El espacio Schengen, un espacio sin fronteras... aunque con excepciones

El espacio Schengen, una de las muestras de la construcción europea más concretas, es una zona de libre circulación en donde los controles fronterizos fueron eliminados, salvo en circunstancias excepcionales.

Está compuesto por 26 países, de los cuales 22 de los 28 miembros de la Unión Europea (Bulgaria, Rumania, Chipre, Croacia, Irlanda y Gran Bretaña no forman parte) y cuatro no miembros (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).

Este vasto espacio se forjó muy progresivamente desde 1985, fecha de un acuerdo concluido entre algunos países europeos en la localidad luxemburguesa de Schengen.

La primera supresión efectiva de los controles en las fronteras se llevó a cabo en 1995 entre Bélgica, Alemania, España, Francia, Luxemburgo, Holanda y Portugal.

Concretamente en el interior de esta zona, los ciudadanos de la Unión Europea, así como los nacionales de terceros países, pueden viajar libremente sin tener que someterse a controles en las fronteras.

En cambio, los pasajeros de un vuelo dentro de la UE entre un país que forma parte de Schengen y otro que no es parte del espacio común, tendrán que someterse a un control fronterizo.

El cese de los controles de las fronteras interiores de Schengen se vio acompañado con un refuerzo de las fronteras exteriores: los Estados miembros que se encuentran en la primera línea tienen la responsabilidad de llevar a cabo rigurosos controles en sus fronteras y entregar, llegado el caso, visas de corta estadía.

La pertenencia a Schengen implica asimismo una cooperación policial reforzada entre todos sus miembros para luchar contra el crimen organizado o el terrorismo, con, entre otras herramientas, el acceso a bases de datos como el sistema de información Schengen.

A la cooperación policial se suma la cooperación judicial.

Estas permiten a un país de un Estado Schengen continuar con la instrucción de una causa y la imputación de las personas en otro país miembro en caso de delito grave.

Los miembros de Schengen pueden sin embargo restablecer los controles de manera excepcional y limitada en el tiempo.

Estos deben ser justificados "por una amenaza grave a la seguridad" o por "fallas graves en las fronteras exteriores, que pueden poner en peligro el funcionamiento global del espacio Schengen", según un documento de la Comisión Europea.

Desde 1995 hubo una veintena de situaciones en las que se reintrodujo el control de las fronteras. Seis veces en 2013. Pero la decisión de Alemania de reintroducir estos controles en su frontera con Austria "es la primera vez que se hace por la presión migratoria", precisó este lunes una fuente de la Comisión Europea.

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