Imputada por traición e incitación a la revuelta la opositora ruandesa Diane Shima Rwigara

La opositora ruandesa Diane Shima Rwigara ha sido imputada este lunes por cargos que incluyen traición, incitación a la revuelta y revelación de "información sensible", tres días después de ser detenida nuevamente en la capital del país, Kigali.

La Policía explicó el domingo que Rwigara fue detenida otra vez junto a su madre y su hermana "por su comportamiento durante las investigaciones, y concretamente por negarse a cooperar con la Policía y por revelar información que, por ley, es confidencial".

La opositora denunció horas antes de su arresto que su familia "está siendo perseguida por critica al Gobierno", negando los cargos presentados hasta entonces contra ella, según ha informado el diario 'The East African'.

Rwigara fue detenida a principios de septiembre en el marco de las investigaciones contra ella y su familia por presunta falsificación y evasión fiscal.

Las autoridades han indicado que los cargos por falsificación derivan de la lista de firmas que presentó para respaldar su candidatura a la Presidencia, tras las denuncias sobre que algunas de ellas eran falsas. Rwigara presentó 572 firmas, 28 menos de las requeridas por la ley electoral.

Por otra parte, la investigación sobre evasión de impuestos se debe a las presuntas ilegalidades cometidas por las empresas de la familia, que han llevado a la incautación de ordenadores y teléfonos móviles de Rwigara y varios de sus familiares.

Las últimas elecciones se saldaron con la victoria del presidente, Paul Kagame, quien se impuso con más del 98 por ciento de los votos, una amplia mayoría que le permite continuar en el poder más allá de los 17 años que ya lleva en el cargo.

Kagame partía como gran favorito debido a las trabas que ha encontrado la oposición para lanzar un candidato que realmente desafiara su dominio. Una vez ganados los comicios, el actual dirigente de Ruanda podría extender su mandato hasta 2034, lo que supondría casi 40 años de gobierno al frente de la nación africana.

El actual presidente, que tiene 59 años, es el único dirigente que ha conocido Ruanda desde el inicio del nuevo milenio. Comandó la fuerza rebelde que acabó con el genocidio de 1994 y se convirtió en vicepresidente hasta que en el año 2000 escaló a la Jefatura del Estado como presidente de un gobierno interino al que pusieron fin los comicios de 2003, los primeros que ganó.

Kagame se hizo con el reconocimiento de la comunidad internacional por llevar a cabo una recuperación económica, pacífica y rápida tras el genocidio de 1994, cuando unos 800.000 tutsis y hutus moderados perdieron la vida.

Asimismo, el mandatario también ha sufrido duras críticas por parte de grupos de defensa de los Derechos Humanos, que lo han acusado de abusos y torturas, así como de represión contra la oposición y los medios de comunicación independientes.

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