El número 2 de Wikileaks cree que la muerte de Bin Laden estaba planeada

Es la mano derecha de Julian Assange y conoce como nadie los entresijos de WikiLeaks y de sus filtraciones. El periodista Kristinn Hrafnsson asegura a lainformacion.com que las promesas del 'Yes we can' de Obama eran "palabras huecas" y cree que la opción de detener a Bin Laden para juzgarle nunca estuvo sobre la mesa.

El periodista Kristinn Hrafnsson asegura a lainformacion.com que las promesas del 'Yes we can' de Obama eran "palabras huecas".

Con voz pausada, serio pero amable, el portavoz de WikiLeaks elige cuidadosamente las palabras antes de contestar a las preguntas de lainformacion.com. Kristinn Hrafnsson está en Barcelona, participando en el Festival de Cine y Derechos Humanos donde se ha proyectado su documental sobre el vídeo que lanzó a la fama mundial a la web de las filtraciones: "Collateral Murder", aquel en que el que desde un helicóptero del Ejército de EEUU en la Guerra de Irak se ve cómo matan -por error- a una docena de personas que más tarde resultarían ser civiles.

"La historia oficial de los militares habitualmente es la única historia que se cuenta, lo cual es una vergüenza. Creo que los periodistas deberíamos aprender de ello y asegurarnos de que no vuelva a ocurrir", dice Hrafnsson.

La mano derecha de Julian Assange dice que gracias a aquel vídeo se ha hecho algo de justicia y que "la publicación de la información [los cables sobre Irak y Afganistán] por lo menos ha contribuido a que la gente sea más consciente de lo que han implicado realmente estas guerras".

Pero se queja de que no ha habido cambios sustanciales en la forma de actuar de los militares estadounidenses desde entonces. Tampoco con el cambio de gobierno a un Barack Obama que obtuvo un controvertido premio Nobel de la Paz.

"Nunca debería haber obtenido ese premio, porque era un presidente que dirigiendo una guerra en dos países", critica Hrafnsson. "Sus promesas del 'Yes we can' eran palabras huecas. No olvidemos que conservó en su gabinete al mismo secretario de Defensa [Robert Gates] del presidente anterior [George W. Bush]".

Es de los que no cree que la muerte de Osama Bin Laden a manos de los militares de élite de EEUU fuera algo irremediable. "Sospecho que la opción [de detenerle para juzgarle] no estaba sobre la mesa. Básicamente fue una ejecución política, especialmente teniendo en cuenta que los servicios estadounidenses sabían que Bin Laden vivía en Abotabad desde 2008, según los documentos que publicamos sobre Guantánamo. Además él no estaba armado".

Kristinn Hrafnsonn oyó hablar por primera vez sobre WikiLeaks en agosto de 2009 cuando trabajaba como periodista en la radiotelevisión pública de su Islandia natal y la organización de las filtraciones desveló los secretos de un importante banco islandés. Cuando poco después Julian Assange visitó Islandia, Kristinn Hrafnsson se ofreció a trabajar en su proyecto.

Defiende a su jefe, a quien el antiguo portavoz de WikiLeaks –el alemán Daniel Domscheit-Berg que ahora dirige OpenLeaks- ha criticado públicamente tachándole de egocéntrico y controlador. Hrafnsonn cuenta que "naturalmente, tenemos desacuerdos, pero escucha mis argumentos". El número dos de WikiLeaks defiende que Assange es "considerado, muy inteligente y está muy influenciado por su pasado como 'hacker' en Australia".

Procura hablar lo mínimo sobre la próxima vista judicial que espera a su jefe a mediados de julio en el Reino Unido. Entonces un tribunal de Londres decidirá si hay motivos para extraditarle a Suecia, donde está acusado de abusos sexuales a dos mujeres. ¿Cómo se lo está tomando Assange? "En general es más bien escéptico en lo que respecta a la Justicia".

WikiLeaks y los abogados de Assange siempre han defendido que tras ese caso existe gato encerrado y temen que una extradición a Suecia pueda transformarse en otra a Estados Unidos, donde el director de WikiLeaks se expondría a un juicio por espionaje. Pero a Hrafnsson no parece preocuparle, ni siquiera teniendo en cuenta que él es la segunda cabeza visible de la organización.

"Siempre existe esa posibilidad [de acabar siendo perseguido por la Justicia], pero no la temo. Creo que las informaciones de WikiLeaks están creciendo día a día entre el público y estoy seguro de que una persecución de la organización se encontraría con una fuerte oposición de la gente", dice confiado.

Mientras tanto, no quiere desvelar sus planes sobre próximas filtraciones. Sólo concede que WikiLeaks no ha recibido la foto de Osama Bin Laden muerto, que en su momento prometió publicar si llegaba a sus manos.

Muy poco se sabe sobre los entresijos de WikiLeaks. Parece que no queda más remedio, por cuestiones de seguridad y por el anonimato que promueve WL para permitir la publicación de material sensible. De hecho, Julian Assange denunció hace poco en una entrevista que el FBI se había puesto en contacto con algunos de sus colaboradores intentando sobornarles para obtener información. Hrafnsonn lo confirma, pero dice que él no fue uno de ellos.

Todo lo que Hrafnsonn cuenta sobre la organización es que son entre 15 y 20 empleados a los que se contrata por proyectos y que además cuentan con un gran grupo de voluntarios a tiempo completo. Trabajan desde todos los continentes y se comunican a través de un alto sistema de seguridad.

Idealista y orgulloso por lo que ha conseguido WikiLeaks, asegura que el futuro no le preocupa: "No es tan importante que la organización exista; lo más importante es la idea que representa la organización [sobre los nobles principios del periodismo y la verdad]. Ha adquirido vida propia, ha cambiado la forma de entender el periodismo y es una idea que ya se ha copiado y se copiará".

Este sábado el Colegio de Periodistas de Cataluña acoge una mesa redonda con los autores del documental Collateral Murder: Hellfire ("Muerte Colateral: fuego infernal") y Javier Couso, el hermano de José Couso, otro periodista abatido por EEUU por error en la guerra de Irak. La mesa debatirá sobre la "libertad de prensa, protección a los periodistas y democracia" desde las 11 de la mañana. Si quieres asistir, la entrada cuesta 4 euros.

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