Sábado, 18.11.2017 - 22:45 h

Una Diada multitudinaria enciende al independentismo a tres semanas del 1-O

Familias con niños, ancianos, estudiantes, extranjeros... Los independentistas desbordan las calles de Barcelona pidiendo la independencia en una multitudinaria Diada.

Crece la tensión entre Gobierno central y Generalitat. Moncloa asegura que el referéndum no se va a celebrar mientras los secesionistas llaman a la insumisión.

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Una Diada multitudinaria enciende al independentismo a tres semanas del 1-O

Exhibición de fuerza de los independentistas en la Diada más multitudinaria de las que se recuerdan. Tras seis años de concentraciones masivas, las calles de Barcelona se han vuelto a desbordar este 11 de septiembre con decenas de miles de personas de toda clase y edad que han coreado lemas a favor de la secesión y han exhibido emblemas y camisetas llamando a votar 'sí' el próximo 1 de octubre. La 'Diada del sí', como la han bautizado los organizadores, ha sido todo una declaración de intenciones de cara a la que se avecina en menos de tres semanas, fecha en la que está convocada una consulta que ha sido prohibida por el Tribunal Constitucional.

Moverse por el Paseo de Gràcia era imposible este lunes festivo en la Ciudad Condal. A las 17:14 horas (en referencia a 1714) se daba el pistoletazo de salida a la jornada. El ambiente era muy familiar: padres con sus hijos (algunos con sus hijos), ancianos que se situaban en los laterales para sentarse, adolescentes en grupos, extranjeros (se vio a algún centroeuropeo y algún musulmán y asiático)... Gentes, en definitiva, de todas las edades y culturas que cantaron "Els segadors' y levantaban cuatro dedos de su mano al aire (por las cuatro barras de la estelada). Encontrarse en el centro de la marcha ponía la piel de gallina. En total, un millón de manifestantes según la Guardia Urbana, 350.000 según la Delegación del Gobierno y 225.000 según Sociedad Civil Catalana.

En clave política, la Diada de 2017 ha servido para dejar claro que los independentistas tienen su propia legalidad y que no van a acatar sanciones o decisiones que vengan que tribunales a los que no reconocen. "Hoy nos tenemos que declarar insumisos a todos aquellos tribunales que solo deseen preservar la indivisible unidad de la patria", decía Jordi Sànchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, desde la Plaza de Cataluña. Lo que puede ocurrir en los próximos días es de lo más preocupante: el Tribunal Constitucional, el Gobierno o la Fiscalía podrían decretar medidas coercitivas, pero el independentismo ha vuelto este 11 de septiembre a afirmar que su mandato emana del Parlamento catalán y que no acatarán otras decisiones. Es una especie de preindependencia apoyada por una gran muchedumbre de secesionistas.  

El Gobierno de Rajoy ve estos acontecimientos y estas declaraciones con gran preocupación. Aunque los ministros intenten disimularlo, el clima que se vive en Moncloa es de incertidumbre ante un choque de trenes de incierto futuro. El Ejecutivo tiene todos los escenarios planteados y ante cada uno hay una respuesta prevista, pero poco se va a poder hacer ante una masa de catalanes que no quiere saber nada del resto de España y que no atiende a razones. Una de las claves será la decisión de Ada Colau, que se ha mostrado ambigua en relación al referéndum.

La 'Diada del sí' también ha servido para demostrar que la ANC es una organización especializada en este tipo de concentraciones masivas. Ya lo decía el propio Sànchez en una entrevista con Lainformacion.com: "Ocuparemos las calles si el Gobierno no nos deja votar". Llama la atención cómo estas asociaciones han conseguido atraer a estas concentraciones a ciudadanos que nunca pensaron que serían independentistas. Lo decía Albert, de 71 años: "Me he hecho independentista porque no respetan mi lengua materna, mi cultura, mis constumbres; me siento agraviado y no quiero ser igual que madrileño o asturianos, no me siento español". 

Se avecinan tres semanas de tensión máxima en Cataluña después de esta Diada. Por un lado, el Gobierno va a seguir investigando dónde están las urnas y las papeletas. Y para ello va a emplear todos los medios a su alcance. Tal y como contó Lainformacion.com, hay más de 2.000 policías y guardias civiles preparados para actuar en cualquier momento si Moncloa da la orden. Por otro lado, las Fuerzas de Seguridad no descartan disturbios promovidos por las bases más radicales de la CUP, acampada incluida en el centro de Barcelona. Este lunes, en el cuartel de la Guardia Civil de Travesera de Gràcia ya se produjo algún incidente con manifestantes que increparon a los agentes.

A todo esto hay que añadir que la situación entre los principales empresarios catalanes y el Gobierno de Mariano Rajoy atraviesa por un momento de gran fragilidad. Se acusan mutuamente de inacción y la relación se encuentra prácticamente rota cuando solo quedan 19 días para un referéndum que algunos en el Ejecutivo han llamado como el mayor desafío al que se enfrenta el Estado después del 23-F.

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