Lunes, 21.01.2019 - 19:36 h
Prefieren conservar su statu quo

Por qué los directivos no se creen las investigaciones sobre 'management'

Diversidad, sostenibilidad, empatía... Son palabras que se repiten constantemente en los foros directivos, pero que nadie piensa tomarse en serio

¿A quién le importa la diversidad? / Pixabay
¿A quién le importa la diversidad? / Pixabay

En esta sección publicamos a diario informaciones sobre estudios científicos en torno a la organización y dirección de empresas. Las escuelas de negocio producen un sinfín de investigaciones sobre cómo aumentar el rendimiento de los trabajadores, cómo mejorar los procesos de selección o fomentar un liderazgo más efectivo.

Hace décadas que sabemos que los directivos benevolentes son siempre más efectivos que los autoritarios, que los trabajadores están más motivados y trabajan mejor si se les concede autonomía, y que una empresa es más rentable si tiene una plantilla más diversa. El problema es que casi ningún directivo se cree estas afirmaciones, pese a la enorme cantidad de evidencia científica existente al respecto y aunque hayan estudiado en las mismas escuelas que producen estos estudios.

Cansado de predicar en el desierto, Ernest O´Boyle, profesor de la Kelley School of Business, de la Universidad de Indiana, ha estudiado la razón por la que nadie hace caso a los académicos del management. Y sus conclusiones no son halagüeñas.

“Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que incluso cuando los individuos son conscientes de que los hallazgos de las investigaciones están respaldados por una gran cantidad de estudios, a menudo eligen no creerlos”, apunta O’Boyle en el comunicado de presentación de su estudio, que acaba de publicarse en la revista Journal of Management.

No interesa creer lo que dicen los académicos

Como apunta la investigación, parte de la desconfianza en los estudios sociales viene de un aumento repentino de los estudios que sugieren que los hallazgos de investigaciones actuales no son tan sólidos como se pensaba anteriormente. Las razones van desde errores inocentes, como fallos analíticos no detectados, hasta prácticas de investigación cuestionables. Pero los autores del nuevo estudio aseguran que existen “esfuerzos bien financiados y concertados para desacreditar la investigación científica sólida con fines políticos, ideológicos o económicos”.

¿La razón? Se quieren desacreditar los estudios académicos que apuntan a medidas reformistas que benefician a los trabajadores y atacan el establishment directivo actual, pese a que estas mismas investigaciones insisten siempre en que estas prácticas son beneficiosas para la empresa en conjunto.

Ernest O'Boyle, autor principal del estudio.
Ernest O'Boyle, autor principal del estudio.

“Las investigaciones que sugieren los beneficios de diversificar la fuerza laboral o promover a las mujeres o minorías en posiciones de liderazgo probablemente amenacen los intereses creados de los miembros de los grupos que actualmente están excesivamente representados [en la alta dirección] al tiempo que aumentan las esperanzas y aspiraciones de los demás”, explican los autores del nuevo estudio.

En definitiva, en la era de las fake news, muchas personas no creen los resultados de las investigaciones porque creen que estos no les benefician personalmente, y tienen el suficiente poder para desacreditar los hallazgos con otros estudios que respondan a sus intereses. O, sencillamente, máxime tratándose de grandes directivos, pasan olímpicamente de lo que sugiere la evidencia científica.

Los académicos deben comunicar mejor sus hallazgos

Para lograr que la investigación en management logre tener un impacto real en la práctica empresarial, O'Boyle y sus colegas explican que los profesores de las escuelas de negocios deberían ampliar el rango de investigación para enfocarse en problemas más grandes e importantes y poner el énfasis en las necesidades de los clientes, empleados, comunidades locales, el medio ambiente y la sociedad en general, más que en los directivos –que, como hemos visto, no están dispuestos a escucharlos–.

Además, apunta el estudio, es necesario comunicar mejor este tipo de investigaciones: “Para la gente externa al mismo, el modelo de publicación actual de la investigación académica es probable que parezca extraño, contraintuitivo y derrochador. Los expertos llevan mucho tiempo recomendado que se publiquen los resultados de los estudios en lugares más accesibles”.

Se refiere, claro, a blogs, redes sociales, vídeos en YouTube… Canales normalmente alejados del ámbito académico. Paradójicamente, el comunicado sobre esta investigación se ha publicado en EurekaAlert, un servicio de comunicación científica de uso casi exclusivamente profesional. Su autor ni siquiera tiene cuenta en Twitter. Hemos visto su investigación de milagro.

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