Los estadounidenses también vota contra la casta

  • Es pronto para predecir si los resultados del pequeño estado de New Hampshire se pueden extrapolar a todo el país, pero no hay duda de que la batalla entre los 'outsiders' y el 'establishment' no ha hecho más que empezar.
  • Tanto Sanders como Trump “son populistas cuyas propuestas, de ser los candidatos finales y, si alguno lo consigue, llegar a la Casa Blanca, probablemente se den de bruces con la ‘realpolitik'”, insiste el director del Instituto Franklin, Julio Carreño.
Los estadounidenses también vota contra la casta

Un millonario y una personas que crítica a los millonarios han ganado las elecciones de New Hampshire. Las victorias de Donald Trump en las primarias republicanas y de Bernie Sanders en las demócratas han puesto patas arribas la política estadounidense. Pese a que los resultados eran previsibles, la ventaja que sacaron a sus rivales más cercanos superaron las expectativas.

Tras el recuento, Donald Trump se alzaba con el 35,4 por ciento de los votos, seguido del gobernador de Ohio (norte), John Kasich, con 15,8 por ciento y el senador de Texas (sur), Ted Cruz, con 11.7 por ciento. En el lado demócrata, Bernie Sanders daba la sorpresa con 60,4 por ciento de los votos frente al 38 por ciento de Hillary Clinton. Los 'outsiders' de EEUU aceleran para echar a la casta.

Pese a la recuperación de la economía y la creación de empleo, los estadounidenses se rebelan. El conservadurismo que ha dominado el partido republicano desde hace décadas está en crisis. Por otro lado, el capitalismo ha perdido su atractivo entre una amplia franja de los jóvenes estadounidenses. Como consecuencia, las marcas Clinton y Bush son productos de otra época que necesitan renovación.

Esta frustración entre los norteamericanos se produce en un contexto positivo desde el punto de vista económica. La tasa de desocupación de Estados Unidos cayó a 4,9%, la menor en 8 años y la economía del país creció a un ritmo de 2,4 por ciento en 2015. Aunque es pronto para predecir si los resultados del pequeño estado de New Hampshire se pueden extrapolar a todo el país, lo cierto es que la batalla entre los outsiders y el establishment no ha hecho más que empezar.

Los votantes han lanzado un mensaje de cansancio con el 'establishment' y las élites políticas de Washington. Tanto Sanders como Trump representan ese hartazgo ciudadano hacia los políticos tradicionales”, asegura a www.lainformacion.com el presidente The Hispanic Council,Daniel Ureña. Este hartazgo es bien conocido en países europeos como España y Francia donde formaciones como Podemos o Frente Nacional han seducido a millones de votantes. 

“La gente quiere ideas nuevas, tanto a derecha como a izquierda, que las que han sido transmitidas desde el ‘establishment’ tradicional de ambos partidos”, subraya a este medio el director del Instituto Franklin, Julio Carreño. Bush y Clinton, en el punto mira

Para Jeb Bush y Hillary Clinton, representantes de las dinastías políticas estadounidenses, la derrota es más amarga que para el resto de candidatos. El primero, hijo y hermano de presidentes, obtuvo mal resultado en Iowa por la candidatura republicana. Ella, ex primera dama, sigue siendo favorita entre los demócratas, pero tendrá que pelear más de lo previsto contra un socialista en un país en no gustan. 

Para Hillary, la popularidad de Sanders con los liberales, la gente joven, algunas mujeres y hombres anglosajones pertenecientes a la clase trabajadora, ha desenmascarado las vulnerabilidades de Clinton. Para los republicanos, con el senador Ted Cruz de Texas ganando las primarias en Iowa y Trump resultando victorioso en New Hampshire, el establisment se ve confrontado por dos candidatos que llevan la delantera y que cuentan con campañas bien financiadas, pero los líderes del partido piensan que cualquiera de los dos tendrá una dolorosa derrota en la elección general de noviembre. 

Tanto Sanders como Trump “son populistas cuyas propuestas, de ser los candidatos finales y, si alguno lo consigue, llegar a la Casa Blanca, probablemente se den de bruces con la ‘realpolitik'”, insiste el director del Instituto Franklin, Julio Carreño. 

En el hipotético caso de Trump o Sanders llegaran a la casa Blanca no sería un fenómeno nuevo. En 1976, un 'outsider’ de Washington llamado Jimmy Carter llegó al poder aupado por el descontento y la desconfianza creada tras el paso por la presidencia de Nixon y el caso Watergate. Sin ser un populista, Carter tuvo que gobernar incluso contra su propio partido. Como resultado, perdió las elecciones de 1980. “Estoy convencido de que si Sanders o Trump fueran capaces de llegar a la Casa Blanca correrían la misma suerte que Carter”, señala Julio Carreño. 

Aún es pronto para apartar a la vieja élite política del poder. Iowa y New Hampshire no son un termómetro de lo que ocurre en el país. Tras estos dos estados, llegan Carolina del Sur y Nevada, con gran presencia de hispanos, los seguirán una decena de estados, entre ellos Alabama, Arkansas, Colorado, Georgia, Massachusetts, Texas y Virginia, que el 1 de marzo celebran el famoso y crucial "supermartes". Veremos quien gana la batalla: la nueva o vieja política.  

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