Sábado, 21.10.2017 - 12:52 h

Rajoy obligó a mojarse a sus ministros con su plan Ibarretxe para Puigdemont

El presidente quiso saber qué opinaban sus ministros de la oferta a Puigdemont para que presentara su proyecto en el Congreso de los Diputados.

Los once ministros presentes en Moncloa convinieron que el president catalán acudiera a las Cortes como hizo Ibarretxe en 2005 para fracasar.

Rajoy obligó a mojarse a sus ministros con su plan Ibarretxe para Puigdemont

El Consejo de Ministros vivió este viernes un interesante debate sobre la propuesta a Carles Puigdemont para que viajara a Madrid y, en lugar de ofrecer una conferencia en una sala cedida por el Ayuntamiento de la capital este lunes, presentara su proyecto independentista para Cataluña en la sede de la soberanía nacional, las Cortes Generales. El anuncio, planteado por Rajoy como la enésima oferta a la Generalitat, fue discutido en privado en el marco de una cita cuyas deliberaciones son secretas.

En la reunión del Consejo de Ministros aprobaron algunas medidas, como ayudas para proyectos de I+D+i o inversión en carreteras, pero el encuentro a puerta cerrada giró principalmente en torno al desafío independentista de Cataluña. Rajoy presentó a los titulares de ministerios presentes el anuncio que iba a realizar a las 13:00 la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Lo que no se esperaba es que el Presidente del Gobierno pidiera opinión personal a los presentes.

En el debate participaron los once ministros (Báñez y Montserrat se encontraban en Alemania), además de Rajoy, que estaban sentados en torno a la mesa ovalada del pabellón del Consejo de Ministros. Uno a uno los miembros del Gobierno fueron dando su opinión sobre la oferta a Puigdemont y las posibles consecuencias de la propuesta para los intereses del Estado y del Gobierno. Los once expresaron su total aprobación a realizar este anuncio en un momento tan oportuno. No hubo, por tanto, discrepancia alguna con la estrategia de su jefe.

La oferta del Gobierno se produce apenas 72 horas antes de que Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Raül Romeva defiendan el referéndum independentista en Madrid. Lo que pretende Rajoy es que la cúpula de la Generalitat no utilice ese foro y plantee su propuesta para Cataluña en el Congreso de los Diputados como hizo en 2005 Juan José Ibarretxe con su propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía del País Vasco. Es decir, le ofrece el Congreso para que defienda allí el derecho a decidir.

El Ejecutivo, afirma, no puede negociar un referéndum de manera unilateral, a pesar de la insistencia de Puigdemont, porque la Constitución se lo prohíbe. Lo que pretende la oferta de Moncloa es que la Generalitat presente ante los grupos parlamentarios su proyecto para Cataluña, que pasa inevitablemente por una reforma constitucional. Y solo en el Congreso se podría plantear esa reforma que vendría a suponer que la cámara de representación de la soberanía nacional acuerde que renuncia a ejercer la soberanía sobre una parte de su territorio. Es un imposible en este momento que el Gobierno tiene controlado.Puigdemont, ¿el nuevo Ibarretxe?

En Moncloa es inevitable comparar a Puigdemont con Ibarretxe y su fracasado plan para Euskadi. El exlehendakari debatió en el Congreso su proyecto hace ahora doce años y se tuvo que volver a Ajuria Enea con un 'no'. El resultado de la votación fue de 313 votos en contra (PSOE, PP, IU, CC y CHA), 29 a favor (PNV, ERC, CiU, EA, NaBai y BNG) y 2 abstenciones (ICV). Ese día comenzó el ocaso del de Llodio. Ahora nadie se acuerda de él y el desafío del País Vasco quedó en nada.

En 2014 ya hubo un debate en el Congreso sobre la celebración de un referéndum en Cataluña. Rajoy gozaba entonces de mayoría absoluta, Rubalcaba era el secretario general del PSOE y Artur Mas el presidente de la Generalitat. En el pleno intervinieron Jordi Turull, de CiU, Marta Rovira, de ERC, y Joan Herrera, de ICV-EUIA. El resultado fue de 299 en contra y 47 a favor. 

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