PERFIL: Humberto de la Calle, el colombiano que intentará arrancar un compromiso de paz a las FARC

El presidente Santos ha designado al exvicepresidente y exministro para capitanear el proceso de paz que se iniciará en unas semanas en Oslo. 

Humberto de la Calle
Humberto de la Calle

Quien soñara con despuntar en la literatura comenzó escribiendo versos existencialistas entre colegas para terminar descollando en la política, recoge el archivo de El Tiempo.

Jurista y profesor de origen liberal, Humberto de la Calle no desata pasiones entre sus opositores, pero tampoco genera odios que puedan bloquear el proceso de paz que ha caído en sus manos, destacan los medios colombianos.

"Un hombre integral que conoce el país como ninguno", sentenciaba el nuevo ministro de Interior de la administración Santos, Fernando Carillo antes del anuncio. "Una persona que ha jugado un papel muy importante en Colombia. Quien condujo con mano maestra la Constituyente", continuaba el ministro en RCN Radio.

Hijo de un político y una profesora de bachillerato, el caldense de 66 años fue director del Organismo Electoral colombiano y magistrado de la Corte Suprema antes de convertirse en ministro del Interior en el Gobierno de César Gaviria, en 1990.

Y allí, se forjó como aglutinador de fuerzas, sobre todo a la hora de representar al Gobierno en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 bajo un escenario multipartidista y complicado, según El Espectador. Todo un 'cazador' del consenso.

Ahora, elegido cabeza de un equipo con uno de los desafíos más importantes en la historia del país -la paz- tendrá que repetir maneras y consensuar durante las conversaciones con las FARC en Oslo.

Un proceso de cuya polémica opinaba en un medio nacional el propio de La Calle días antes de su designación:

"No hay que mezquinarle al Gobierno la posibilidad de explorar caminos. No hay que partir de la base del fracaso. Una agenda escueta, una metodología discreta, una negociación rápida, podrían satisfacer las inquietudes de muchos. Al menos de la opinión pública espontánea. Aquella que no ha convertido la prolongación de la guerra en bandería partidista".

La mente serena del colombiano está abierta al diálogo, cree en la capacidad de negociación y se presenta flexible con la convicción plena de que su país saldrá por fin de uno de los conflictos más largos del planeta, resume la prensa local. Una guerra de la que él es testigo más de 50 años.

Aun así, la búsqueda de la paz está llena de sensibilidades y le sobresalen muchas aristas. Sobre todo, las miles víctimas y el fracaso anterior de 1999.

El episodio de "La silla vacía" es el nombre con el que se conoce la derrota del proceso de paz que inició el 7 de enero del 99 el Gobierno de Andrés Pastrana. La mesa de negociación se instaló en el municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá. Pero el entonces jefe de las FARC, Manuel Marulanda Vélez, no apareció y el proceso terminó en frustración, empoderamiento de la guerrilla y acabó catapultando a Álvaro Uribe como presidente de la República, recuerda El Espectador.

El expediente 8000 y el stop en su carrera de ascenso

La Constitución del 91 sirvió a de la Calle para consolidar su imagen pública. En 1993 el Partido Liberal lo relanzó hasta la pugna por la presidencia. Pero perdió en la previa, cuando la consulta popular de su partido priorizó a Ernesto Samper que a cambió, lo designó como su segundo.

Y de la victoria de Samper, directo a Vicepresidencia.

"Ser vicepresidente es un cargo con mucha dificultad que depende de la voluntad del presidente, y por ende, en temas grandes o pequeños, compite con la cancillería y en el fondo siempre ejerce funciones robadas de otra dependencia oficial. Sin embargo, en mi caso todo se complicó con una crisis", declaró a la agencia de noticias colombiana UN.

Hablaba entonces del proceso 8000. Un expediente que la Fiscalía abrió contra nueve congresistas y dos funcionarios del Gobierno del presidente Ernesto Samper por recibir supuestamente dinero del narcotráfico.

Las relaciones entre vicepresidente y presidente se fueron deteriorando hasta que incluso, el propio De la Calle pidió a Samper que renunciase a su cargo. El entonces titular de Interior acusó al vicepresidente de "conspirador" y al final, de la Calle optó por abandonar él mismo el Gobierno desde su posición de embajador en España.

En 1998 se subió a la espalda de la candidatura a presidente de Andrés Pastrana. Y en el año 2001, repitió cargo de ministrodel Interior bajo su mandato. Hasta 2003, representó a Colombia ante la OEA y desde entonces ha ejercido como analista.

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