Viernes, 20.10.2017 - 18:30 h

Una aseguradora indemnizará a un paciente por secuelas tras separarle la próstata de la vejiga

Le dará 150.000 euros a través de un acuerdo extrajudicial

La aseguradora de un urólogo ha acordado indemnizar con 150.000 euros a un paciente por las "graves secuelas" ocasionadas al separarle la próstata de la vejiga en una operación, según ha explicado en un comunicado este martes la asociación El Defensor del Paciente de Catalunya y según un acuerdo extrajudicial consultado por Europa Press.

La asociación demandó por la vía civil a la aseguradora del urólogo que trató al afectado, un hombre de 74 años que, "a consecuencia del defecto asistencial", padece incontinencia urinaria total y permanente, disfunción eréctil, perjuicio estético moderado, infecciones urinarias crónicas y un trastorno depresivo.

El paciente, V.B.M, fue operado de una hiperlapsia nodular en abril de 2013, en Girona, y durante la intervención quirúrgica "existió una falta de pericia", dado que el médico desprendió la próstata de la uretra membranosa --esfínter--, separando la vejiga de la próstata, ha afirmado la asociación.

A pesar del fuerte dolor y la imposibilidad para orinar del hombre durante el postoperatorio, el facultativo no advirtió la lesión y se limitó a suministrar al paciente tratamiento analgésico sin realizar ninguna prueba diagnóstica (resonancia magnética) para saber el origen de la sintomatología, tras lo que le otorgó el alta hospitalaria.

A los tres días del alta, el paciente tuvo que ingresar en el servicio de urgencias de la clínica al producirse un escape de la orina y sangre por la herida del abdomen, lo que indicaba que existía algún tipo de obstrucción que impedía la salida normal de la orina por la vejiga al ceder la sutura quirúrgica, por lo que la orina había salido por la herida.

"En esta ocasión, el facultativo tampoco estudió el origen del problema y decidió colocar una sonda vesical", sin haber realizado previamente una resonancia magnética para ver la obstrucción, lo que provocó que las maniobras de colocación de la sonda vesical dañaran la uretra bulbar, ha afirmado la asociación.

El paciente recibió nuevamente el alta, "sin haber solucionado el problema" y sin que se le explicara la gravedad de las lesiones que se habían ocasionado durante sus ingresos.

UNA SEGUNDA INTERVENCIÓN

El paciente buscó otro centro hospitalario en Barcelona, en el que se le practicó a su ingreso una resonancia magnética de pelvis que informó de la existencia de una separación entre la vejiga y la próstata de 6,5 centímetros, así como que tenia la uretra dañada por las maniobras endouretrales del postoperatorio.

Estos dos problemas "no fueron nunca valorados, ni estudiados, ni solucionados por el urólogo que le intervino en Girona" y requirieron la realización de una nueva intervención quirúrgica --una uretroplastia termino-terminal-- que no pudo solucionar completamente el problema.

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