Cara para Aguilar, Del Álamo y Pedraza, y cruz para Fortes en Azpeitia

  • Los diestros Alberto Aguilar y Juan del Álamo, con una oreja cada uno, y la ganadería de Pedraza de Yeltes, que lidió un interesante encierro con un toro de vuelta al ruedo, fueron la cara del festejo de hoy en Azpeitia, en el que Jiménez Fortes vivió la cruz al recibir tres avisos en el sexto.

Azpeitia (Guipúzcoa), 2 ago.- Los diestros Alberto Aguilar y Juan del Álamo, con una oreja cada uno, y la ganadería de Pedraza de Yeltes, que lidió un interesante encierro con un toro de vuelta al ruedo, fueron la cara del festejo de hoy en Azpeitia, en el que Jiménez Fortes vivió la cruz al recibir tres avisos en el sexto.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Pedraza de Yeltes, ganadería triunfadora del año pasado en esta feria, muy bien presentados y de variado comportamiento. Fue extraordinario el quinto, premiado con la vuelta al ruedo; interesantes por exigentes, los dos primeros; de dulce, el sexto; descastado, el tercero; soso y a menos, el cuarto.

Alberto Aguilar, oreja y gran ovación tras aviso.

Juan del Álamo, ovación y oreja.

Jiménez Fortes, silencio y silencio tras tres avisos.

La plaza tuvo más de tres cuartos de entrada.

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"BRIGADIER" DE LA EMOCIÓN

Alberto Aguilar llevó a cabo una faena sincera y valiente a su primero, toro con la exigencia que brota de la raza y la codicia, con el que el madrileño estuvo firme y entregado, poderoso y capaz, lo que le valió para pasear un apéndice de mucho mérito.

El cuarto, en cambio, más bajito de raza, no tuvo la misma emoción, y aunque Aguilar volvió a mostrar enorme compromiso, la labor obtuvo el premio deseado para redondear la tarde, y tuvo que conformarse con una ovación desde el tercio.

Juan del Álamo fue otro de los nombres destacados de la tarde. A su primero, con muchas teclas que tocar, le recetó una faena muy técnica y de menos a más, con pasajes interesantes en lo artístico en el epílogo. Pudo hacer "tocado pelo" de no fallar a espadas.

Lo grande vino en el quinto, de nombre "Brigadier", un gran toro de la vacada de Luis Uranga, que se movió con bravura, emoción y por abajo. El salmantino cuajó una faena redonda de principio a fin, con muletazos sobre ambas manos en los que el temple, el trazo limpio y largo, y la hondura se aunaron para que aquello tomara cariz de obra grande.

Sin embargo, cortó sólo una oreja por culpa de la espada. El toro, por su parte, recibió los honores de la vuelta al ruedo póstuma.

Jiménez Fortes pasó de puntillas en su primer turno ante un toro sin raza y muy agarrado al piso, con el que porfió sin lograr lucimiento.

El enclasado y templado sexto, sin embargo, si le dejó estar a gusto a Fortes en una faena limpia y pulcra, que no pudo tener peor corolario, atascándose el malagueño de mala manera con los aceros, tanto que dio tiempo a que sonaran los tres avisos.

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