Sábado, 21.10.2017 - 10:38 h

REFUGIADOS. SAVE THE CHILDREN DENUNCIA UN "AUMENTO ALARMANTE" DE AUTOLESIONES Y DEPRESIÓN ENTRE LOS NIÑOS REFUGIADOS

Las "degradantes" condiciones de los refugiados en las islas griegas, resultado del acuerdo firmado hace un año entre la Unión Europea y Turquía, han llevado a un "aumento alarmante" de las autolesiones, agresiones, ansiedad y depresión entre los niños refugiados, según denunció hoy Save the Children en un informe.
La organización hace un llamamiento a la la Unión Europea y al Gobierno griego para que actúen de inmediato y pongan fin a la detención "ilegal e injustificada" de niños refugiados y migrantes, y alivien la presión sobre las islas y trasladen a los niños y a las familias a entornos seguros.
Save the Children pide a la UE que cree más opciones de alojamiento para los 2.100 menores no acompañados y especialmente vulnerables y transfiera a los niños con problemas de salud mental a lugares donde puedan recibir apoyo y cuidados especializados.
Según la ONG, están aumentando las autolesiones en niños de tan solo nueve años. Son sus madres quienes, al bañarlos, encuentran heridas en las manos de sus hijos, que se han causado ellos mismos. Niños de tan solo 12 años han intentado suicidarse porque han visto a otros hacer lo mismo. También se ha registrado un aumento en los casos de drogadicción y alcoholismo entre adolescentes que viven en campos de refugiados y que intentan escapar así de su dolorosa realidad, una vulnerabilidad que los traficantes están explotando.
"Los niños se han visto atrapados en protestas violentas, han visto cadáveres en los campos de refugiados, han pasado el invierno en endebles tiendas de campaña y algunos incluso han dormido en aparcamientos, se les ha negado la educación y han perdido todas sus posesiones en incendios", explica Save the Children.
"He visto un gran cambio en el comportamiento de mi hijo", relata Babak, un refugiado que se vio atrapado junto con su hijo de 12 años en un incendio que hace un año destruyó parte del campo en el que vivían en la isla de Quíos. "Está muy asustado. Desde que el campo se incendió no duerme bien y tiene pesadillas. Yo tengo los mismos síntomas. A nadie le gusta vivir en estas condiciones. Me odio a mí mismo y a Europa".
Los equipos de Save the Children en el terreno están presenciando un alarmante deterioro en la salud mental de los niños y temen que una generación de jóvenes esté desarrollando trastornos a largo plazo, como depresión, ansiedad por separación, ansiedad excesiva y estrés postraumático, también asociados a enfermedades físicas como la diabetes o enfermedades cardíacas.

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