El Pentágono oculta el álbum de horrores contra prisioneros de Irak y Afganistán

  • Se sabe que el archivo del Pentágono oculta otras 1.800 imágenes tomadas entre el 11 de septiembre de 2001 y el 22 de enero de 2009.
  • Las imágenes mostradas y las clasificadas fueron tomadas en al menos siete centros de detención diferentes en todo Irak y Afganistán.
Photos previously certified under the Protected National Security Documents Act of 2009

Ojos asustados, retazos de cuerpos amarillentos, rostros velados por el miedo, lesiones propias de la tortura, y una sensación de desnudez constante es lo que se puede apreciar en las escasas imágenes que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha decidido publicar de detenidos en Irak y Afganistán.

Tras años de batalla, la orden judicial que decreta a las autoridades militares de Estados Unidos que publiquen su álbum de los horrores sigue cayendo en saco roto, y únicamente ha facilitado a la opinión pública 200 imágenes, todas fuera de contexto.

Se sabe que el archivo del Pentágono cuenta con, al menos, 2.100 imágenes tomadas entre el 11 de septiembre de 2001 y el 22 de enero de 2009 que forman parte de diversas investigaciones internas sobre abusos a detenidos.

Las imágenes que el Pentágono sigue ocultando bajo el sello de clasificadas serían mucho más polémicas que las famosas instantáneas de la prisión de Abu Ghraib.

Pero al menos hay un buen puñado de imágenes que salen a la luz y que suponen un grito contra la historia reciente de la lucha de Estados Unidos contra el terrorismo, lucha en la que se cruzaron líneas rojas que la Administración Obama ha asegurado que se encargo de volver a instaurar.

La desclasificación y publicación de estas pocas imágenes llega meses después de que el secretario de Defensa Ashton Carter vuelva a invocar su autoridad en virtud de una ley de 2009, que le permite ocultar una foto un máximo de tres años si su difusión podría potencialmente poner en peligro la vida de los estadounidenses.

La ley ha permitido a Carter ocultar todas las fotos, al margen del presente lote de aproximadamente 200 fotos, con lo que viene a admitir de forma tácita que las que se han conocido son las menos lesivas para la imagen de las Fuerzas Armadas.

De las que siguen ocultas se sabe que algunas muestran escenas como la de una soldado simulando sodomizar a un prisionero desnudo con una escoba y otras de soldados apuntando sus armas a los detenidos, que se encuentran con las manos atadas y las cabezas tapadas con capuchas.Una batalla legal y moral

Como muchas otras grandes batallas judiciales contra el poder en EEUU, la presente la inició en 2004 la American Civil Liberties Union (ACLU), que quería tener acceso a todas las imágenes sobre presuntos abusos a detenidos que obraran en poder del Pentágono.

Casi de forma coincidente en el tiempo, un puñado de imágenes de la prisión de Abu Ghraib terminó viendo la luz gracias a medios comoThe New Yorker, mostrando al mundo las instantáneas de montones de cuerpos desnudos, detenidos llevados con correas y soldados estadounidenses que sonreían a la cámara mientras azuzaban a perros contra los detenidos.

Fue en 2005 cuando el magistrado Alvin Hellerstein del distrito de Nueva York ordenó por primera vez al Gobierno de EEUU que hiciera públicas las fotografías existentes, pero el hecho de que las operaciones militares siguieran en marcha en Irak sirvieron para convencer al Congreso de que la tan querida seguridad nacional se podría ver comprometida.

Con los años pasando, en 2009 el propio Barack Obama se manifestó en la misma línea de mantener ocultas las imágenes por razones de seguridad, y ese mismo año el Congreso de EEUU aprobó dar el poder al secretario de Defensa de mantener las imágenes ocultas, siempre por razones de seguridad.

Esa prerrogativa fue inmediatamente esgrimida por el ex jefe del Pentágono, Robert Gates, y volvió a ser empleada por el ex secretario de Defensa, Leon Panetta en 2012.

Aunque las imágenes difundidas por el Pentágono se presume que son las más 'ligeras' de toda la colección, los impulsores de la iniciativa confían en lograr que se terminen conociendo todas las fotos, las 1.800 restantes, que fueron tomadas en al menos siete centros de detención diferentes en todo Irak y Afganistán.

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