Gerente de Illesport declara que el exdirector general de Deportes no tenía capacidad para decidir sobre el Palma Arena

Gonzalo Bernal, gerente de la fundación Illesport bajo el último mandato de Jaume Matas (2003-2007), ha declarado como testigo este martes en el juicio por las piezas 8 y 9 del caso Palma Arena, relativas a la contratación de los arquitectos de esta infraestructura y ha dicho que el que fuera director general de Deportes, José Luis 'Pepote' Ballester "no tenía la capacidad suficiente para decidir construir un velódromo".

Gerente de Illesport declara que el exdirector general de Deportes no tenía capacidad para decidir sobre el Palma Arena

En un sentido similar, Bernal ha dicho que Ballester no podía rescindir el contrato del arquitecto Ralph Schürman debido a las "desavenencias" con él cuando se vio que no estaba realizando los trabajos acordados. "No podía adoptar una decisión de tal envergadura de 'motu proprio' porque era un "proyecto estrella" de Matas, ha dicho.

Asimismo, también ha declarado como testigo el ex patrono de Illesport, Josep Barceló, que en relación a si se puenteaba a la ex consellera de Presidencia y Deportes Rosa Puig, ha dicho que esta delegaba "muchos temas" en Ballester quien "despachaba muchas tardes con Matas".

Por su parte, un arquitecto técnico, también como testigo, ha señalado que los hermanos García-Ruíz ya estaban presentes cuando se empezó la obra, durante "la cimentación y la excavación". Así, no ha podido establecer qué trabajo hacían en relación Schürmann.

"BALLESTER NO DARÍA UN PASO DE ENVERGADURA SIN CONSULTAR CON MATAS"

Antes, Dulce Linares, que fue la jefa del gabinete del Matas, ha declarado, en relación a quién dio la orden de invertir 47 millones para la construcción del velódromo Palma Arena, que el ex director general de Deportes, José Luis 'Pepote' Ballester, "no daría un paso de envergadura sin haberlo consultado con Matas".

Así, a preguntas de la representante del Ministerio Fiscal, Laura Pellón, ha dicho que Matas y Ballester "hablaban de todos los temas importantes". "Si se trataba de un proyecto de tal envergadura, el presidente lo conocía porque ellos dos lo comentaban", ha dicho después.

Por otro lado, ha explicado que el presidente "dio la orden" de que desde Vicepresidencia se diera apoyo al Consorcio para la construcción del Palma Arena -dependiente de Presidencia- porque Ballester consideraba que "no se iban a cumplir los plazos" ya que estaba previsto que las obras acabaran en 2007 para poder celebrar el mundial de ciclismo.

"El presidente dio la instrucción de que se apoyara al 100% a la estructura del consorcio para la construcción del Palma Arena", ha dicho.

Sobre la contratación de los arquitectos García-Ruíz, ha señalado que esa cantidad -se les contrató por nueve millones de euros- "es imposible" que se apruebe "si no pasa por Consell de Govern".

Cabe destacar que en el juicio varios de los comparecientes -tanto investigados como testigos- han hecho referencia a las actas de las reuniones falsas del Illesport, que ya salieron a la luz durante la investigación de caso Nóos, dentro de esta macrocausa. En estas actas de reuniones que nunca se celebraron se podía encontrar la firma de distintos cargos del Govern de Matas, entre ellos Linares y Ballester.

MATAS "DIO LA INSTRUCCIÓN"

En la sesión de ayer, el ex director general de Deportes, José Luis 'Pepote' Ballester, aseguró que fue Matas, quien "dio la instrucción" de contratar, sin publicidad y sin concurso, al arquitecto Ralph Schürmann para construir el velódromo Palma Arena y que, posteriormente, dio la "orden" de contratar, a los hermanos García-Ruíz.

En este juicio, derivado de las piezas 8 y 9 del Palma Arena, la Fiscalía y la Abogacía de la Comunidad tratan de averiguar si la contratación de los arquitectos encargados del velódromo fue irregular. A Schürmann se le contrató por 9,4 millones y a los García-Ruíz por nueve millones.

Por su lado, Matas aseguró que en su momento nadie le dijo que "el proceso fuera ilegal" y solo admitió la "responsabilidad política". Así, se desligó de los trámites administrativos para la ejecución de la infraestructura.

De esta manera, negó ser él quien pidiese a la fundación Illesport, dirigida por Ballester, la elaboración del proyecto y que la elección de Schürmann, como primer arquitecto se llevó a cabo tras un informe presentado por el propio Ballester.

Matas se enfrenta a una pena de cárcel total de cuatro años -le piden dos años por cada pieza- por los delitos de prevaricación, fraude y falsedad documental.

A Ballester, que tiene un atenuante de colaboración con la justicia, se le imputan los mismos delitos aunque la pena es de seis meses de cárcel (sustituible por una multa de 1.000 euros)

Esta es la cuarta vez que Matas se sienta en el banquillo tras el juicio por el caso Nóos, el de los discursos escritos por el periodista Antoni Alemany y por la contratación ficticia de su mujer, Maite Areal, en el hotel Valparaiso.

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