Martes, 24.10.2017 - 04:18 h

Un Mariano Rajoy aliviado traspasa la presión a una Esperanza Aguirre hundida

La detención del que fuera número dos de Aguirre y su sucesor en la presidencia de la Comunidad de Madrid la deja "conmocionada" y atravesando los peores momentos de su larga carrera política. 

Rajoy se muestra, públicamente, "encantado" de tener que declarar en el caso Gürtel y no disimula su 'alivio' porque los focos se aparten de él y apunten directamente a la ex presidenta madrileña. 

Los semblantes que mostraron ayer Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre.

Toda la presión para Esperanza Aguirre, que no está, en principio, imputada ni involucrada en ninguna trama de corrupción, pero ve cómo ésta asola al círculo más cerrado de los que fueron sus colaboradores, y ya van 26 altos cargos del PP y de los gobiernos de la ex lideresa madrileña imputados en diversos casos investigados por la Justicia. El último, el que fuera su mano derecha y sucesor en la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, detenido este miércoles en la denominada 'operación Lezo' por una supuesta utilización fraudulenta de los fondos y contratos de la empresa del "Canal de Isabel II".

El 'caso Lezo' alivia, sin duda, la situación de un Rajoy que veía como un día antes, la sección segunda de lo penal de la Audiencia Nacional le llamaba a declarar, aceptando la petición de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, como testigo en el juicio de la trama Gürtel. Sería la primera vez que un presidente ocupando el cargo se siente (si le obligan, aunque podría hacerlo desde su despacho) delante de un juez a testificar.

Pero la detención del que fuera número dos de Aguirre quitó los focos que apuntaban al inquilino de La Moncloa para dirigirlos hacia la actual concejal del Ayuntamiento de Madrid, 'enemiga íntima', por otro lado, del Presidente del Gobierno. Rajoy se ha quitado un peso de encima y hasta se muestra, la procesión irá por dentro seguramente, "encantado" de declarar en el caso Gürtel. El peso se lo ha traspasado a una Esperanza Aguirre, que este jueves, tras declarar durante toda la mañana ante el juez se mostraba, en su improvisada rueda de prensa a las puertas de la Audiencia Nacional, hundida, hasta el punto de que rompió a llorar.La situación da un vuelco en 24 horas

La situación para uno y otra ha cambiado en apenas 24 horas y eso se notó ayer en las respectivas apariciones públicas de Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre. Aquél, sonriente, relajado, conversando y mostrándose cercano y aseguible en la Asamblea de la CEOE, se hizo decenas de fotos con todo aquel que se lo pidió en el cóctel posterior a la reunión, donde estuvo por espacio de más de una hora, mientras que Esperanza Aguirre se mostró seria, preocupada y hasta llorosa, "conmocionada" por "lo de Ignacio González".

Y es que nadie en el PP pronuncia la palabra maldita, incluso la propia Esperanza Aguirre aseguró tras declarar ante el tribunal como testigo en la trama Gürtel que "no" pensaba dimitir, pero al coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, se le entendió todo: "Esperanza Aguirre sabe perfectamente lo que tiene que hacer". A buen entendedor...

Mariano Rajoy llegaba este jueves al filo de la una del mediodía al auditorio de Telefónica, en el madrileño barrio de las Tablas, donde la CEOE celebraba su 40ª asamblea general. El presidente del Gobierno, relajado, con un rostro que denotaba tranquilidad, se mostraba sonriente incluso, cuando era  recibido a las puertas del auditorio por el Presidente de los empresarios, Juan Rosell, y por la Ministra de Empleo, Fátima Báñez.

Inmediatmente miró a su izquierda, donde le esperaba un auténtico enjambre de cámaras y micrófonos, y en una docena de enérgicos pasos, se plantó ante los periodistas que veían como, después de mucho tiempo, Mariano Rajoy iba a hacer declaraciones. Unos segundos para organizar el tumulto, con un Rajoy que se permitió incluso bromear con los informadores, para rápidamente, dejar claro que está "encantado" de ir a declarar a la Audiencia Nacional como testigo en el caso Gürtel, que es un acto de "pura normalidad", y que lo hará "como los jueces dispongan". Eso sí, cuando llegaron las siguientes preguntas, "¿Ignacio González?, ¿Esperanza Aguirre?", Rajoy dijo, sin abandonar la sonrisa, un lacónico y habitual: "Buenos días", dio media vuelta y se fue...

A esa misma hora, apenas a una veintena de kilómetros hacia el este, en la sede de la Audiencia Nacional en Torrejón de Ardoz, tras declarar durante varias horas, Esperanza Aguirre aparecía ante los informadores, cuasi derrotada por la tensión. Entre lágrimas por "el calvario" que, según ella, va a pasar González, afirmaba que si su sucesor es culpable seria "una decepción" y "un palo" para ella. Y es que la mano derecha y la mano izquierda de Aguirre, González y Granados, Granados y González, tienen todo el peso de la Justicia sobre ellos y Aguirre pasa, como reconoce en privado, por lo peores momentos de su ya dilatada carrera política de más de tres décadas. 

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