de la víctima. Suegro y yerno mantenían una muy buena relación familiar hasta mayo pasado, cuando comenzaron los problemas económicos en el seno de la empresa 'Mini Vial', la pyme que había creado Fernández. Los lazos entre ambos comenzaron desde entonces a deteriorarse.

Santiago Corona llevaba las cuentas de la empresa: se encargaba de administrar el dinero del negocio. Sus maniobras opacas, ante la falta de liquidez que comenzó a padecer la firma, dejaron al emprendimiento al borde de la quiebra. El principal sospechoso de matar a Fernández realizó maniobras fraudulentas durante más de nueve meses. Sus acciones dejaron al borde de la quiebra a la compañía 'Mini Val'. Las deudas superaban ya los 60.000 euros.

El suegro, en tanto, reclamaba desesperado que devolviera el dinero. Según una investigación del medio argentino Big Bang News, Corona comenzó a no pagar los créditos y a dejar los seguros impagos. En ese clima familiar asfixiante, cuando suegro y yerno ya habían tensado la cuerda en un punto de relación irreversible, Santiago Corona comenzó a tramar el asesinato de su familiar. Sabía que Roberto le iba a denunciar por estafa.Denuncia por estafa

El empresario ya guardaba documentación abundante en su casa con pruebas que ponían en serios aprietos a su yerno. En el piso de la víctima probablemente le mataron. La Policía encontró sangre mientras realizaba la inspección ocular. Después los sospechosos llevaron al cadáver hasta una zona rural de la localidad de Cañuelas, en las afueras de Buenos Aires, y quemaron el coche.

Hoy, mientras Interpol busca a un tercer hombre -que habría sido el autor material del crimen, contratado por Corona- las hijas de la víctima han exigido custodia policial porque temen represalias del prófugo hacia ellas. Éstas han colaborado con la investigación en todo momento para que el propio Corona fuese detenido.

En la reconstrucción del crimen, los investigadores han determinado que el sábado 21 de enero, el empresario entró por última vez en su casa, pasado el mediodía. A las 12.54 horas llegó a visitarlo su yerno. Menos de una hora después las cámaras del edificio captaron el momento en que bajaba con un bulto, junto al mecánico que llegó a trabajar en algún momento para la empresa familiar.

Todo indica que, ni bien entró en la casa, el homicida y sus cómplices perpetraron el crimen rápidamente. Respecto al (por ahora) único prófugo en el caso, se trata de Pedro Ramón Fernández, alias 'El carnicero', quien sería colaborador del asesinato. Los investigadores realizan diversos operativos por estas horas para lograr detener a esta persona, de nacionalidad paraguaya, que aún no ha conseguido salir de Argentina, según fuentes policiales. Este hombre habría colaborado con los otros para 'limpiar' rastros del crimen e incendiar el vehículo donde fue trasladado el cuerpo del empresario.

Roberto Fernández Montes era natural de la localidad lenense de Vega del Ciego. Con solo tres años, en 1951, se fue a vivir a Argentina en compañía de sus padres -Santiago y Blanca- y sus hermanas mayores: Mari Flor y Cela. Decidieron buscar un nuevo futuro para la familia en el país sudamericano, debido a que un hermano del padre vivía allí. Solía visitar frecuentemente a sus familiares en España, aunque decía que en Buenos Aires terminaría su vida. Finalmente, así ocurrió, pero de la manera más violenta e inesperada.

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