Ruto rechaza las explicaciones del Supremo sobre la anulación de las presidenciales y habla de "golpe supremo"

El vicepresidente de Kenia, William Ruto, ha expresado este miércoles su disconformidad con la explicación dada por el Tribunal Supremo sobre la anulación de la victoria del presidente, Uhuru Kenyatta, en las elecciones de agosto, hablando de "golpe supremo".

"Evidentemente fue ejecutado un golpe supremo contra la voluntad popular en base a tecnicismos contra su veredicto expresado en las papeletas", ha indicado el vicepresidente keniano en un comentario en la red social Twitter.

Durante la jornada, el Tribunal Supremo de Kenia ha criticado a la Comisión Electoral del país por no verificar los resultados de las presidenciales, asegurando que se produjeron irregularidades en el recuento de los votos.

El tribunal ha emitido una orden detallada de los motivos por los que anuló las elecciones del pasado 8 de agosto y ordenó la celebración de nuevos comicios en un plazo de 60 días. La decisión de la corte, anunciada el pasado 1 de septiembre, es única en su especie dentro del continente africano.

La Comisión Electoral de Kenia aseguró tras los comicios de agosto que Kenyatta había vuelto a ganar por 1,5 millones de votos. No obstante, el líder opositor, Ralia Odinga, rechazó su derrota y acusó a las autoridades electoral de cometer fraude y falsificar los resultados.

En la presentación del veredicto en detalle , la juez Philomena Mwilu ha criticado abiertamente a la Comisión Electoral por "negarse a cumplir con la orden de este tribunal de proporcionar acceso a sus archivos digitales". De acuerdo con Mwilu, dicha actuación implica que las acusaciones de la oposición sobre la manipulación electoral podrían ser ciertas.

"La Comisión debe rendir cuentas por no actuar como se le ordenó", ha asegurado Mwilu. La juez también ha señalado que el órgano no tenía todos los formularios de votación consigo cuando anunciaron los resultados oficiales. "La Comisión no puede por tanto alegar que verificó los resultados", ha emplazado.

Kenia es la principal economía de la región y supone un ejemplo en materia de comercio y seguridad para el este de África, por lo que el veredicto del tribunal, así como la celebración de las nuevas elecciones --programadas para el 17 de octubre-- están siendo observadas muy de cerca.

El lunes, la compañía francesa de telecomunicaciones que se encarga del sistema electrónico de voto anunció que sería imposible estar preparados para esa fecha. Kenia utiliza dos sistemas paralelos de votación: por un lado, un recuento electrónico muy vulnerable de cara a la manipulación pero muy rápido y por el otro, un sistema de papel físico que resulta demasiado lento. Los resultados oficiales se dieron sin haber tenido los resultados del segundo sistema, por lo que no se verificaron.

El martes, el presidente del Tribunal Supremo de Kenia, David Maraga, denunció "ataques" contra el organismo, afirmando que las últimas manifestaciones frente a su sede "bordean la violencia" y acusando al jefe de la Policía de "ignorar en repetidas ocasiones los llamamientos para que actúe".

"Si bien reconocemos y respetamos el derecho de los ciudadanos a organizar piquetes como contempla la Constitución, estas manifestaciones han bordeado la violencia y están claramente destinadas a intimidad a la Justicia y a los jueces", dijo en su comunicado.

Maraga recalcó que "el sistema judicial es un brazo del Gobierno equivalente al Ejecutivo y el Legislativo". "Si los líderes están cansados de tener un sistema judicial fuerte e independiente, que convoquen un referéndum para abolirlo", remachó.

LA ANULACIÓN DE LOS RESULTADOS

El Tribunal Supremo de Kenia ordenó el 1 de septiembre la anulación de la victoria del presidente, Uhuru Kenyatta, afirmando que los resultados son "inválidos y nulos" a causa de las "irregularidades" registradas en las elecciones celebradas en agosto.

"Las elecciones no son un evento, sino un proceso. Tras considerar la totalidad de las pruebas, creemos que las elecciones no se llevaron a cabo de acuerdo con los dictados de la Constitución y los principios aplicables", dijo entonces Maraga.

Tras el fallo, Kenyatta afirmó que no estaba de acuerdo con la anulación de su victoria, si bien recalcó que "respeta" la decisión. La NASA rechazó los resultados oficiales, que concedieron la victoria a Kenyatta con 1,4 millones de votos, esgrimiendo que el sistema informático de la Comisión Electoral sufrió un ciberataque que permitió manipular los datos.

La Comisión Electoral admitió que sufrió un ataque informático y, tras una investigación interna, concluyó que no tuvo ninguna consecuencia en el escrutinio de los votos emitidos. Sin embargo, Odinga aseguró que en más de un tercio de los centros de votación se produjeron fallos por irregularidades en el proceso electrónico de transmisión de votos y acudió al Tribunal Supremo para que se pronunciara sobre lo sucedido.

La denuncia de fraude electoral por parte de la oposición desató violentas protestas en Nairobi y otras ciudades que dejaron decenas de muertos e hicieron temer una crisis postelectoral similar a la de 2007, que se saldó con más de mil muertos y 600.000 desplazados.

Odinga ya denunció fraude electoral en 2007 --cuando perdió frente a Mwai Kibaki-- y 2013. La última vez también acudió a los tribunales, que terminaron dando la razón a Kenyatta.

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