Elecciones catalanas: José Montilla, de ministro a president 'charnego'

El secretario general del PSC y candidato por este partido a la reelección como presidente de la Generalitat no tiene a su favor los sondeos para la cita electoral del 28-N. Hombre de partido y larga trayectoria política, Montilla deberá abandonar su perfil bajo si quiere recuperar el voto de los socialistas no catalanistas para mantenerse en el poder.

Ilustración de José Montilla (Raul Arias)

A los 16 años dejó su Andalucía natal por Cataluña, una tierra que por aquel entonces le era extraña. Casi cuatro décadas después, José Montilla encara las elecciones del 28-N con los avales y los deméritos acumulados durante los cuatro años que ha estado al frente de la Generalitat de Cataluña, a la que llegó como el primer presidente 'charnego' de la historia catalana.

En 1971, recién llegado a la localidad barcelonesa de Sant Joan Despí, nunca hubiera pensado que el pueblo catalán le daría algún día la máxima confianza política. Llegó a la presidencia de la Generalitat sin ser el candidato más votado y sólo un pacto con ERC e ICV le aseguró el cargo. Hasta allí llegó después de sustituir como candidato a Pasqual Maragall, que en 2006 decidió no presentarse a las elecciones de aquel mes de noviembre.

Montilla, político comedido y tímido, siempre parece tener palabras escondidas entre sus labios. Nunca se expone a los ojos de los votantes con tono nervioso o postura incómoda. Ese perfil bajo le convierte en gestor más que en político estrella. El 24 de noviembre de 2006 fue investido presidente con los votos de PSC, ERC e ICV y la oposición de CiU, formación más votada, PP y Ciutadans, que estrenaba escaños en la cámara catalana.

"Govern transformador"

En uno de sus últimos actos en el Palau de la Generalitat, Montilla reivindicó el trabajo del 'govern' realizado durante los últimos cuatro años y pidó a los electores que no renegaran del tripartito catalán, una opción que parece probable en vista de las últimas encuestas realizadas por los diferentes medios y el Centro de Investigaciónes Sociológicas (CIS), que hablan de una victoria de CiU y ponen en duda que la suma de votos de izquierdas puedan evitar un ejecutivo convergente al frente de la Generalitat catalana.

"El Govern más cercano y tranformador que ha tenido Cataluña en muchos años". Con esa afirmación resume Montilla el aval más importante con el que se presentará a las elecciones del 28-N, en cuya campaña ha repetido dos ideas fundamentales: la defensa del Estatut tal y como fue aprobado en el Parlament y su oposición frontal a cualquier referéndum o consulta "ilegal e inconstitucional" que promueva la independencia de Cataluña.

El Estatut ha protagonizado su paso por la presidencia de la Generalitat. Llegó hasta allí con un perfil españolista dentro del PSC, en buena medida por sus lazos con el PSOE y el Gobierno, pero su defensa del texto, incluso en contra de la opinión del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, despejó cualquier duda de su compromiso catalanista. Llegó incluso a encabezar una manifestación en contra de la sentencia del Alto Tribunal, lo que muchos interpretaron como un gesto soberanista. En ese sentido, Montilla ha repetido que desea "un gobierno progresista y catalanista".

Frente a las sensaciones positivas de su defensa del Estatut en el electorado catalán, se encuentra los malos datos económicos. Los 500.000 parados en Cataluña son un lastre potente para estas elecciones. Igual que la pérdida de competitividad y poder económico. La falta de respuesta ante las crisis y su desapego del electoral socialista -menos catalanista- pueden ser los dos elementos fundamentales que le apeen de la presidencia.

Ministro sí, pero solo dos años

Antes de su aventura al frente de la Generalitat catalana, Montilla dirigió el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo desde 2004 hasta 2006. Su labor como miembro del Gobierno de Zapatero la compaginó con su cargo como primer secretario del PSC y miembro de la Ejecutiva del PSOE. Montilla como enlace perfecto entre la dirección nacional y su compañeros del PSC.

Entre algunas de las medidas adoptadas por su equipo está la aprobación del canon digital para reproductores de CD y DVD, mediante la conocida Ley de Propiedad Intelectual aprobada en junio de 2006.

Tal vez su momento más delicado como ministro fueron las informaciones publicadas a raíz de la OPA hostil lanzada por Gas Natural contra Endesa. Según varios medios, La Caixa, máxima accionista de Gas Natural, había perdonado al PSC, bajo la secretaría general de Montilla, una deuda de 6,3 millones de euros. Ese dato hizo cuestionar su postura imparcial como ministro de Industria ante el movimiento de Gas Natural contra Endesa.

Sus inicios en la política local

Montilla, padre de cinco hijos de sus dos matrimonios, se afilió al PSC-PSOE en 1978. Con tan solo 25 años llegó a ser teniente de alcalde de Sant Joan Despí, localidad en la que también realizó funciones como portavoz del Grupo Municipal Socialista. Montilla conoce bien las interioridades de un ayuntamiento, ya que entre 1985 y 2004 -casi 20 años- fue alcalde de Cornellá del Llobregat. Al menos en dos ocasiones (1999 y 2003) fue elegido por mayoría absoluta.

En 1988 fue elegido Presidente del Consejo Comarcal del Bajo Llobregat, donde estaría hasta 1997. En 1983 entraría dentro de la Diputación de Barcelona y en 1987 fue nombrado vicepresidente segundo. Ya en 1999 se convertiría en vicepresidente primero y en 2003 alcanzaría la presidencia de la Diputación de Barcelona.

Tal vez esa experiencia local, de trato cercano y humano, pueda servirle para recuperar el voto socialista que iguale la contienda y rescate al PSC de una derrota dolorosa a manos de CiU. Al menos Montilla peleará hasta el final.

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