El Tribunal Supremo de Pakistán inicia las audiencias para decidir el futuro de Sharif

El Tribunal Supremo de Pakistán ha iniciado este lunes las audiencias por el caso contra el primer ministro, Nawaz Sharif, acusado de corrupción porque aparece en los llamados 'Papeles de Panamá', en medio de las crecientes demandas de la oposición para que renuncie a su cargo.

Las vistas han comenzado con los argumentos de los representantes legales de los partidos opositores Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), Jamaat-e-Islami (JI) y Liga Musulmana Awami (AML), que han dado por bueno el informe elaborado por el equipo de investigación conjunta que designó el Supremo.

Según este informe, que concluye que "existen disparidades significativas entre las fuentes de ingresos conocidas y las declaradas y la riqueza acumulada" por la familia Sharif. Los 'Papeles de Panamá' revelaron que el primer ministro y sus tres hijos tienen varias empresas 'offshore'.

"Nawaz Sharif ya no tiene ninguna altura moral, por lo que debe dimitir", ha reclamado el líder del también partido opositor Muttahida Qaumi Movement-Pakistan (MQM-P), Farooq Sattar, en declaraciones a los medios de comunicación desde las puertas del alto tribunal, según informa el diario local 'Dawn'.

Sharif y sus hijos, así como el ministro de Finanzas, que también está implicado en el caso, han optado por enviar sus argumentos por escrito para evitar comparecer, aunque se espera que el Supremo les cite para declarar presencialmente a lo largo de esta semana.

El primer ministro, que se pasó el domingo reunido con sus asesores políticos y legales, sostiene que el informe "es una suma de hipótesis, acusaciones y calumnias". "Se están realizando acusaciones de miles de millones de dólares pero no se ha probado ningún delito" dijo la semana pasada en su primera reacción sobre las pesquisas oficiales.

El Supremo debe decidir si archiva el caso, envía al primer ministro a juicio o incluso le cesa, aunque los magistrados ya decidieron por una votación de dos contra tres que no procedía destituir al jefe de Gobierno porque no había suficientes pruebas para tomar una decisión de tal envergadura.

Sharif, de 67 años, ha desoído los llamamientos para que dimita y ha advertido de que su salida del Ejecutivo podría dar lugar a un largo periodo de inestabilidad. Su mandado expira en 2018 y se espera que ese mismo año se celebren elecciones en Pakistán.

Ahora en portada

Comentarios