Viernes, 19.01.2018 - 12:36 h

FELIPE VI ANIMA A TRABAJAR CON LA ADMINISTRACIÓN TRUMP AL “MISMO NIVEL DE EXCELENCIA” QUE HASTA AHORA

- Conmina a “hacer más” y “hacerlo mejor” en la gestión del drama de los refugiados. Felipe VI mostró este jueves su deseo de seguir trabajando con la Administración del presidente de EEUU, Donald Trump, al “mismo nivel de excelencia como lo hemos venido haciendo hasta ahora”, también en los asuntos globales y en los foros multinacionales.
Así se expresó el Monarca durante la tradicional recepción al Cuerpo Diplomático en el Palacio Real de Madrid en la que pronunció un discurso sobre política exterior ante unos 250 asistentes, de los que alrededor de 90 eran embajadores acreditados en España.
En este acto, el Rey estuvo acompañado por la reina Letizia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, que acudieron con sus respectivas esposas.
Este año se ha recuperado este acto después de que el año pasado no se celebrara debido a la situación de bloqueo que vivió España. Ha sido ésta, la primera recepción al Cuerpo Diplomático al que acudió Dastis desde que fue nombrado jefe de la diplomacia española.
Tras saludar uno por uno a todos los invitados al acto en el Salón de Teniers del Palacio, el Rey pronunció su discurso en el Salón de Tronos después de que el nuncio del Vaticano en España, Renzo Fratini, pronunciara el suyo en su calidad de decano de los embajadores acreditados en el país.
RETOS Y DESAFÍOS
Felipe VI comenzó su alocución dedicando un “recuerdo lleno de emoción” a las víctimas de los ataques terroristas que han tenido lugar en distintas partes del mundo, tales como Berlín, Estambul, Afganistán ,Irak, Egipto, Somalia, Israel, EEUU o Mali.
“Nuestro mejor homenaje a las víctimas y a sus familias es nuestra firme determinación para seguir luchando hasta erradicar el terrorismo, una lucha en la que España ha dado siempre muestra de su compromiso invariable”, sentenció.
El Rey resaltó que en esta legislatura España tiene ante sí “no pocos retos y desafíos”, que enfrentará como una “nación orgullosa de su pasado y proyectada hacia el futuro, y apoyados en su indudable vocación universal”.
Esto le sirvió para repasar el paso de España como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante el bienio 2015-2016, una participación que culminó con la presidencia de este organismo en el pasado mes de diciembre. En este periodo, explicó, se lograron aprobar tres “importante resoluciones”: sobre cooperación judicial en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado; sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva; y para combatir la trata de seres humanos en conflictos armados.
También destacó que en este bienio España logró dar voz en el Consejo a las víctimas del terrorismo e impulsó resoluciones sobre el papel de la mujer en la resolución de conflictos y sobre la asistencia médica en conflictos armados.
REFUGIADOS Y UE
Felipe VI evocó las graves crisis humanitarias a las que se enfrenta el mundo del siglo XXI para conminar a “dar lo mejor de nosotros mismos en la medida de nuestras capacidades y sin eludir nuestras responsabilidades”.
Tras poner de manifiesto la experiencia que atesora España en la gestión de flujos migratorios, el Rey reclamó “hacer más” y “hacerlo mejor” en esta materia “siempre en sintonía con nuestros socios europeos y con pleno respeto a las normas internacionales”.
A su vez, puso de manifiesto que el destino de los españoles pasa por la Unión Europea. No obstante, reconoció que el proyecto comunitario es “hoy puesto en cuestión”, si bien recordó que en los momentos de crisis la UE, “fiel a su mandato, puso en práctica mecanismos que evitaron las consecuencias más perjudiciales”.
Subrayó la necesidad de “aprender de la experiencia”, de “reparar los daños” y de “mejorar la arquitectura institucional y las políticas de la Unión”. “Es tiempo para una mejor Europa, no para deshacer lo mucho y bueno construido, ni para retroceder”.
El Rey advirtió sobre las consecuencias que tendría “el camino de retorno” en el proyecto comunitario: una “Europa egoísta y ensimismada, de nacionalismos enfrentados, con más fronteras y barreras a la prosperidad, a la movilidad de nuestros ciudadanos y a la circulación de bienes e ideas. Ese es un lugar al que no deseamos volver”.
TRUMP
Tras apostar por la solución de “los dos Estados” para superar el conflicto palestino-israelí, de celebrar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní y subrayar la importancia de Rusia como “actor esencial” para la resolución de numerosas crisis y conflictos, Felipe VI hizo un aparte para hablar de EEUU.
Cabe destacar que en la ceremonia de este año no estuvo presente el embajador de este país, sino el encargado de negocios de la embajada con motivo de la llegada de Trump a la Casa Blanca.
En ese sentido, evocó los vínculos históricos y culturales “muy relevantes y profundos” que unen a España y EEUU y que ha tenido la ocasión de comprobar en sus recientes visitas a ese “gran país”.
Pergeñó y definió la “estrecha” agenda política, económica, empresarial y de seguridad que se proyecta “más allá de nuestra relación bilateral”. Por ello, expresó su deseo de seguir trabajando con la Administración de Trump al “mismo nivel de excelencia que lo hemos venido haciendo hasta ahora”, también en los asuntos globales y en los foros multilaterales.
Por otro lado, situó a la comunidad iberoamericana como uno de los ejes de la política exterior española y deseó que Colombia tenga un “estado próspero y en paz” tras la firma de los acuerdos de paz entre el Gobierno de este país y las FARC.
Por último, expresó los anhelos de España por mantener relaciones estrechas con los países de Asia y África y pidió el apoyo de los países de los embajadores presentes en el acto para que España ocupe un puesto en el Consejo de Derechos Humanos durante el periodo 2018-2020.
Por su parte, el nuncio del Vaticano señaló que la Corona desempeña un “imprescindible rol de árbitro” en España y deseó que el país no abandone su tradicional “altura de miras” en cuestiones internacionales.
También elogió a los españoles por haber sorteado las “dificultades” y “problemas” derivados de la crisis económica y situó a la familia como “valor de la vida humana”. Concluyó su discurso llamando a “no seguir pasivos” ante el drama de las guerras y los refugiados.

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