Darwin: la importancia de lo pequeño

  • Visitamos la exposición sobre Charles Darwin del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, acompañados por Santiago Merino, profesor de Ecología Evolutiva.

Antonio Martínez Ron
Antonio Martínez Ron

Durante toda su vida, Charles Darwin vivió pendiente de un montón de cosas pequeñas. Dedicó años de estudio a cosas tan aparentemente ínfimas como la polinización de las orquídeas, los percebes o las costumbres de las lombrices de tierra. Y a partir de aquellas cosas a las que otros no habrían dedicado ni un minuto, llegó a conclusiones que cambiaron el curso de la humanidad.

La exposición sobre Charles Darwin que se puede ver estos días en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid es también una colección de cosas pequeñas. Acompañados de Santiago Merino, profesor de Ecología Evolutiva, hemos recorrido estas salas donde podemos ver las cartas, los instrumentos y los cuadernos donde Darwin anotaba sus ideas.

En una de sus libretas encontramos su mítica anotación, hecha sobre la marcha, en la que escribe: “I think…” (Creo que…) y dibuja el primer esbozo de un árbol de la vida. También está su famosa lista de ventajas e inconvenientes para casarse, algunos de los fósiles que encontró y varias reproducciones de los animales que estudió y devoró durante su largo viaje con el Beagle. Una exposición para recordar al hombre que cambió la Biología a partir de la observación de los pequeños detalles.

Mostrar comentarios