Superordenadores personales de andar por casa

  • Los avances en potencia de los ordenadores permiten tener debajo de la mesa una capacidad de cálculo que hace sólo unos años habría ocupado habitaciones enteras
SGI Octane III
SGI Octane III
Wicho/Microsiervos
Wicho/Microsiervos

Cuando Gordon Moore, uno de los fundadores de Intel, escribió en un artículo publicado el 19 de abril de 1965, predijo que cada 18 meses se iba a poder duplicar el número de transistores que se podían colocar en un circuito integrado a un precio razonable seguro que nunca imaginó que más de cuarenta años después esta afirmación, conocida ahora como la Ley de Moore, iba a seguir vigente, aunque ligeramente modificada en 1975 para decir que esa duplicación se iba a producir cada 24 meses.

Producto de esto es que ahora resulta posible comprar ordenadores como el Octane III de Silicon Graphics International (SGI) que por un precio que empieza en los 8.000 dólares permite ir añadiendo opciones y procesadores a la máquina hasta dotarlo de 80 núcleos y 1 terabyte (1.000 gigas) de RAM, aunque esa configuración costará bastantes miles de dólares más.

Pero lo que es más impresionante no es el precio en sí, muy razonable para una máquina de estas características, y sin entrar en si se le puede llamar superordenador como hace el fabricante o no, sino que el espacio que ocupa es el de un PC de sobremesa normal (unos 30×60 centímetros), cuando hace unos años habría ocupado una habitación entera o más.

Aunque claro, conviene no olvidar que casi cualquier reloj digital de la actualidad, por no hablar ya de los teléfonos inteligentes, tiene una capacidad de proceso tan superior a los primeros ordenadores de hace unos 50 años que casi no cabrían en esta página los ceros necesarios para poder expresarlo.

Eso sí, el Octane III no está pensado precisamente para jugar al Buscaminas.

(Visto en Gizmodo).

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