Junqueras, el hombre que llevaba un mes durmiendo fuera de casa por seguridad

El exvicepresidente encarcelado este jueves llevaba varias semanas durmiendo en casa de amistades y había extremado sus medidas de seguridad.

Junqueras dice que con la independencia de los pueblos "no se negocia, se ejerce"
Junqueras dice que con la independencia de los pueblos "no se negocia, se ejerce"

Oriol Junqueras llevaba un tiempo inquieto y preocupado. El que fuera vicepresidente del Govern no estaba teniendo una vida normal como la que sí le ocupaba en los días previos al referéndum del 1-O. Desde ese día, el hombre fuerte de ERC en el Govern había cambiado sus hábitos y extremado sus medidas de seguridad por temor a ser controlado. Estas costumbres las ha mantenido hasta este jueves, cuando ha tenido que ingresar en prisión junto a otros siete exconsellers de Puigdemont.

Junqueras había tomado la decisión de no dormir en casa a diario. Según explican desde su equipo de vicepresidencia, el republicano llevaba un tiempo pernoctando en casa de amistades, a quienes pedía el favor de pasar las noches en sus domicilios. De esta forma, el exnúmero dos de Puigdemont ha tenido su domicilio, ubicado en las afueras de Barcelona, cerrado a cal y canto.

Pero, ¿por qué hacía esto? Lo explican en su entorno: "Se sentía vigilado". Junqueras había tomado la decisión de aislarse por un tema de seguridad y para evitar miradas indiscretas que pudieran dar cualquier pista al enemigo, en este caso, los servicios de Información e Inteligencia del Estado. Cambiaba, por tanto, cada día de rutina y utilizaba diferentes trayectorias para llegar cada mañana a la consellería de Economía y Hacienda. Buscaba, en definitiva, dificultar las cosas a quien quisiera espiarle.

Este cambio en su día a día se suma a otros que Junqueras venía aplicando desde hace tiempo con el objetivo de 'blindarse'. Tal y como contó La Información, otras de las decisiones que tomó fue la de abandonar el teléfono móvil. Ya no hablaba por el dispositivo que hasta hace unos meses sí empleaba de forma diaria, sino que todas las decisiones le llegaban a través de reuniones personales o bien a través de su equipo de colaboradores. En persona mejor que por teléfono era la máxima junqueriana antes de tener que ingresar en prisión.

Al no tener teléfono móvil, Junqueras tampoco utilizaba las aplicaciones de mensajería instantánea, los servidores de correo electrónico o las facilidades de los servicios bancarios. Todo lo hacía de forma presencial para evitar miradas indiscretas de los servicios de Inteligencia.

El día del referéndum también quiso jugar 'al gato y al ratón' como medida de seguridad. El exvicepresidente tenía previsto votar en la localidad de Sant Vicenç dels Horts, donde fue alcalde, pero en lugar de hacerlo en el local que anunció lo hizo en una escuela, burlando la presencia de miradas indiscretas.

Junqueras, en definitiva, llevaba su seguridad al límite como demuestra la escena ocurrida durante el consejo nacional de ERC, cuando todos los presentes tuvieron que dejar sus teléfonos móviles en el exterior de la sala donde se celebró la reunión. El partido republicano ordenó que ningún terminal entrara al recinto y los organizadores tuvieron que obligar a los asistentes a dejarlo en un lugar adyacente.

Lo mismo ocurría cuando Junqueras se reunía en su despacho o en cualquier lugar con un interlocutor, incluso con miembros de su propio partido. "Siempre ordena dejar el móvil fuera", afirmaban desde su entorno mientras mantenía sus funciones. "Muchas veces le decimos que llevamos el móvil apagado o en modo avión, pero no le vale", explicaban.

El temor de Junqueras tenía una explicación: quería evitar que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) controlara o tuviera acceso a sus comunicaciones. Es más, él siempre sospechó que tenía su teléfono móvil intervenido.

Temas relacionados

Ahora en portada

Comentarios