Inicia el juicio a la mafia de Roma

  • El 'maxijuicio' contra los presuntos cabecillas de una banda mafiosa con tentáculos en casi todos los sectores del ayuntamiento de Roma inició este jueves en la capital italiana, un día histórico para la batalla contra el crimen organizado.

En total 46 personas deberán comparecer ante el tribunal acusados de pertenecer a la llamada "Mafia Capital", una red de delincuentes, empresarios, funcionarios y políticos de todos los partidos que se hacía con las jugosas licitaciones públicas de Roma en sectores claves como inmigración, refugiados, limpieza urbana, basuras.

El principal acusado es líder de la red criminal, Massimo Carminati, exterrorista de extrema derecha, con una impresionante trayectoria delictiva, mejor conocido como "El tuerto" por haber perdido un ojo en un enfrentamiento con la policía.

"Este es un miniproceso, manipulado por la prensa", aseguró con tono despreciativo a la prensa el defensor de Carminati, Bruno Naso.

En total más de 100 personas comparecerán ante el tribunal durante más de 130 audiencias.

Carminati y su mano derecha, Salvatore Buzzi, titular de numerosas cooperativas que trabajaban para el ayuntamiento, deberán responder por asociación mafiosa, corrupción, usura, extorsión y alteración de subastas.

Los dos se encuentran detenidos en cárceles fuera de Roma y asistirán por razones de seguridad a través de video-conferencia.

Para Lirio Abate, un reportero de la agencia italiana Ansa que tuvo que huir de Sicilia por las amenazas a muerte de Cosa Nostra y autor del reportaje 'Los cuatro reyes de Roma', que destapó el fenómeno, Carminati "es un capo", un "jefe que usa violencia, amenazas y presiones", aseguró al canal de noticias Rainews.

La batalla judicial deberá determinar si la red criminal romana puede ser equiparada a la mafia siciliana Cosa Nostra o a la Camorra napolitana o la 'Ndranghetta calabresa o si se trataba simplemente de un grupo de criminales.

"Esto no es mafia, es sólo corrupción. Este país está marchito, moralmente marchito", sostiene el abogado Naso.

En caso de una condena por mafia, las penas son mucho más duras y la detención se suele cumplir en una cárcel de máxima seguridad.

Carminati quiere "aclarar muchas cosas y créanme, lo hará. En esta historia, lo que más le molesta es que su nombre sea asociado con la mafia o la droga", sostiene su abogado.

El caso estalló en diciembre de 2014, con la detención de 37 personas, entre ellos varios políticos romanos de todos los partidos, tanto de derecha como de centro e izquierda, algunos de los cuales se encuentran en detención domiciliaria.

"Reconoció que recibió donaciones en dinero y va a responder por ello", anunció el abogado de Luca Odevaini, uno de los acusados más importantes, ya que ejercía como jefe de la policía provincial de la capital.

"No era una mafia, porque la mafia en Roma invierte en negocios legales, recicla dinero, intimida", explicó a la prensa.

Otros nombres conocidos de esa franja de funcionarios corruptos que se enriquecían con el dinero destinado a los más pobres figuran Luca Gramazio, representante en el ayuntamiento del partido del exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi y Mirko Coratti, expresidente del consejo municipal de Roma, miembro del Partido Democrático (PD, izquierda), en el poder con Matteo Renzi.

En junio de este año, la fiscalía romana extendió la investigación a otras 44 personas involucradas en un complejo sistema de intercambios de favores que incluía sobornos, contratos de trabajo a parientes y amigos y adjudicación de viviendas.

El escándalo repercutió en la reciente salida del alcalde de Roma, Ignazio Marino (izquierda), acusado, entre otras cosas, de incapacidad para limpiar el ayuntamiento.

Los indignados del Movimiento 5 Estrellas (M5S), segundo partido de la capital, que esperan hacerse con el Ayuntamiento de Roma en las elecciones de mayo, pidieron que se les reconozca como parte civil en el juicio, es decir como parte afectada.

"Somos el anticuerpo a la corrupción que está ciudad necesita, somos la gente limpia que puede cambiar Roma", aseguró la diputada Roberta Lombardi.

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