Lunes, 10.12.2018 - 14:50 h
División intelectual en el Gobierno

La economía marca el pulso entre Ábalos y Moncloa sobre el adelanto electoral

El ministro de Fomento se muestra partidario de convocar los comicios pero en el gabinete del presidente prefieren aguantar la presión de los PGE.

Pedro Sánchez, Cristina Narbona y José Luis Ábalos en la Comisión la Ejecutiva
Pedro Sánchez, Cristina Narbona y José Luis Ábalos. / EP

División de opiniones en el seno del Gobierno sobre si es oportuno un adelanto electoral a la vuelta de las navidades o es preferible esperar. El equipo de colaboradores de Pedro Sánchez -reconocen- "siempre está pensando en un posible adelante electoral", de forma que el debate se centra en cuál es el momento oportuno. Unos, como el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, consideran que el presidente debería apretar el 'botón rojo' en el mes de enero para celebrar los comicios en marzo (con los 54 días de rigor de por medio). Sin embargo, en el gabinete monclovita opinan que lo mejor es resistir a la espera de que los independentistas catalanes aflojen con los Presupuestos. La decisión final es de Sánchez y la economía -también admiten- va a jugar un papel esencial a la hora de tomarla.

En el departamento de Asuntos Económicos de la Moncloa monitorizan a diario la situación de las cuentas, conscientes de que los movimientos en la economía doméstica decantarán la balanza hacia una convocatoria electoral inminente o más a medio plazo. Prueba de ello es que, aunque las ministras económicas Nadia Calviño y María Jesús Montero se esfuercen en intentar convencer a la opinión pública de que las previsiones de los organismos internacionales son un espaldarazo a su hoja de ruta, lo cierto es que de puertas adentro sus equipos se han tomado muy en serio el triple varapalo que recibió el plan presupuestario español la semana pasada.

No es para menos. En la jornada del miércoles el Ejecutivo tuvo que encajar, una tras otra, las rebajas de previsiones que llegaron primero del 'club de los países ricos' de la OCDE y después de la Comisión Europea. La última en conocerse –y la más pesimista– fue la del FMI, que dejó el avance del PIB de este año en el 2,5%, para frenar hasta el 2,2% en 2019 y caer al 1,8% en 2020.

Se acabaron los años de fuerte crecimiento por encima del 3% y en el Gobierno son conscientes de que la sociedad no es ajena a estas señales de pesimismo que se ciernen sobre la economía española. Por ello, el miedo a que los analistas empeoren su diagnóstico en la próxima primavera tendrá un peso importante en los argumentos que podrían terminar por inclinar la balanza hacia un inminente adelanto electoral. La economía, en definitiva, da o quita votos y el equipo de Sánchez es sabedor de que el cuadro clínico financiero juega un papel esencial.

De momento, los grandes riesgos proceden de la guerra comercial mundial, pero también de la inestabilidad nacional que provoca la incapacidad del Gobierno para sacar adelante los Presupuestos. Unas cuentas que han puesto en jaque quienes fueran dos de las tres patas de la 'Troika' que aprobó el rescate financiero español, junto con el Banco Central Europeo (BCE). Tanto Bruselas como el FMI elevan el déficit por encima de lo que espera el Gobierno para el año que viene (1,8%). La Comisión alerta de riesgos de incumplimiento del pacto de estabilidad y crecimiento y advierte de una "desviación significativa" del objetivo presupuestario, al estimar un 2,1% de déficit, agujero que el Fondo eleva hasta el 2,4% bajo la hipótesis de que Sánchez no conseguirá alumbrar las nuevas cuentas y tendrá que trabajar con las de Mariano Rajoy.

Dos visiones diferentes en Gobierno y PSOE

Teniendo en cuenta estos datos, el Gobierno no termina de aclararse sobre cuándo es más oportuno celebrar los próximos comicios. Ábalos, que es partidario de aprovechar la situación de descomposición que vive el centro-derecha para adelantar las elecciones, prefiere hacer caso de las encuestas (internas y externas) que dan al PSOE una notable mejoría y, especialmente, dejan hundidos a sus rivales del PP. Con esos sondeos en la mano, Sánchez podría encarar las negociaciones para conformar Gobierno tanto con Unidos Podemos como con Ciudadanos, piensan.

En la cúpula socialista aseguran que el adelanto electoral "es una opción que se maneja de manera permanente". Pero insisten en que no se puede amenazar constantemente con elecciones anticipadas porque se "deslegitimaría" su estrategia. En cualquier caso, lo que ocurra en Andalucía este domingo será clave para encarar electoralmente el final de año y principio del que viene, aseguran en el entorno del ministro de Fomento y también secretario de Organización de Ferraz.

En Moncloa, por su parte, ya asumen que el próximo Ejecutivo que salga de las urnas no será en solitario: "Vamos hacia un Gobierno de coalición", apuntan fuentes gubernamentales, augurando que Sánchez, si ganara las elecciones, tendría que aceptar la entrada en su Consejo de Ministros de miembros de otros partidos. Por eso en el gabinete presidencial son más bien partidarios de esperar y seguir cortejando a ERC y PDeCAT para que dejen a un lado su "presos por Presupuestos". El próximo 12 de diciembre Sánchez lanzará, además, un guiño a Cataluña en el pleno monográfico convocado en el Congreso.

Otro argumento que maneja Moncloa para preferir resistir es que cuando se convocan elecciones todas las medidas y proyectos en materia económica se paralizan. De esta forma, una decisión así, con la inversión extranjera todavía pujante, podría provocar que el Gobierno transmita un mensaje equívoco al dinero foráneo, más si cabe en una economía en convulsión y aún 'cogida con alfileres' respecto a los vaivenes del exterior.

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